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Poder
y saber |
El
Mundo de Andalucía |
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Veo a la ministra de Sanidad, Celia Villalobos, desplegar su simpatía en el Senado. Dice que no estamos ya en los viejos tiempos -cosa obvia, aclaración expletiva-y que no procede protestar porque a un eminente científico lo apeen del cargo los políticos. De acuerdo entero y pleno. Pero luego se embala como ella suele y dice que, a más a más, ella no sabe bien de quién se está hablando, ese doctor Matesanz que, será eminente -concede-pero al que no conoce de nada. Bueno, ya empezamos otra vez. El doctor Matesanz es el hombre de los transplantes como Mariano Medina fue el hombre del tiempo o como Jesús Gil es el hombre de las recalificaciones. Su montaje pionero, según me informan colegas muy diversos, es hoy modelo en el mundo y merece que vengan con frecuencia expertos a conocerlo de cerca y eventualmente a chupar rueda de su experiencia. Pero, además, Matesanz ha sido alto cargo del Insalud, si no ando errado, lo cual hace doblemente desconcertante el despiste de la ministra, al menos para quien no esté al cabo de la calle de la pelea política que subyace en este negocio. Todo un despropósito, como comprenderán, que le va a costar a España, por añadidura, alguna relevante posición en el organigrama médico internacional. Acepto, en fin, que Celia no conozca a Matesanz ni por el forro. Pero, qué quieren que les diga: peor me lo pone la ministra. xxxxx No sería justo, sin embargo, emprenderla con ella. Antes de ella, en la sanidad española se han hecho cosa tan raras como retirarle el plus de productividad precisamente al cerebro de un equipo de transplante que mereció poco después el Príncipe de Asturias, el doctor Enrique Moreno. Aquí mismo, en Andalucía, un burocratilla de la Junta se permite llamar descerebrado a un eminente cirujano malagueño que había denunciado la merienda de negros que era y es, según parece, la lista de espera de cirugía cardiovascular. Y hasta le envía tres inspectores a su consulta a ver si le pilla un cartilloso bajo la alfombra, empeño, naturalmente, fallido. ¿Es posible continuar metidos de hoz y coz en esta guerra de papel en la que ciertos políticos pretenden masacrar a los profesionales? Una ministra que no conoce al coordinador de transplantes de sus propio sistema es una cosa peregrina; una gerentilla de hospital que castiga a un equipo laureado, más rara todavía. Ni PSOE ni PP han dado hasta ahora en esa sensible tecla. Celia, si acaso, se ha limitado a desafinar más.
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La
intolerancia |
El
Mundo de Andalucía |
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Al crítico Javier Villán lo han agredido el torero Abellán, el padre de Abellán y la cuadrilla de Abellán (¡nombres tan toreros como el Soro o el Jaro, parece mentira!). Estaba tomando una copa en el bar del hotel de Logroño cuando se presentó la cuadrilla -ahora en la otra acepción-y le dijo de todo menos bonito, lo zarandeó y le pegó mientras la dejaron, además de escupirle a la cara, faltaría más, que era un cobarde y un maricón. ¡Como si no hubiera toreros cobardes y maricones! Javier, que es cachazudo y poeta, se lo ha tomado por la tranquila, como un gage del oficio, y recuerda que más veces le han pegado a Navalón (el crítico, no el otro), una de ellas por escribir que cierta figura, cuando se metía en juergas, gustaba de ponerse refajos y mantoncillos. No es nuevo eso de pegarle al crítico, como muy joven tuve ocasión de contemplar en otra barra de hotel madrileño. O sobre o tranca: el sórdido submundo de la tauromaquia no es capaz de librarse de esa primitiva ecuación. xxxxx Yo no creo, sin embargo, que la bronca de Abellán con Javier sea un caso aislado sino un episodio más de este ambiente de alta tensión que vivimos y del que la sangría vasca no supone más que la descarga suprema. En el mundo de la empresa como en el de la política hay cuadrillas dispuestas a todo para sacarle al matador las castañas del fuego, que si se mantienen dentro de un orden es a duras penas y porque saben de sobra que sería peor el remedio que la enfermedad. Vivimos un momento duro, un tiempo recio, como diría la doctora Teresa, en el que los vientos soplan en contra de la discrepancia, insufrible para los poderosos mayores y para los de tres al cuarto. Las verdades del barquero te cuestan hoy un ojo de la cara y la yema del otro, como diría García, y los políticos se pasan por el forro las leyes que haga falta con tal de premiar a sumisos y castigar a críticos. Y si no te pegan, como la cuadrilla de Abellán, es porque no pueden, que si se pudiera todo se andaría. Quizá sea cierto el pesimismo supino de un amigo mío que sostiene que los países que han vivido guerras civiles son eternamente guerracivilistas. Yo lo que sé es que aquí, sea cual fuere tu historial, a la primera censura te tratan de crucificar, si es posible como a Getas, ni siquiera como a Dimas. Políticos que castigan al crítico y toreros que le pegan, eso es lo que hay. Aquí la mayoría ha aceptado la democracia sólo a título de inventario.
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Los
primos del Rey |
El
Mundo de Andalucía |
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En el BOE de 18 de Septiembre me encuentro una serie de medallazos de aquí te espero que el Rey Nuestro Señor (bueno, para mí el Jefe del Estado, que es más) le larga a su hermano menor marroquí, a la hermana del monarca alauita y, ya puesto, a algunos caballeros de la real familia a los que la letra oficial justifica en cada caso como primo del rey. Una cosa tremenda, palabra, aunque no se me oculta que estas antiguallas son cosas del protocolo fósil por el que se rige nuestra vida oficial en plena democracia como si nos halláramos en plena autarquía. A mí ni me va ni me viene, como comprenderán, que el den a unos moros encumbrados (huy, perdón, a unos aristócratas magrebíes) unos colgajos que, muy probablemente, van a ir a parar al fondo de armario más recóndito. Pero me fijo en una de las distinciones que viene al final y, de verdad, no doy crédito: es la que el Rey le concede al general de ejército marroquí don Abdelhak Kadiri y que es, nada menos, que la del Mérito Naval. ¡Cáspitas --me he dicho muy comedido, por tratarse de lo que se trata--, ¿será por lo de las pateras? Un silencio quevedesco me ha respondido como un eco sordo. No hay respuestas para los impertinentes. xxxxx Recibo críticas a la mía contra el doctorado honoris causa que le han concedido a Mohamed VI los turiferarios de la universidad de Granada. No repetiré mis justicieras razones (democráticas sería más apropiado), pero me ratifico en lo escrito de la cruz a la raya. El rey de Marruecos es un personaje de quien se espera mucho pero que hasta ahora ha dado poco, casi nada, y al que no se le conoce la más mínima vinculación con el saber. ¿A qué darle un doctorado? Ahora bien, una cosa es ese socorrido expediente financiero y publicitario y otra darle la medalla al mérito naval a un general marroquí con lo que está sucediendo un día sí y otro también en El Estrecho. ¿Mérito naval cuando el tráfico humano es una realidad consentida y hasta es posible que sea una tapadera para otros tráficos más rentables? ¿Mérito naval cuando se ahogan sus propios súbditos a manojitos con el visto bueno cegatón de la armada marroquí? Insisto, uno es republicano y pasa de estas milongas, pero insisto en mi impresión de que el Jefe del Estado está muy mal aconsejado. Allá los monárquicos. Y allá los moritos desdichados que la mar se traga cada dos por tres con el consentimiento de más de cuatro.
