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¿Crisis del Estado? |
El
Mundo de Andalucía |
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Oigo decir en la tv al catalanista Pere Esteve que el nacionalismo no es antiguo sino modernísimo. Qué va: el nacionalismo es un feedback, un salto mortal invertido que nos lleva más allá del Renacimiento, momento en que se constituye el grueso del mapa europeo nacional. Y más allá del Renacimiento lo que hay es Edad Media. Arzálluz es un Münzer reaccionario más que un Savonarola conservata, y la gusanera que alrededor de él se agita es movida por un élan de regreso, una voluntad de retorno a la semilla, un viaje al paisaje mental primitivo que, por eso quizá, es presentado como Paraíso. Ahora bien, antiguos o modernos, si los radicalismos nacionalistas están provocando la crisis del Estado al privarle de su función más genuina --la de garantizar la seguridad de los ciudadanos--, hay que decir que el Estado mismo, sus gestores, contribuyen decisivamente a ese desplome moral y político justo con su desprecio a la Opinión. Lo que acaba de descubrirse en Gran Bretaña con el pleito de las vacas locas -un secreto a voces, aquí mismo oreado más de una vez- descubre que el visible fracaso del Estado comienza en el propio meollo del Poder, una almendra autista dentro de su dura cáscara del todo desconectada de la vida real y los intereses generales. Es un drama que los democracias se hayan pervertido hasta funcionar como si fueran oficinas realengas de los políticos. Y sería una tontería, además, creer que la Thatcher primero y Blair después han inventado el camelo de Estado. ¡Qué nos van a contar a nosotros! xxxxx
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La
arboleda perdida |
El
Mundo de Andalucía |
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El exilio es casi una especialidad española. En los albores de la modernidad, hubieron de exiliarse a Londres nuestros liberales originarios cuando el Deseado permitió que su camarilla de barberos y remendones demediaran la sociedad española (Lloréns hizo una crónica insuperada del tema y Moreno Alonso la ha ampliado con talento) entre liberales y servilones. Entre aquella diáspora y la que llevaría a México a los republicanos que Andújar llamaba transterrados hubo otras varias, ni una sola de las cuales ha dejado de contribuir irreparablemente al atraso español. En nuestra generación hubo momentos duros en los que no era imprescindible hablar francés en la Sorbona o en las terracillas de la place Contrescarpe. Un destino: el exilio, puerta trasera de la libertad, alternativa de la clandestinidad, que viene a ser un exilio interior. Y bien, en ello andamos. Tras Carlos Herrera, Antonio Burgos ha debido poner tierra por medio perseguido a muerte, y no sabemos si la lista habrá de aumentar todavía ante el fracaso del Estado para garantizar incluso la seguridad de sus ciudadanos amenazados. Pero esta vez la causa no es la otra España, media patria cabal, sino un puñado de sicarios, que no sé qué será peor, apoyados por una tribu cainita alojada cómodamente en el clan. ¡Qué fracaso de la democracia! Mientras haya necesidad de mantener entornada esa puerta trasera, esto no será un auténtico régimen de libertades sino un corral pistolero en ausencia del sheriff. xxxxx
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Ética
y estética |
El
Mundo de Andalucía |
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En las estaciones del vaporetto veneciano me alegra ver destacada la imagen de Guillermo Vázquez Consuegra que va a hablar un día de estos sobre El arquitecto y el mar. No me alegra tanto el eslógan de la convención mundial de arquitectos que se está celebrando en plena otoñada y que también veo campear sobre el Gran Canal: Less aesthetics, more ethics, reza. Ojú. Ir a Venecia con ese cante es como ir al Chicago de los años 30 con una Biblia en una mano y un manual antialcohólico en la otra. Pero, en fin, ya sabemos que, con todos los respetos sea dicho, los arquitectos son una secta provocadora y, según Borbolla, incluso gente peligrosa, que ciertamente si nunca tuvo demasiadas razones para ir por la vida exigiendo estéticas, tampoco es del todo inocente ante el suculento negocio que, en todas las épocas, ha triturado esa demandada ética. Es más, si no fuera porque me veo ya con las enagüillas de amigo del príncipe Carlos, incluso recordaría lo que todos sabemos, a saber, que estas movidas del aberchalismo arquitectónico han costado perder más de un palacio a cambio de un Corte Inglés. Y como escribo con Venecia aún en los ojos, recordaré que Palladio, con ser Palladio, no se cortó un pelo a la hora de proponer el derribo o el tapado de la basílica de san Marcos para cuadrarle a aquella plaza impar el círculo modernista que a él le resultaba menos anticuado. Por eso no me asusta lo de more ethics; lo que abre las carnes es lo de less aesthetics. xxxxx