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Democracia
coja |
El
Mundo de Andalucía |
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Un hombre de la izquierda, estos días dramáticamente de actualidad, hablaba en aquellos tiempos del cuplé, en un descansillo de nuestros inacabables seminarios, de la figura, entonces enigmática, de Santiago Carrillo. A Carrillo lo entreveíamos a la sazón nimbado del prestigio que da inevitablemente la distancia e irisa la clandestinidad, es decir, no en su estatura y fisonomía reales, sino bajo la sugestión que el romanticismo le presta, también de modo inevitable, a quienes asoman su figura a la vida por detrás del engañoso cristal. Nuestro hombre, sin embargo, ya penetraba, en plan oráculo, ulteriores y por entonces más que prematuras revelaciones. ¿Carrillo? -solía decir. Bueno, cuando pase el tiempo y pueda quitarse la piel de cordero, veréis como debajo no hay más que eso: un cordero desollado. Me he acordado muchas veces de aquella premonición y, claro está, no he podido evitar luego, al mirar al rebaño a mi alrededor, esa incómoda imagen que viene que ni de encargo para encajar en la peana de la izquierda actual. Cuando contemplo la gresca que esta temporada se libra en lo que queda de aquel redil, la verdad es que veo multiplicarse por todas partes la vieja caricatura implacable. xxxxx Sólo en Andalucía hay ahora mismo tres candidaturas para regir los restos de Izquierda Unida. Cuñas de la misma madera, claro está, que verosímilmente van a reventar lo que queda de una ilusión tal vez anacrónica, dejando al sistema de representación cojo de una pata esencial y obligado a aviárselas con el costoso andador de turno. Pero algún día habrá que repensar estas crisis, no en la clave minúscula de las parcialidades y banderías, sino desde la razón básica que no es otra que el fracaso de una Izquierda que se ha quedado sin argumentos tras quedarse sin fuerza. La pasada campaña me acordaba yo de lo del cordero desollado cada vez que escuchaba a Romero en la tele predicando la buena nueva de la realidá sosiá de la Izquierda plurá, que venía a ser el pasamontañas imprescindible para atravesar la muga que separa a la Izquierda de la socialdemocracia. ¿Qué Izquierda plurá ni qué ocho cuartos? La tragedia de la esperanza consiste, precisamente, en que no hay pluralidades sino uniformismos en esta democracia que ha encogido hasta caber en la pequeña ambición de unos cuantos profesionales sin mejor oficio. Un cojo con dos patas derechas. Y un rebaño mansueto alrededor, revuelto bajo la pellica intercambiable.
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La
honra política |
El
Mundo de Andalucía |
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Referéndum ayer en Francia sobre el quinquenato: confirmación del fracaso anunciado. Los ciudadanos europeos se alejan de las urnas a calzón quitado y lo hacen porque están asqueados de la política. Los políticos, claro está, se sofocan ante la evidencia y culpan a los medios de comunicación, heraldos negros de la realidad más transparente. Pero ¿qué querrán que hagamos? Días antes de la consulta, una voz de ultratumba sale en Francia e inculpa en manejos de financiación ilegal desde el Presidente de la república hasta el PCF pasando por el trust Mitterand. En Alemania, para nos ser menos, vuelven con la martingala de la coima democristiana de la que los socialdemócratas de Flik y Floc, ¿recuerdan?, no pueden escandalizarse, como comprenderán. De Italia mejor no hablar, ni de Rusia, ni de Japón, ni de la USA de los lobbies congresuales, ni de Todo el mundo pringado y repitiendo desde hace medio siglo que qué se le va a hacer y/o que hay que hacer algo para evitarlo, pero sin mover un dedo. ¡Anda que si aquí se levanta un difunto acusando a los fantasmas de Filesa, Zamora, los fondos reservados o el túnel mallorquí, el AVE, la EXPO o los que estos días agitan sus sábanas por nuestras costas o nuestras gerencias de urbanismos! No hay que tomárselo a mal, sino entenderlo: la capacidad de encaje del personal tiene un límite y se ha pasado con creces. No se le puede pedir a un escarmentado que sonría de oreja a oreja. xxxxx Aquí, menos mal, no hay deserción masiva, de momento, aunque el crecimiento de la abstención es alarmante. Pero tampoco hay que echarse a temblar porque el desprestigio de la política es tan viejo como ella misma. Hoy es más sonoro, quizá, más detallado y fidedigno que cuando, en tiempos, se hablaba de los golpes millonarios del marqués de Salamanca. En el fondo, sin embargo, andamos en la misma trocha. Las encuestas -las tienen el Gobierno y la oposición-sitúan a los políticos inmediatamente encima (¡o debajo, alguna vez!) de las putas de profesión, y ni eso, con ser tan grave, detiene el carro de las mangancias. Raro será el partido que no hable hoy en España de regeneración, y raro el político serio que no esté preocupado por la honra de la cosa pública. ¡La honra, vieja pretensión! Para echar a la abuela del Rey, Prim y Topete reclamaban ya una España con honra. Casi medio siglo después, incluso para aguntar mecha bajo su nieto, la nana de nuestros políticos sigue con esa cantinela.
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El
aborto |
El
Mundo de Andalucía |
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Los antiabortistas andan movilizados en medio mundo. En México, para empezar, donde la jerarquía -el catolicismo mexicano tendrá siempre (ojalá, no) ese toque cristero-anda envalentonada con la llegada al poder de la extrema derecha que, por cierto, aquí defiende algún exministro del PSOE y allá algún eminente maestro, todos en plan de, ya saben, vamos a dar un margen de confianza, a ver qué tal, etcétera, etcétera. También en Argentina, donde los obispos han debido compensar con la clásica antigualla (este es el pontificado de la cal y la arena, está visto) la valerosa petición de perdón por su complicidad durante la tenebrosa dictadura: por los silencios responsables y por la participación efectiva, dicen textualmente los purpurados. En Francia, ya en tono menor, a propósito de la vuelta de la polémica sobre la píldora del día después y su reparto en escuelas y liceos. Y en Gran Bretaña, donde la polémica sobre la separación indispensable de las mellizas Jodie y Mary ha hecho decir bárbaramente al arzobispo de Westminster que, antes que matar a una, mejor que mueran las dos. Aquí, hay que subrayar de nuevo el concluyente artículo del profesor Mosterín Gloria y promesa de las células madres que, de manera indirecta, dinamita la lógica antiabortista. Muchos escribimos sobre esta cuestión con pena: la que inspira la evidencia de la cerrilidad. No hay peor sordo que el que no quiere oir. Yo prefiero decir que no hay peor sordo que el que no quiere ver. xxxxx En plena noche oscura del alma, años 70, un distinguido personaje de la derecha más intransigente debió creer que, por alguna de esas cosas raras de la vida de que habla el bolero, yo podía conocer el aborto de una hija suya en Londres. Me citó, se explicó, apeló a mis más tiernas capacidades de comprensión, y me propuso entender su silencio cómplice como una dolorosa contradicción que la vida le imponía. Creo que le dije que la contradicción era lo propio del Hombre (lo había leído en Sartre, en Cioran, en cuarenta mistagogos) y recuerdo que mi angustiado confidente se mostró más tranquilo. Pero aproveché para contarle lo que pasaban en Londres nuestras chicas pobres en aquella famosa Harley Street, solas, a merced del intermediario, expuesta a los riesgos de toda cirugía en cadena , de la que su hija se había librado en una lujosa clínica suiza. Aún recuerdo la confusión de aquel hombre mientras pagábamos nuestros martinis. Ocurrió esta ilustrativa escena en la Casa de Suecia madrileña. Lo consigno por escrúpulo antropológico pero también por si, casualmente, me lee. Él sigue siendo un prohombre del fundamentalismo antiabortista. ¡La vida!
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Doctor
sin causa |
El
Mundo de Andalucía |
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El rector magnífico de Granada, doctor Morillas, ha calificado como las más oscuras, inapropiadas, irreflexivas y disfuncionales las críticas que se han levantado frente/contra la concesión del doctorado honoris causa al rey de Marruecos. Gustoso me incluyo, por una vez, entre los oscuros, inapropiados, irreflexivos y disfuncionales si ése es el requisito para decirle al magnífico rector que su decisión es una chorrada por no dramatizar diciendo que es un atentado al espíritu de la Universidad. Los doctorados gratuitos se han prodigado aquí y fuera de aquí, y todo el mundo sabe que constituyen una interesante fuente de financiación amén de un instrumento insuperable de relaciones públicas para personajes mediocres. Coño, ¡no hicieron doctor honoris causa a Mario Conde a dos pasos ya del trullo! Bien, eso es el abc. Pero el resto es más grave. No repetiré aquí lo que Albiac adujo ayer en su zoom bajo la autoridad de Le Monde: que el cannabis, o sea la grifa, o sea la mierda, o sea el costo vienen de Marruecos y que su explotación depende mucho (según el Observatorio Geopolítico de las Drogas) del propio entorno real. Tampoco cuanto sabemos de la represión alauita, de sus presos políticos perpetuos (incluidos familiares), o de su invasión del Sahara. Pero sí subrayaré la paradoja de que se premie a quien, rebelde contra la ONU, mantiene ese desafuero que es siempre una invasión, mientras que a otro (a Sadan Husein mismo) se le monte, por idéntica causa, una guerra de las galaxias y un boicot que cumple ya decenios. Le paso el canuto, Rector. xxxxx Me cuento entre quienes apoyamos la idea de ayudar al Tercer Mundo y entre los que saludaríamos cualquier proceso democratizador en Marruecos. Un hombre tan cabal como Alfonso Lazo ha criticado aquí, con razón, a quienes quizá levantamos demasiado pronto la voz, escépticos ante un cambio que, lamentablemente, el tiempo ha demostrado apenas superficial. ¡Que lo digan los propios socialistas de Marruecos, apoyos del nuevo rey (y del viejo)! Que hablen las familias que aún tienen deudos presos en ergástulas secretas. Que interroguen a los traficantes de grifa y pateras, que tengo para mí que son los mismos. Bien, y aparte de todo eso: ¿qué ha hecho este sátrapa de una nación con el 50 por ciento de analfabetos, fuera de ser peón o alfil de los EEUU en la zona? Pues seguramente repartir pasta. Yo no creo que el doctor Morillas se cuente entre los trincones, pero debería actuar como la mujer del César.
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Las
vacas flacas |
El
Mundo de Andalucía |
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Al perro flaco todo se le vuelven pulgas. Cierto. En cosa de un par de meses, finalmente en dos semanas, y rematado en tres días aciagos, el Gobierno de la Derecha ha visto cuartearse el arraigado pilar psíquico de la bonanza española y se ha enajenado, de una sola tacada, a los agricultores, a los hombres de la mar, a los transportistas, a los agentes comerciales, a la influyente legión del taxi y, en lógica procesionaria, a al sufrido consumidor. Pero a mi juicio esa pérdida coyuntural no es lo más grave -las grescas se recomponen, si hay mano izquierda-sino el modo tan ingenuo como el aznarismo, ya en fase cesárea, ha permitido que al Poder se le trasluzca el fundamento hasta dejar a la vista de todos lo poco que manda, en realidad, un Gobierno que manda tanto, o dicho del revés, lo determinante que es el poder del dinero, del que los Gobiernos -inclinémonos una vez más ante el padre Marx-no son sino encomenderos o gestores. ¿Cómo es posible que la Derecha y su decisivo conglomerado de intereses claudique ante la rebelión de un solo factor y se arruegue a meterse y meternos a todos en una nueva crisis como las vivida en los años 70? ¿Quién se va a creer que un personaje con pies de barro como el venezolano Chávez, en combinación con Sadan Husein y otros socios, tengan de verdad fuerza para invertir el ritmo del mundo y abocarlo a otro precipicio? Hay gato encerrado en esta nueva crisis como ya la hubo en la anterior, Con que no acabe en otra guerra del Golfo me conformo. xxxxx Eso sí, aquí dentro, vacas flacas, no lo duden. Se ha demostrado que la prosperidad es la condición del éxito de la Derecha (conservadora, socialdemocráta, igual da) y que la crisis es su despeñadero. Pero eso ya la sabíamos, a pesar de la apologética liberal. Lo grave es que no haya recambio, que en el entreacto, el análisis se haya simplificado hasta inculcar a fondo la hipótesis del ocaso final de las ideas. Aznar se entiende sin palabras con Blair y le habla de tú a González porque ni éste ni nadie tiene qué responderle en un aula universal conchabada en un mismo discurso. Sólo la Realidad se resiste y vuelve luciendo de nuevo el helicoide de sus ciclos. Esto son ya las vacas flacas, no lo duden, y encima nadie sabe a qué rabadán llamar en una majada en la que todos han fracasado. Pararse a pensar que quizá lo que falla es la propia mesta, no van a hacerlo. La historia es una crónica de fracasos inexplicados. Lo que en modo alguno quiere decir inexplicables.
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Pelillos
a la mar |
El
Mundo de Andalucía |
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Se ha convertido ya casi en un tópico: aquí nadie devuelve lo que se lleva. Hay que decir, sin embargo, para ser medianamente justos, que ni aquí ni en ninguna parte. Lo primero que han dicho en Perú tras el traspiés del Chino es que no se trata ahora de mirar al pasado -ay, ese recurso mitológico, entre Lot y Orfeo-sino de echar la vista adelante. Traducción: que no cunda el pánico porque no va a haber revisión de responsabilidades. En Perú, como en Indonesia con los Suharto (padre, hijo, hija, hermano, cuñados), como en la Filipina de Marcos, el Poder garantiza la impunidad. Como ahora en Lima, lo primer que hizo Putin en Moscú -mientras la hija del beodo arramblaba con el resto camino de su banco suizo-- fue firmarle un perdón en blanco a Yeltsin, especificando su inmunidad frente a posibles indagaciones económicas. Aquí mismo, en Andalucía, el Poder ha rechazado investigaciones de líos que clamaban al cielo a pesar de tenerlas ganadas con su mayoría absoluta o artificial y cuando osó jugar esa baza -en el caso Canal Sur-ya saben con qué desparpajo expresó el investigado su convicción de impune: Yo, Señoría, ando chungo de papeles. La corrupción es un fenómeno universal y eterno y se basa en su alianza con el Poder. Gente peor pensada que yo lo que dice es lo contrario: que el Poder se basa en la existencia de la corrupción. xxxxx ¿Cómo va a exigir el Parlamento peruano que paguen los mangantes si para formar la mayoría absoluta tendrían que votar los diputados corruptos que compró el Chino? ¿Van a entregarse a los perros ellos mismos? Sencillamente, todo se arreglará con una amnistía o un paripé, porque el origen de la podredumbre está en el propio Poder que debería hacer justicia. En la dieta rusa o en el ayuntamiento onubense la dialéctica se agota en un mutuo reproche de manguis: Tu magnas, ¡Pues anda que tu!. Un mozo que roba cuatrocientas pesetas puede ser enviado entre rejas (Audiencia de Sevilla, antier) pero nadie se plantea siquiera buscarle el pie a la escandalosa suma que ofreció Pellón tras dar cerrojazo a la Expo. Siempre la alianza con el poder, el gemelismo entre el gestor corrupto y el político voluntariamente ciego. Lo que quiere decir, ni más ni menos, que la noción de transparencia democrática puede (y debe) ser un desideratum pero nunca será una realidad. Marx explicó por qué, pero mucho antes, Platón ya se había orientado. Miren si es larga la cuerda de que penden estos chorizos.
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La
única verdadera |
El
Mundo de Andalucía |
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Hace poco leí con el respeto que impone el ensayo de Whitehead sobre la relación que él que cree posible entre Ciencia y Religión. Se trataba de una búsqueda, como es natural, de uno de tantos intentos (me gustaría decir pascalianos) de aliviar tensiones y proponer la coexistencia pacífica, incluso en una misma mente, de las exigencias racionales y las experiencias de la fe o la creencia. Viaje historia, desde luego, y mucho me temo que exclusiva para espíritus previamente receptivos a cualquier reflexión que, desde la noología o la epistemología, intente subirse a esa incómoda parra. He puesto en contraste ese discurso honrado -que tanto hubo de cabrear en su día a su discípulo amado, Bertrand Russell-con el inconcebible documento publicado en Roma por el cardenal Ratzinger, aquella esperanza blanca de hace años, hoy enredada entre mensajes de monjas y cerrojazos como éste que ha hecho temblar el orbe religioso. El documento (que leo en Internet) se titula nada menos que Domini Iesus y es, sencillamente, una vuelta a la añeja tesis de la exclusividad romana que resume esa simpática y absurda afirmación de que la religión católica es la única verdadera y, en consecuencia, su Iglesia, la única fetén. Todas las demás, ruina. En el tren de la salvación, o va uno en Club/Gran Clase o no llega. Fray Diego de Cádiz o el Filósofo Rancio no lo hubieran dicho con tanta rotundidad. xxxxx ¿Ecumenismo decían? El ecumenismo no ha pasado de un par de abrazos viajeros y unas proclamas (como las peticiones de perdón a los judíos) que cabría entender como más bien políticas. Pero en el fondo, qué va: en el fondo la única verdadera es, como el título indica, la única verdadera, y no hay más cáscaras. Sólo a los ortodoxos les concede Ratzinger (Wojtila, se entiende) un dudoso parentesco de hermandad. A los demás, protestantes o mudos, se les sigue hoy viendo desde Roma tal como se les veía en lo antiguo: como herejes agrupados en sectas. Demasiados indicios señalan que estamos en un momento de involución rápida en el que el monopolista parece dispuesto a liquidar el bosquejado oligopolio, con perdón por lo de oligo. Lo cual no deja de ser llamativo (el escándalo ha sido mayúsculo en la culta Europa), en todo caso, porque deja clara la intención de mantener el autismo romano y aún llevarlo a extremos hasta los que hace decenios no se determinaba a aventurarse ni el giróvaro más reaccionario. La imagen del pontífice exorcizando a la posesa en la Plaza San Pedro, por lo demás, no deja lugar a dudas.