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El
problemón |
El
Mundo de Andalucía |
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Lo he vuelto a ver estos días en Venecia o en Verona: la serenísima república tomaba tan en serio a la Opinión y era tan cuidadosa con la protección del Ciudadano que le ofrecía los famosos buzones secretos para denunciar a quienes atentaban contra el común. ¿Una inquisición? Puede, pero la verdad es que, viendo esas fauces de león abiertas en espera de las misivas, se le ponía a uno por delante el duro paso que atravesamos los españoles entre el miedo de muchos y la inopia unos pocos. Me asombro al volver de lo que, en un par de semanas, ha granado la opinión favorable a la adecuación de las penas y cómo ha subido la marejada tras cuyo fragor se distingue el eco que demanda cadenas perpetuas. Mala cosa, estos repliegues, peor la dureza, pero explicables ambas. Que haya sido tradicionalmente reaccionario exigir la defensa de la sociedad (así se ha llamado aquí desde el órgano canovista hasta la banda universitaria de ultraderecha en la que figuraban algunos príncipes colaterales), no quita para que, cuando la sociedad está mortalmente amenazada, esa defensa se convierta en una necesidad legítima. No es que haya que hacer algo, es que hay que hacer muchas cosas que no se han hecho, y entre ellas, instituir un procedimiento penal y penitenciario que tenga sentido, porque el que le echa mil años a una fiera y la suelta a los seis, no lo tiene. xxxxx
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¿Otro
exilio? |
El
Mundo de Andalucía |
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A
Antonio Burgos han querido matarlo los pistoleros de ETA. Como no han podido, hoy tenemos
una de esas ocasiones de júbilo pírrico en que celebramos el fracaso terrorista como un
éxito de la vida. Pero podía haber sido de otra manera, y no se puede decir que por
sorpresa pues hace tiempo que su nombre, como el de otros, aparecía en los papeles de la
banda sin que se haya puesto remedio. No podemos quejarnos: se van librando de momento
Isabel Sansebastián, Carlos Herrera, Raúl del Pozo, Burgos y algún otro, aunque no hay
quien pueda consolarnos por la pérdida de López de la Calle y de tantísima víctima.
Pero no nos engañemos: aquí ha habido otra vuelta de tuerca, que no consiste sólo en el
cambio operativo de los comandos, sino en la ampliación del victimario. En la postguerra
se repetía aquello de Brecht, lo de que vinieron por el judío y no nos importó porque
no éramos judíos, vinieron por el comunista y pasamos a tope porque tampoco entrábamos
en la categoría, hasta que un día (una madrugada, quizá) a quien vinieron a buscar fue
a nosotros. España ha convivido con el terror mientras las víctimas eran, casi sin
excepción, trabajadores de base de la seguridad nacional que morían por allá arriba y
se enterraban por aquí abajo. Pero la cerda se le ha puesto de punta al jabalí nacional
al advertir que se ha levantado la veda de las demás especies hasta convertir el coto en
un rastrojo sin guarda. Un fiscal, un sargento, un abogado, un maestro, un barberito, un
funcionario, un periodista: vienen a por todos los que no sean ellos. Y este cambio puede
tener algo de bueno: que la sociedad se decida a actuar como un solo ciudadano: todos
contra ellos. Pero no esto ni lo otro: digo todos. |
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La
media verónica |
El
Mundo de Andalucía |
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Me
pilla en Venecia la noticia de la retirada de Curro, casualmente cuando acababa de ver por
la tv italiana un documental taurino. Sobre el Juli, que es lo suyo: el Juli galleando
filigranas, el Juli de paseo, el Juli conduciendo por el campo (no tiene aún carné, ¡es
tan joven!)