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El
coraje civil |
El
Mundo de Andalucía |
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Hay un heroísmo de baja intensidad como, por lo visto, hay un terrorismo con esa estúpida calificación. Me refiero al de los ciudadanos vascos que se plantan cívicamente frente al terror y dan la cara en un país en el que una banda intolerante castiga con la muerte la independencia de criterio. Pero al frente de esos grupos heroicos y relativamente anónimos (los terroristas graban videos, no se olvide) hay personajes que actúan a cara descubierta en un alarde que, si no fuera por mi convencimiento de que molestaría con el dictado, no dudaría en calificar de heroico. Trato de calcular las tensiones que vive, por ejemplo, un Fernando Savater con el referente minúsculo que pueden suponer las inquietudes que algunos de nosotros -los críticos alejados del campo de batalla- debemos soportar. Un servicio de contravigilancia frente a tu puerta es una lata, quién lo duda, pero ya me dirán qué tiene que ver esa incomodidad con la amenaza a que viven sometidos los que ponen los huevos directamente en el nidal de la disputa. Cada vez que veo a Fernando encarado a esa canalla irracional, me desplomo en el desconsuelo de contar con la posibilidad -hablemos claro-de que cualquier día nos lo maten. Yo sé que él diría que su propia vida no tendría más valor que otras. Pero déjenme que reclame para su modestia un estatuto mayor. Muchos de nosotros quizá respiramos por la herida de aquel argentinito que decía dolerse de los palos que no le habían dado. ¿Y qué? xxxxx El ideal terrorista se funda en el equívoco ético/estético de que existe un heroísmo de los cobardes, o lo que es peor, que la mera adscripción a la causa terrorista convierte en héroes a los fanáticos. Pero la heroicidad -que es valor raro, excepción moral-no es posible fuera del ámbito de la Razón. Bajo las dictaduras cualquier arma vale como cualquier recurso es lícito para el que se está ahogando. En democracia no caben más medios que los legales, por más que esa legalidad pueda cuestionarse, combatirse y cambiarse. Por eso es posible que en ambientes radicales se trate como a héroes a los terroristas y se denigre como traidores a los ciudadanos con mayor coraje moral. Pero ¿es posible situar a un ejecutor traicionero por encima de quien se juega la vida a cara limpia por defender el derecho de la mayoría? A gente como Savater tenemos que relevarlos entre todos en lugar de dejarlos solos, como hasta ahora, frente a la absurda impunidad de los delincuentes.
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Heroes
y tumbas |
El
Mundo de Andalucía |
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En un museo de Estambul pasé una mañana un buen rato ante la tumba, probablemente apócrifa, de Alejandro el Grande. Demasiado sarcófago, me parecía a mí, demasiado helenismo tardío si me apuran, teniendo en cuenta las crónicas de Quinto Curzio, del Pseudo Calístenes (mi preferida), el magistral refrito de Plutarco, el reportaje de Tolomeo, pretoriano íntimo, la de Arriano, el debelador del fabulario Clitarco, así como las historias científicas de los Hammond o los Droysen. No tragué, y me alegro porque hace poco unos arqueólogos han descubierto la vera tumba en un oasis egipcio, a la vera del templo de Amón, su padre en forma de serpiente, según le contó su propia madre y divulgó el Tómbola de la época. La tumba del héroe es siempre un polo de atracción fatal para quienes, como diría Burckhardt, vivimos desde la Historia. Que me lo cuenten a mi, plantado como un poste ante la de los Átridas, bajo el sol de justicia que pega en Micenas. Una prima mía, como varios millones de creyentes, sostiene que ha estado ante el sepulcro de Arimatea cuya losa removieron los ángeles para que Jesús de Nazaret resucitara en gloria, y cuya entrada cuesta hoy un dólar, por lo visto. En fin. Yo mismo le he llevado unas violetas a Marx a su tumba de Highgate cada vez que iba a Londres. Ahora le llevo otro a Spencer, que duerme frente por frente. No me pregunten por qué. xxxxx La de Genghis Khan, el nieto del deslumbrante Kublai Khan, acaba de ser descubierta en China, en el condado de Quinghe, lo que corrige la creencia ortodoxa de su enterramiento en la legendaria colina de Altay, pero probablemente sin posibilidad apenas de despejar todas las dudas. Yo tengo un amigo loco (de remate) que sostiene que el despojo que yace en el Valle de los Caídos no es el de Franco sino el de un doble, corredor de fincas, que habrían manejado en la última etapa la camarilla tardofranquista de Carmencita. Tonterías. Pero lo cuento para que ilustrar esto de la seducción sabatiana de los héroes y las tumbas, que personalmente me tiene colgado con el proyecto de ir hasta el oasis alejandrino para evocar las sombras como Ulises o Eneas en el Tártaro. Cuando esté mejor de los nervios, eso sí. De momento voy a ver si me acerco a Venecia este otoño, que esa sí que es una tumba abierta y universal, nada valdesiana, puro Turner, y con el fantasma de Vivaldi paseando embozado frente a la Dogana. Bien administrada, esta vida puede ser una confortable tumba. Incluso sin héroe.
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La
balanza y la espada |
El
Mundo de Andalucía |
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No está mal traída la imagen simbólica de la Justicia: una ciega con una balanza y una espada. Leo a Enrique Gimbernat un juiciosa reflexión (está en mi página web) en la que cuestiona las medidas duras del Gobierno contra el Terror, y en especial, de desproporción -la desmesura-entre las penas propuestas y otras ya establecidas con contenido injusto muy superior. ¡Cómo no estar de acuerdo! Pero él mismo se admira cuando yo le cuento algunos lunes sentencias que colecciono, como la siguiente. Una mujer disminuida ha sido condenada por la Sala Cuarta de la Audiencia de Sevilla a nueve meses de cárcel por robar en una pastelería 475 pesetas. Bueno, robar es un decir, porque se trató más bien de un caso (la sentencia lo dice de manera expresa) de un supuesto de mendicidad coactiva, o sea, que la pobre se subió a la parra y amagó con sacar la navajilla que, naturalmente, no sacó. Y pudo ser peor de no aplicarle la Sala la atenuante de consumir dosis excesivas de alcohol y estupefacientes, si le echan el año y medio que pedía, ¡será por pedir!, el riguroso fiscal. Aprovecho la reiterada doctrina que establece la licitud de las crítica a las sentencias para decirles a ustedes que la Justicia es un cachondeo. xxxxx Una ciega que, al parecer, también es sorda. Si no lo fuera se haría eco del clamor que protesta ante la infamia que supone meterle estos marrones a cuatro desgraciados mientras los grandes delincuentes campan por sus respetos. Pero ¿por qué cogérsela con papel de fumar a la hora de salvaguardar los derechos de los criminales señeros (terrorista de capucha o de paisano, secuestradores ministeriales y demás) y aplicar de un sartenazo la dura ley a la delincuencia menor? Una antología de estos disparates jurídicos dejaría en bragas a una Justicia desorientada, cabreada, dividida y peor dispuesta que, como siempre, pega duro donde la resistencia es menor o nula. Si esa borrachita de Alcalá, por ejemplo, fuera reincidente o el fiscal se hubiera salido con la suya, podría haber estado entre rejas más tiempos que los secuestradores de Marey, pongo por caso. Parece que no hay modo de evitarle la trena a un pringadillo que recepciona un carburador robado (quinientas pesetas) o al que le arrebata mil pelas un turista tras derribarlo de un empujón. La briaga de Alcalá no podía saber eso (ni casi nada): por eso la castigan. Siempre echo mano en este punto de Jules Renard: la Justicia es gratuita; por fortuna para todos, no es obligatoria. Desde luego.
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Esta
madrugada |
El
Mundo de Andalucía |
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Me cuentan que en el Barrio de Santa Cruz vive una dama que lucha denodadamente, por su cuenta y riesgo, contra la pena de muerte. ¡También es triste que sea tan fácil señalar la excepción en negocio en el que tanto nos va! Pero eso es lo que hay. Esta madrugada, a las 3 hora española, van a llevarse por delante a otro dudoso reo en Virginia. Todo está preparado ya en la cárcel de Jarrett, incluido el patio de butacas para invitados al suplicio, y las velas con las que pasearán ante la prisión los solitarios militantes contra el asesinato legal. En Virginia, un reo (su abogado) dispone de veintiún días para presentar pruebas una vez abierto el plazo del recurso: después, el juez decide libremente si admite pruebas nuevas o no, sin excluir siquiera el análisis de DNA. Dura lex, sed lex, y a otra cosa. La madre de Dereck Rocco Bernabei, que esta es la gracia del desgraciado, gritaba antier en los pasillos del juzgado que se avergonzaba de América (América quiere decir, en americano, indistintamente, USA y lo más grande del mundo). El juez, por su parte, se limitó a bromear con que confía en no verse en una lista de jueces fanáticos del cadalso. Esta madrugada, a las 3 en punto, no lo olviden. Por si sirve de algo. xxxxx Esta madrugada. En la del próximo 27 le tocará el turno a Rocky McGinn, lo cual, considerado el apellido, viene a ser el triple de difícil, puesto que ahora sabemos que tres de cada cuatro condenados a muerte (o ejecutados) son negros o hispanos. Dicen (lo cuenta aquí Carlos Fresneda, lo veo en la presa yanqui y, estos días, en la italiana) que el propio Clinton anda preocupado, el pobre hombre, pero a ver qué va a hacer un Presidente en plana campaña electoral. La propia fiscal del Estado ha creado un comité para tratar de averiguar si ha habido o no discriminación racial en la aplicación del supremo castigo, cosa un poco lila, a mi juicio, porque lo que está a la vista que hay y hubo siempre en la pena de muerte es discriminación social. Por cada don Álvaro de Luna degollado hay una legión de sombras innominadas que merodean en torno al patíbulo. Se mata, finalmente, a los pobres, y si no, echen un vistazo a la memoria. No sólo en USA, desde luego. Lo malo de USA es que va a peor en este negro asunto a medida que se civiliza el resto. Sus abogados hablan de un aluvión de inocentes condenados y hasta ejecutados. Esté o no entre ellos, a Dereck Rocco Bernabei le toca esta madrugada. A las 3 hora española.
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Monos
y leones |
El
Mundo de Andalucía |
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Un león que copia a un león se convierte en un mono. Lo decía Víctor Hugo y uno, modestamente, está conforme. ¿Cómo no estarlo con lo que estamos viendo y con lo que tenemos que oir? Veo un reportaje rodado en la mayor clínica de Shangai: una legión de jóvenes y adolescentes aguardan a pasar por el quirófano porque quieren cambiar de estética, que si la nariz, que si el mentón, pero sobre todo, que si los ojos, o mejor dicho, que si los párpados, que ellas preferirían asemejar en lo posible a los occidentales. Un médico explica que se trata, simplemente, de practicar una incisión transversal --¡consideren qué escalofrío!-- que permita encoger la piel hasta formar bajo la ceja un falso pliegue parecido al de la raza blanca, y yo no he podido evitar ver reflejada en ese guiño la imagen de nuestras locutoras andaluzas descojonando las jotas y estirando las eses en plan Valladolid. ¿Por qué querrá todo quisque parecerse al Otro, por qué tan poca gente estará conforme con lo suyo? Hay más monos que leones, no les quepa la menor duda. xxxxx También en política, por supuesto. ¿O no tiene su gracia que la izquierda tradicional se pirre por disfrazarse de derecha mientras que la derecha asimila, sin prisa ni pausa, todo el enorme arsenal de ideas y medidas asumibles que absurdamente ha tardado siglo y medio en comprender que son incoloras? En Rusia pude comprobar el verano pasado que una inmensa mayoría de nuevos consumidores iba vestido a la moda occidental de hace veinte años: alguien -me explicaron-había importado a precio de saldo esos sueños caducados que le quitaban de las manos los durmientes recién llegados a la fonda capitalista. Y ahora me entero de que las chinas se operan para no parecer chinas, igual, ya digo, que nuestras locutoras autonómicas se dejan la laringe extremando consonantes mesetarias sin saber que el futuro de la lengua pasa, precisamente, por el modelo relajado que el habla andaluza difundió por Hispanoamérica. Los responsables de nuestra autonomía se aferran a la inmersión castellanista con la absurda pretensión de que el español se pronuncie de la misma manera en Jerez y en Olmedo, igual en Burgos que en Granada. Aquí una chica o un chico quieren ser bustos parlantes y tienen que ponerse (me consta) en manos de el logopeda para que les retuerza la lengua. Si Hugo levantara la cabeza les aplicaría a los culpables de esta claudicante autonomía lo del león y el mono.
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La
marcha atrás |
El
Mundo de Andalucía |
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No me he enterado bien, francamente, pero en varias ocasiones he ojeado este verano informaciones sobre el fenomenal experimento reciente que ha pasado relativamente desapercibido. Parece ser que unos sabios han lanzado por un cañón un rayo de luz a velocidad superior (más del doble, creo recordar) que la constante que, según determinó Einstein, regía nuestro universo. El problema no es aceptar el resultado (uno, a estas alturas, acepta ya lo que le echen) sino asumir que, de ser cierta la noticia y correcta la teoría de la relatividad, el rayo lanzado habría alcanzado su destino antes de salir de su foco. Hasta un lego como el que escribe conoce esa paradoja fascinante que había entrevisto literariamente Wells pero que Einstein probó a fuerza de ecuaciones, y sobre la que se ha basado, que es lo curioso, buena parte de la práctica científica y técnica de estos vertiginosos decenios. ¿Es posible la marcha atrás, que ocurriría si otros sabios consiguieran aumentar la velocidad que dábamos por insuperable? Pues en buena (o mala, ya veremos) teoría, ni más ni menos que cualquier realidad movilizada en esos términos regresaría en lugar de progresar, lo mismo si se tratara de un rayo luminoso que si alguna vez lo que lanzamos es un testigo consciente. Ustedes pueden hacer lo que gusten, pero yo voy a poner mis mandos en punto muerto. xxxxx Casi todos los científicos que nos han abierto el gran futuro han sido conscientes de que, de paso, nos estaban franqueando el umbral más temeroso. Son célebres algunas cartas escritas a Truman por algún sabio de conciencia inquieta que intuía de antemano el infierno de Hiroshima y Nagasaki. También la frase final de cierto divulgado artículo pionero de Einstein, hace poco reeditado por Martin Gardner: el tráfico de energía, la cesión de masa atómica base de la radiactividad, entraña una amenaza funesta. Y añadía el sabio: La prevención de esta amenaza se ha convertido en el problema más urgente de nuestra época. Pero lo malo es que un bachiller despabilado sabe ahora que eso que se escribió hace medio siglo apenas era un apocalipsis de juguete comparado con el que hoy se podría declamar. Aunque, aparte de todo, a algunos lo que nos agarrota más es la propia perspectiva teórica, el súbito fracaso de claves epistemológicas que para muchos nosotros, pobres ingenuos, son ya materia de fe. ¡Un rayo que llega antes de salir! No creo que nadie pueda explicárselo a un cuerdo pero en ese potro desbocado vamos a entrar arrasando en la penumbra del nuevo siglo.
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El
ocio |
El
Mundo de Andalucía |
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No creo en el ocio laborioso, también llamado por los optimistas nada menos que ocio creador. En las sociedades alienadas, el individuo que escapa literalmente de la rutina, es un forajido (fora.exido) del alfoz cotidiano que no busca, por lo general, apuntalar el establo sino olvidarse de él. Me cuentan, supongo que para convencerme de lo contrario, que de las murallas/biblioteca de Lugo una paisanines han mangado las novelas de Pérez Reverte. Bueno, y qué, eso no me desdice sino quizá confirma mi hipótesis en la medida en que lo que hace ese simpático triunfador es proponer a la imaginación del pálido urbanita un pálido tónico extraído de viejas raices conradianas, cortezas del árbol de Melville y hasta polvo de las sandalias de Kipling, una triaca capaz de arrebatar a aquel, siquiera efímeramente, hacia las selvas y mares del sur que todo quisque lleva dentro. En un periódico mexicano leo un artículo de Carlos Fuentes -un veraneante español por encima de cualquier dificultad-sobre las lecturas de verano que él observa discretamente en manos del lector playero: Tom Clancy, Michael Crichton Nada de Kafka, se lamenta ingenuamente el maestro, que reconoce la posibilidad de que una lectura tan tremenda pudiera provocar un eclipse y una marejada que convirtiera los hoteles en castillos de arena y a los veraneantes en escarabajos. ¡Toma, pues claro! Siempre me pareció afectado el tic progre de llevarse Asterix al despacho. Lo contrario también. xxxxx Hoy el lector se abastece en el drugstore, quiero decir, en El Corte Inglés, no en la librería convencional, que se diferencia de aquel en lo mismo que se aleja un libro complejo de una lectura pasatiempo. Pero aún así, veo expuestos en el gran almacén desde los clásicos de la mitología y la literatura hasta el superlibro de arte, pasando, paradójicamente, por una oferta que incluye espléndidos ensayos científicos en una selección difícil de superar: cosmología y física, etología y química, biología evolucionista, molecular y de las otras, Darwin, Schrödinger, Wells, Maeterlink, Koestler, Freud Mientras ojeo un artículo de Einstein -el célebre E=mc2 pienso con melancolía en la amenaza funesta que el sabio supo entrever en la ciencia. ¡Pero, bueno, joder, y quieren llevarse esto a la sombrilla! Yo creo que sería no poco saludable desterrar el mito del lector de verano y cargarse el camelo de que si el resto del año no lee es por falta de tiempo. El lector auténtico lee hasta debajo del agua. El flojo no leería ni en el séptimo cielo.