Y me llega la noticia desde Sevilla: Curro se ha ido. Aquí tengo que
decir, como aquí dejé escrito hace poco al alimón con Antonio Burgos, que si
Canorea padre mantuvo a Curro en el ruedo hasta al 2000, el hijo lo iba a echar en
el 2001. Nos equivocamos, Antonio: por dos meses y siete días. Cabales. |
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El
zoo inventado |
El
Mundo de Andalucía |
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En los Chantiers de Líbération me entero de que para dentro de unos años abrirá sus puertas un parque muy raro, una auténtica feria del clon en cuyas jaulas y vitrinas no figurará ya la fauna salvada por Noé sino una segunda Naturaleza artificialmente diseñada y construida por el hombre. Hace tiempo que sigo esa pesadilla en Nature, en Science y en otros inquietantes papeles y por ellos sé que, aunque el futuro zoo artificial tardará aún unos años, ya hay disponibles en los laboratorios muchos especímenes transgénicos, animales de diseño, mutantes calculados que no son sino el producto de este sueño prometeico por el que el hombre avanza dormido pero a enormes zancadas. Dejen suelta la imaginación que no han de pasarse: un salmón gigante por obra de un gen que produce una proteina del crecimiento, un mosquito anofeles al que la inserción de diez genes antiplasmodium en su ADN convertirá en el competidor ventajista del que produce el paludismo Por lo visto, en el laboratorio Jackson dans Le Maine disponen ya de doscientos roedores modificados aunque están muy preocupados porque el manejo genético no cuaja, de momento, con los monos. Imaginen quién es que va detrás del mono el día que cuaje. xxxxx Cuando me asomo a ese Génesis aterrador y veo ramonear a la oveja/cabra de cierto albéitar danés, o al corderillo al que un gen prestado del tabaco permite exudar cierta sustancia antiparasitaria (¡adiós a los collarines de tus afortunados perros, hermano!), comprendo que estamos traspasando sin darnos cuenta -como el durmiente que viaja en un tren nocturno-las lindes y fronteras que no hubieran podido soñar ni Mary Shelley y Lovecraft juntos en una velada psicodélica. Pero sepan que por ahí pace una cabra cuya leche contiene una fibra elástica, producida por una proteina de hilo de araña, que si no destronará de su inmemorial morera al gusano de seda será porque esa batalla va a ganarla, fijo, Bombyx, un gusanillo transgénico que, junto a los ratones verdes y otras cien maravalillas, adorna con capullos como membrillos las rinconeras del Arca transgénica. ¡Mira que si diéramos con el político capaz de renunciar al Club del AVE, con el concejal inasequible a la recomendación, la gran superficie solidaria o el terrorista tetrapléjico! Siempre hubo dos versiones del Génesis, como ustedes saben. Debemos estar abiertos porque se nos viene encima una tercera.
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Tiempo
de confusión |
El
Mundo de Andalucía |
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¿Síndrome de Estokolmo? El alcalde sociata de La Coruña, el invencible Paco Vázquez declara, chispa más o menos, que Fraga es lo mejor que le ha podido tocar en suerte a Galicia. La ministra de Sanidad, Celia Villalobos, tiene declarado reiteradamente que el mejor Insalud es un mal SAS como éste que Chaves mantiene en Andalucía. Tiempos de confusión, sin duda, pero suprema lección política: el ocaso de las ideologías (Bell, Fernández de la Mora, etc.) es ya noche cerrada, noche oscura del alma en la que no se distingue el hilo blanco del hilo negro, pero en cuya penumbra el hilo rojo ha sido deshilvanado enteramente. ¡Un referente del PSOE defendiendo a un demócrata converso con tremendo historial fascista! Lo de la ministra conservata echando rosas sobre el muerto de la socialdemocracia se explica mejor en clave de reciprocidades: ¿cómo criticar al SAS desde el Insalud? Aquí las diferencias profundas no asoman más que cuando deberían permanecer veladas: a la hora de la alarma general -en Euskadi, por ejemplo, frente al nacionalismo excluyente--; el resto del tiempo, todo el monte político es orégano común. Lo curioso es la fidelidad de esta parroquia a un sermón tan embustero. xxxxx Cuando me hablan con espanto del fantasma de la abstención siempre contesto que quién sabe si ésa abstención podría ser el principio de una nueva experiencia democrática