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Angelitos
negros |
El
Mundo de Andalucía |
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Hace días se arrastraba de nuevo por El Egido la sierpe del racismo. Por fortuna no se han cumplido los pronósticos más negros pero entiendo que la tensión persiste, larvada, disimulada, tal vez. Se habla de cifras escalofriantes, de auténticas invasiones negras, de una plaga de langosta sobre nuestro precito mercado laboral, en el que, por cierto, de cada mil empleos creados sólo uno es estable. Incluso CCOO, con ese pedazo de pasado a sus espaldas, sale a defender socios y cuotas con un extraño discurso que pone en tela de juicio la opinión/evidencia de que en el campo faltan manos. En fin. Es un poco lo mismo en toda Europa. En Alemania (en la antigua Oriental, sobre todo) los asesinos de negros, ejemplarmente condenados por una vez, saben que los arios de base comprenden las razones del miedo a lo distinto. En Francia, a pesar del derribo del lepenismo, no hace falta mucha insistencia para convencer a un fermier de que los negros son la hostia de infieles, vagos de solemnidad, ladrones potenciales. Y para qué hablar de la nueva Austria, ahora rehabilitada de las sanciones impuestas por gobernar en alianza con el neonazismo, y donde ha caído como una bomba la sentencia alemana. Los asesinos, por cierto, no han negado la razón de su crimen: lo mataron porque era negro. Sin más. Pero ¿les parece poco para la nueva Austria? xxxxx Por lo que se refiere a nosotros, parece que lo del negro de Arrecife se congela. O al menos eso es lo que proponen el enviado del ministerio a la comisaría y la nueva forense. Total, que habrá que aguardar el resultado de una tercera autopsia, dato que es ya escalofriante por sí mismo. Lo cual es más que casi nada, aunque, quizá, menos que algo. Pero, bueno, tranquilos: no se trata más que de negros. En Alabama todo el mundo sabe en voz baja quién quema la casa de la negrada, y tan panchos: la democracia americana es una roca, oh, Tocqueville. Y aquí, después de todo, a despecho de las pamplinas que digan los voceros de las tres culturas ésas que dicen que convivieron como la seda entre nosotros --¡hay que ver la poca Historia que se sabe!-, la verdad es que tenemos una dilatada experiencia racista: moros, judíos ¡Como para que nos vengan con negros! Ahí tienen a CCOO, ya digo, diciendo que la caridad bien ordenada empieza por uno mismo. Lo que no dicen -y eso que lo saben-es que hay esclavos de hecho igual en los invernaderos que en las fábricas de calzado. Y no siempre negros, sino también blancos. Lo que para más de uno debe ser peor, sin la menor duda
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Cuerpos
y almas |
El
Mundo de Andalucía |
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La eterna porfía. Ahora a propósito de dos situaciones diferentes: la que plantea a la bioética (¡qué mala espina me da ese término, oigan!) la legalización relativa (USA, Gran Bretaña) de los trabajos clínicos de clonación con fines terapéuticos; y la que, dolorosamente, suscita la imagen de las dos siamesas inviables con las que nadie sabe qué hacer. Cuerpos y almas, ya estamos otra vez. ¿Elegir una de ellas y sacrificar a la otra? ¡No, qué horror!, dicen padres y clérigos anglicanos. ¡Cómo! ¿Quién tiene poder para salvar un alma y enterrar otra?, claman los présbitas. Cuerpos y alma, argumento recurrente, aunque cada día más en el alero. Jesús Mosterín, en espléndido artículo, clava el tema como el entomólogo a la mariposa: un embrión de una semana (la blástula) es una organización celular multipotente e inespecífica que no tiene sistema nervioso y sin sistema nervioso no hay alma que valga, no hay psiquismo, se carece de conciencia, de vivencia, de sentimientos: no merece consideración moral, dice el sabio. Claro que los empecinados no van a convencerse ni hay por qué aguardar a que se convenzan. Pero nunca me haré el cuerpo a la doble moral que liquida con un lamentillo los genocidios y luego organiza un coro por un alma. xxxxx ¡Qué alma ni alma! Escuchar ese concepto en la puerta del laboratorio resulta ya extravagante. Se entiende la perplejidad de los padres obligados a elegir --el mío decía siempre: ¿Qué dedo me cortaré que no me duela?-- pero no la de los jueces/clérigos o viceversa. Dejar que la Naturaleza siga su curso --¡vaya curso, por cierto!-supone salvar a una niña pero implica matar a la otra. ¿Y el alma de ésta, qué pasa con ella? No espero la respuesta de quienes insisten en atribuir alma a lo inanimado. Llevado al extremo, eso es volver al silogismo que hacía del padre Onán, el pobre, un abortista . Pero lo de las siamesas pasa de la raya, y si acaban muriendo las dos habría que imputarle homicidio a los perplejos y a los escrupulosos. Los romanos eran implacables: Mulier, si monstruosum aut prodigiosum enixa sit, nihil proficit Hombre, tampoco es eso, pero acerquémonos al término medio que la Ciencia nos ofrece hoy. Salvemos lo que podamos de ese monstruo o prodigio que hoy sabemos que no es tal. Pero salvémoslo. Recuerdo los remilgos que le leí a un prelado español cuando Bernard hizo el primer trasplante de corazón. Bueno, y no quedan tan lejos, si bien se mira. Mientras tanto, dos personas traicionada por la genética aguardan a que la ideología decida si salvar a una o dejar que perezcan las dos. Francamente, me parece que la discusión no merece siquiera la pena.
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Contra
mánticos |
El
Mundo de Andalucía |
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Me entero de que la revista católica Iglesia de Sevilla acaba de montarle en sus páginas un buen pollo a los adivinos. Dice esta buena gente -seguramente indignada del espectáculo de estulticia masiva servido desde la tele, en particular de las locales-que las artes adivinatorias en general, tratan de agenciarse una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y los hombres, aparte de granjearse el favor de los poderes ocultos. Bueno, yo diría que en eso no le llevan mucha ventaja a algunas manifestaciones de la religión oficial, cuya inveterada enemistad con mánticos y adivinos más parece cosa de la competencia que dictado de la conciencia. Hace bien poco hemos podido asistir estupefactos, ésa es la verdad, a la comedia del tercer secreto de Fátima y hemos visto a los más altos purpurados romanos en posiciones que, con el corazón en la mano, malamente cabría distinguir -allá en el trasfondo noológico y moral-de las pamplinas de Lola Montero o de las mariconerías de Octavio Aceves. Suele decirse que la caridad bien ordenada comienza por uno mismo. Si dijeran lo propio de la crítica, todo iría mucho mejor. xxxxx Es tontería no asumir que la tentación de adivinar es una constante cultural que nos viene, por lo menos, de Asiria, que cuaja en las civilizaciones mediterráneas clásicas y que nuestros evangelizadores y soldados de fortuna se encontraron también, como era previsible, en el Nuevo Continente. Los padres más serios (Jerónimo, Agustín Lactancio, Boecio ) tronaron contra esas prácticas misteriosas sin renunciar a sus propios misterios, tengo la impresión de que apoyados, el que más y el que menos, en la obra consagrada al tema por Cicerón, cuya reescritura espontánea sirvió a Borges/Casares para una de las divertidas Crónicas de Bustos Domecq. Puedo asegurarles que hasta un racionalista empeñado como yo percibe en el ambiente de Delfos una insidiosa tentación de escuchar a la Pitia. Pero estoy de acuerdo con esos devotos sevillanos en que el montaje de la adivinación en directo a tanto alzado el minuto, degrada y ofende hasta un punto que debería hacer reflexionar a los responsables del negocio televisivo. Da grima, da pena, escuchar ese discurso ignaro y zafio que nos precipita de vuelta en el pasado más remoto. Pero, ¿no andaban los Reagan con la bruja a cuestas y Ratzinger enredando con el papelón de una monja? Yo sugiero a los de Iglesia de Sevilla a que, puestos a zurrarle a Canal 47, no se olviden de LOsservatore Romano.
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El
lama ausente |
El
Mundo de Andalucía |
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A la cumbre religiosa organizada por la ONU (la cosa va de turismo religioso este verano, por lo que se ve) no ha ido el Dalai Lama. La razón, el veto de China, que lo tuvo siempre por un agente anticomunista, cosa que es en realidad y ha sido en pleno ejercicio al menos desde mediados de los años 50 en que huyó del país para instalarse en el Tibet. Los chinos, por lo demás, igual estos que los anteriores, se la tienen y mantienen jurada a las religiones que inevitablemente le desordenan el enjambre con sus propuestas de libertad o anulación interior, y esta misma temporada, como puede seguirse con facilidad en la prensa internacional, andan nada menos que encarcelando pacíficos monjes en los cenobios tibetanos. Un arzobispo noruego ha salido diciendo que está que trina por la ausencia del líder reencarnado pero la razón que da -el premio Nobel de la Paz que ostenta-- es absurda, porque cualquiera comprende que ese premio también fue un guiño anticomunista de aquellos que durante el apogeo de la Guerra Fría consiguieron desprestigiar casi enteramente el galardón. Ese mismo premio se lo dieron a un carnicero como Henri Kisinguer o a terroristas como Arafat, imagínense. De modo que nadie lleva razón en este pleito: ni los invasores chinos del Tibet ni los que pretenden ocultar la condición de agente anticomunista de ese jefe espiritual. Suum quique tribuere, aconsejaba Ulpiano. xxxxx Por lo demás, manda huevos la movida: una cumbre religiosa convocada por la ONU y esponsorizada por un millonario yanqui. ¿Por qué no aprenderán las iglesias a desmarcarse de los poderes terrenos, a vivir por su cuenta, a negar la ominosa calamidad que encarna el poderío político? ¿Tiene sentido celebrar un Día de Plegaria por la Paz Mundial bajo los auspicios de quienes controlan las guerras, dejando que paguen las facturas los que viven de la intendencia? Dicen que, al final, ha sido el propio Dalai Lama quien ha renunciado a esa foto para evitar mayores tensiones. Pero no descarto que en su renuncia tenga también su parte la comprensión de estas evidencias. Por la mía entiendo de Kofi Anam, ese perdedor nato, jarrillolata de Bush o Clinton, le vea sus ventajas a una plegaria colectiva que podría incluirle a él. A los chinos hace mucho que renuncié a entenderlos. Después de todo, tampoco los entienden quienes respaldan su feroz dictadura y de paso organizan saraos como ése al que el Dalai Lama no ha podido asistir.
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Nuevos
ricos |
El
Mundo de Andalucía |
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¿Dónde habrán veraneado toda su vida el alcalde de Punta Umbría o el diputado Barrero, en Cancún, en Punta Cana, quizá en Punta del Este? Lo digo, asombrado más que otra cosa, oyéndolos repetir eso de que hay que agenciarse una playa de ricos y desterrar del litoral a los pobres, es decir, a lo que ese monterilla llama veraneantes de tortilla y tinto con casera. Ni que decir tiene, que si quedara un ápice de conciencia y/o vergüenza torera en el partido de Pablo Iglesias, ya estarían en sus respectivas casas esos dos socialistas de cinco estrellas. Pero eso ni me lo planteo. Lo que me llama la atención es que el PSOE ande tan náufrago como para no percatarse de que con operaciones y actitudes como ésas -por más demagogias que se repartan entre el vecindario-el partido acabará notando en las urnas la deserción de los desterrados de la playa. El capitalismo confinó a pobres y medianos al Este del Edén. Estos arcángeles flamígeros de la socialdemoracia negocianta proponen ahora expulsarlos más allá si cabe. Aviados vamos. xxxxx Las playas andaluzas han sido siempre, hasta que llegó el boom malagueño, playas familiares. Con Franco se llenaban de obreros el 18 de Julio y por Santiago y, al atardecer, cuando la famélica legión se retiraba hacia sus cuarteles de invierno con el eritema pegado, una inacabable ristra de cáscaras de melón y botellonas vacías consagraba la huella festiva. Ese día no bajaban a la playa los veraneantes fetén, las familias-de-toda-la-vida que cedían subliminalmente a la pobrea su alícuota anual de sol y mar. Hasta que el desarrollismo amplió esa cuota consiguiendo abarrotar las orillas y transformarlas en termitero humano, lo que obligó a quién pudo a replegarse en su piscina y no bajar a ellas más que de higos a brevas. Fue el Opus el que le puso bikini y tanga al personal: el tiro por la culata. Y ahora son los sociatas quienes quieren volver a ponerle el mono o la guayabera y devolverlo al infierno urbanita del que se creía prófugo. ¡El mundo al revés! O quizá no. Que mucha gente haya debido esperar a ver y escuchar estos contradioses no demuestra más que la imagen política es sumamente versátil. Porque hasta hace poco Guerra se compraba su chalet en una de esas urbanizaciones que el alcalde de Punta dice que son de burgueses que veranean dos meses al año y nadie decía ni pío. Yo lo que me temo es que, al paso que va la burra, estos van a dejar en pañales a Guerra. A Juan, claro.
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El
avión de la Junta |
El
Mundo de Andalucía |
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La Junta tuvo en tiempos un avión, aunque es probable que ustedes no lo recuerden. Fue un capricho, creo yo, aunque también es probable que se tratara de un gesto de autoafirmación con el que apalancarse psicológicamente frente a un poder jacobino (en el mal sentido) que desde Madrid quitaba Presidentes andaluces como quien se quita la gorra. Como no había modo de conseguir las competencias en tierra quizá se pensó en apropiarse, aunque fuera echando la casa por la ventana, de las que en las alturas nos permitirían rizar temerariamente las acrobacias imaginarias del autogobierno. La avioneta de la Junta demostró en su corta aventura, que la autonomía andaluza es una consecuencia y no un proyecto, algo que fue cogiendo cuerpo a medida que engordaba el barrigón del presupuesto hasta ajustarse la correa en el agujero del billón. Pero de entrada había que comprarse una avioneta para que te hicieran caso y, si no alfombra roja, al menos te mandaran un guardia civil a la sala VIP para recibir al Presidente de todos los andaluces. Antonio Burgos acuñó aquello de la autonomía de la señorita Pepis va ya para veinte años. Y yo les digo a ustedes - y sé de qué estoy hablando-que esa broma fue la puñalada sociológica más certera que se le ha dado por estos pagos a los reconvertidos del autonomismo. xxxxx Muchas avionetas se aherrumbraron después en el hangar o salieron a la puja en la subasta de los chamarileros. Pero bien miradas las cosas, la de la avioneta no es ninguna historia singular, sino en cierto modo, un cuento paradigmático que explica mejor que cien lecciones lo que ha sido nuestro proceso de cuasifederalización. Muchas avionetas se han arrumbado, como digo, tras pagar costosas facturas y después de defraudar en tanto festival aéreo. Las reformas, por ejemplo, que iban a darle la vuelta calcetinera a Andalucía, poniendo patas arriba la Administración, revolucionando la Sanidad u optimizando la agricultura con aquella Reforma Agraria, de tan viejas e inquietantes resonancias, que ahí sigue incorrupta y de cuerpo presente en su urna legal sin que hayan tenido siquiera la decencia de enterrarla. No un avión: la Junta fletó de mentirijillas toda una flota de ilusiones lastradas que, naturalmente, acabaron estrellándose discretamente sobre nuestros campos de girasol. De aquel sueño no queda en pie más que un hangar en el curran hoy doscientas mil obreras alrededor de una reina lustrosa y un buen puñado de zánganos.
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Política
en los altares |
El
Mundo de Andalucía |
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Nada más desaparecer de este mundo Juan XXIII me dijo en confianza un fraile onubense, por entonces promesa de lumbrera refulgente de la Iglesia y reciente consultor del Concilio, que la muerte de Juan XXIII había sido providencial. Andando el tiempo (para todos: también para el fraile) entendí el aparente disparate y las razones que la vieja Iglesia tuvo para asustarse ante el Papa bueno hasta decidir rebobinar la madeja conciliar y tratar de dejar las cosas, en la medida de lo posible, como estaban antes de la movida. Ayer han hecho santo al providencial estorbo junto a otro papa, Pionono, que significó literalmente lo contrario, a saber, el enroque frente a la apertura, la cerrilidad contra la Razón. No está mal el cambalache: la mezcla de contrastes suele tener aceptación garantizada. Recuérdese el éxito universal del cerdo agridulce cantonés. xxxxx Lo que sí conviene recordar es quién es aquel Giovanni Maria Mastai-Ferreti que fue elegido papa --tras el opresivo ajetreo de Gregorio XVI-- precisamente bajo la sugestión de personaje liberal, con ese nombre místico que inmortalizó la repostería granadina: Pionono. Pues bien fue al autor del Syllabus errorum, el más tremendo pronunciamiento de la reacción romana, publicado en 1864 junto con la encíclica Quanta Cura, y que incluía en la lista negra errores modernos tan actuales como el indiferentismo, el racionalismo radical ¡y el moderado!, junto a lo que entonces se llamaba comunismo, a las románticas sociedades secretas, ¡las sociedades bíblicas!, cualquier oposición al poder temporal (Pionono fue papa rey, como hubieron de comprobar dolorosamente los judíos del gueto romano), cuanto discrepara del matrimonio tridentino y así hasta ochenta y tantos errores. Nada nuevo, porque esas eran las tesis reaccionarias de mons. Pecci, futuro León XIII, ya expuestas en forma de lista por el obispo de Perpignan, mons. Gerbet. Pero ahí quedó, junto a la audaz autoconsagración que supuso el dogma de la infalibilidad del mismo que lo pronunciaba. Esa es la cara en sombra de la luna que desde ayer gira alrededor del planeta amenazado de la vieja fe. Cierto que a la mayoría de los anatematizados se la empluma a estas alturas un papa que veía las desdichas judías como la herencia natural de un pueblo deicida. A los que no les debe llegar la camisa al cuello es a nuestros liberales. Esos deben saber que no sólo Wojtila ve en su mano invisible un instrumento diabólico. Desde ayer hay santos que pensaron lo mismo.
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Vuelve
Mr. Marshall |
El
Mundo de Andalucía |
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En los años 60, Kennedy se propuso repetir en Iberoamérica, adecuados a las circunstancias, la experiencia del plan Marshall y el cuento del New Deal. No funcionó. Entre otras cosas (aunque esto sea algo anecdótico a fuer de ilustrativo) porque el proyecto de combatir el hambre a base de un molido de harinas de pescado llamado incapirina, fue rechazado frontalmente no tanto por la dignidad como por el mismo paladar indígena. Más vale media tortilla de maíz y un cucharón de enchilada, debieron pensar los indiecitos, que sabe Dios que poleadas desconocidas. Ahí quedó todo, chispa más o menos. Los EEUU han tenido siempre un problemazo en la zona (el hemisferio, dicen sus diplomatas) y es que ronearían encantados de aparacer como garantes de regímenes democráticos en aquel área, pero una y otra vez comprueban que lo suyo son las oligarquías: la Fruit Company, la ganadería extensiva o el matadero del cobre son los suyos; el resto acaba siempre por dejarse las barbas y eso está muy mal visto en una metrópoli donde la barba es privativa del cuáquero. Por eso la inmensa mayoría de la ayuda yanqui (a la Junta argentina, a los milicos de Pinochet, a la contra nicaragüense, a los batallones asesinos de El Salvador, al patriarcado de Ströessner o Balaguer ) ha consistido siempre en especie: en armas y armeros, aparte de algunos verdugos. Ya le pueden dar las vueltas que quieran que esta forma de intervencionismo disimulado (no incluyo boicot cubano, invasión de Granada ni movida de Panamá) no van a conseguir que se olvide lo principal. Los pueblos tardan en aprender, pero tienen memoria de hierro para la humillación. xxxxx Hay discusión acalorada sobre las ventajas e inconvenientes del plan/regalo de Clinton a Colombia, esa especie de salvavidas de 42.000 millones de dólares que le ha puesto a Pastrana para que no se vaya pique devorado por los tiburones. Pero una vez más, el fondo parece claro: USA sufraga la lucha contra la guerrilla más que el pulso contra los narcos. Y claro, ese es el viejo error, porque no habría guerrilla si ayudas como ésa se hubieran empleado hace años en poner las bases de una economía nacional razonable que hiciera de la dependencia de la coca un episodio del pasado. Que la inmensa mayoría de ese pelotazo vaya a llegar, otra vez, en armas y maestros armeros, demuestra que la cosa sigue, más o menos, en el atolladero en que hace años se metió la DEA. Porque hay que ser ciegos para no ver que habrá guerrilla mientras se mantenga esa inaudita miseria, no al revés. Y ya han visto estos días como un aliado del terror como Gadaffi actúa en Joló en plan Mr. Marshall. No sería extraño que, con kilos de dólares y todo, al final haya que buscar al Gadaffi que escriba con renglones torcidos esta áurea página imperial.
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El
huevo de Colón |
El
Mundo de Andalucía |
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Van a correr océanos de tinta en favor y en contra de Laurent Fabius por rebajar sin previo aviso los impuestos y, en particular, por romper la rutina mental inducida por el economismo en torno a la maldad intrínseca de la intervención. Con que no se podían bajar los impuestos, ¿eh? Fabius habrá pensado que si lo hace Aznar en España y Schröeder en Alemania tendría guasa que no pudiera hacerlo él desde un país que libra una antigua batalla imaginaria en torno a su grandeur. Hace tiempo que la miseria ideológica ha facilitado a los políticos frente a las exigencias sociales la fórmula disuasoria más económica: ¡No se puede!. Con esas tres mínimas palabras se ha liquidado aquí la Utopía y se ha conseguido instaurar un régimen dogmático casi incontestable en el que se asfixia el pensamiento único, quizá porque el propio progreso general impone estas simplificaciones. En este sentido decía tal vez Bertrand Russell que la socialdemocracia abandonó el socialismo científico precisamente cuando sus respectivos países se fueron haciendo industrialmente adultos. Se trata de una de tantas ideas no poco reaccionarias del maestro, seguramente, pero no sería yo quien la desechase de entrada. xxxxx En la Francia madura del neoliberalismo socialista (o al revés), Fabius se ha percatado del truco y ha pillado por sorpresa a los magos proclamando la bajada de impuestos. ¿No marcha sobre ruedas la economía? Pues a repartir beneficios. Su decretazo ha dejado sin habla al coro de camelistas que, de momento, aguardan agazapados a ver si hay suerte y el Fisco se descojona solo, pero una muchedumbre de ciudadanos han salido ya a la calle para vitorear al jacobino que ha hecho levantar de nuevo la guillotina de los tópicos. Pero a mí lo que me priva del bandazo de Fabius es lo del petróleo. ¿No forma parte del dogma que la hidra de la inflación es el motivo de la incipiente crisis y que el precio del combustible es la causa de aquella? Pues se suprimen los graves impuestos y se le pasa la factura a las petroleras. Qué, ¿se podía o no se podía? No sé por qué, pero me da el pálpito de que esta finta brava de Fabius podría ser el comienzo de una larga vuelta en busca del tiempo perdido. Claro que la derecha, todas las derechas, no van a estarse quietas sino que se movilizarán a tope, pero el territorio de la Historia está lleno de estas revueltas imprevistas en que el camino parece devolver la caravana a los pasos que ya se daban por superados. Muchos nos hemos desgañitado protestando que la izquierda no hacía cosas porque no quería. Fabius, desde su liberalismo templado, acaba de darnos la razón por una vez.
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Corrido
mexicano |
El
Mundo de Andalucía |
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En México es muy frecuente que los periodistas le pidan opinión a la jerarquía eclesiástica sobre los problemas sociales. Hay como una guerra diplomática entre plumíferos y purpurados que, en mi opinión, se explica más por el anticlericalismo postzapatista que por otra cosa, pero que muestra, en cualquier caso, el peso que en la opinión pública conserva el criterio eclesiástico. Días atrás ha habido gran movida con motivo de la destrucción en Guadalajara de una provocativa imagen de la Vírgen, titulada La Patrona, inmediatamente destruida por dos ultras con la bendición del ordinario para quien los auténticos agresores no han sido los vándalos sino el artista provocador irresponsablemente enfrentado al sentimiento y a la piedad popular de los guadalupanos. Pero mientras esa polémica discurre y se disuelve, otra más grave surge en torno al proyecto de ley que pretende despenalizar el aborto cuando existan alteraciones congénitas en el feto. A propósito de esta porfía le han preguntado al primado mexicano, monseñor Rivera, si pensaba recomendar a su grey la desobediencia civil. Y monseñor, con un pie en la escalerilla del avión que lo llevaría al festival romano, ha dado esta sabia respuesta: Y para qué, mis cuates, si en México hay multitud de leyes que no más no se cumplen . Más sabe el diablo por viejo que por diablo. xxxxx He estado atento unos días a esa pelea hasta ver al presidente Fox terciar en ella para exigir al proponente del proyecto legal que lo retire. Me parece lógico: un hombre que emplea en sus ranchos a menores de edad tiene que estar contra cualquier medida que controle la población. Ni a una iglesia populista como la mexicana ni a un explotador de menores les conviene que mengüe el ejército de reserva sino todo lo contrario, porque en ese potencial demográfico basan ambos su industria y su ganancia. Aunque, claro está, que esa razón no es exclusiva de la sociedad mexicana sino de todas las sociedades desiguales que basan su equilibrio, precisamente, en el factor desequilibrante que es la superpoblación. Fox sabe que sin la masa desheredada que abarrota sus grandes ciudades y sin el conglomerado informe que puebla sus campos, en México no se hubiera sostenido setenta años ni el PRI ni el pra. Monseñor, más sabio, chulapo a su arcangélica manera, confía, sencillamente, en que la ley no se cumpla. El Tercer Mundo tiene su lógica propia, incluso cuando cae dentro del Primero.
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