en una situación donde está más claro que el agua que a los partidos no le interesan los ciudadanos sino los electores: a votar cada cuatro años y ya están ustedes en casa. Se ponen de los nervios en cuanto alguien menciona el referéndum, es decir la única posibilidad participativa que ofrece esta partitocracia unitarista. Y encima le envían al personal esos mensajes narcóticos, pues eso, González oponiéndose al proceso de Pinochet, Vázquez elogiando a Fraga, Celia haciéndole el artículo a una de las mercancías más averiadas del puesto de Chaves. Hace poco Blair ha debido hacer el papelón radical en su congreso ante la presión de quienes le echaban en cara su derechización. ¿Y cómo podría negar eso alguien que tiene proclamada su unidad de criterio con Aznar? Claro que también se podría plantear la cosa al revés, pero aquí los congresos de la Derecha, por el momento, están atados, mejor o peor, pero atados. Fíjense que Celia empezó por desmarcarse de lo del aborto y ya va por elogiar a Chaves
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Guante
de seda |
El
Mundo de Andalucía |
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Una cosa que me resulta difícil de entender es la debilidad que el poder muestra ante las amenazas más banales o menos cargadas de razón, frente a su dureza con las de índole contraria. A presión banal, bajada de pantalones; a graves presiones, leña. Se manifiestan los trabajadores de Astilleros y ya hemos visto lo que puede dar de sí la tropa policial. Se abronca la basca en la movida y, no lo duden, la respuesta será el diálogo, las promesas, las piscinas nocturnas, el water polo, los videojuegos y hasta los conciertos subvencionados. ¿Por qué el poder es tan complaciente con la gresca gratuita y tan energúmeno con la reivindicación lógica? Hombre, no se me escapan las respuestas obvias, pero me resisto a aceptarlas como válidas y s eme vienen abajo cada vez que escucho a un prócer anunciar muy serio que se van a gastar tantos y cuantos millones en entretener a esos ruidosos chicos que tienen un derecho sagrado al esparcimiento y a la diversión. Me choca el contraste, ya digo, con la respuesta que el mismo poder le da a quien, harto de reclamar inútilmente un derecho constitucional como el del trabajo, pongo por caso, tiene la ocurrencia de levantar la voz. No es sólo que me parezca una injusticia de escándalo, es que no lo entiendo. xxxxx ¿Por qué será que le resulta tan difícil a los que mandan darle un mal palo a los de la caleborroca ésa, y tan fácil meter en la trena a un camellito infeliz que hace cinco años lleva a cuestas la cruz de una implacable condena? Entre tantas instituciones (concejalías, institutos y demás) como viven del rollo juvenil no hay ni una que haya movido un dedo para aliviarle la condena al insumiso andaluz que hace poco ingresaba en Alcalá-Meco seguro que por más tiempo que los secuestradores de Marey. Sí que la hay, en cambio, para ocuparse en entretener las madrugadas de los que no quieren dormir. ¿Por qué será, qué hará que el poder se plante duro ante un padre de familia que busca el pan de sus hijos, pero se la coja con papel de fumar no vaya a ser que la peña se disguste o que el incendiario lo acuse de anticonstitucional? Yo no tengo esas respuestas, claro está, pero me escandalizo cuando veo los paripés que son capaces de montar para debatir la movida los mismos políticos que ven indiferentes como se desaloja por las bravas un astillero o se entrulla a un desgraciado. De toda la vida el poder ha sido arbitrario y hasta caprichoso. Con esto de la new age va siendo, además, carajote.
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La
leyenda áurea |
El
Mundo de Andalucía |
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Desde chico me gustaron siempre los encantos del Año Cristiano. Compré varias ediciones durante mi estudiantina precozmente convencido de que aquellos jesuitas franceses venían a ser nuestro Hesiodo vulgarizado. Luego encontré esa deliciosa Leyenda Áurea, deliciosa nómina de santos verosímiles o fantásticos, escrita a mediados del siglo XIII por el dominico genovés Jacoppo de Varezza, Santiago de la Vorágine para nostros. Santos heroicos, mártires arriscados, eremitas de ensueño, doncellas que domaban dragones, sicarios que mutilaban vírgenes gloriosamente ajenas al martirio, médicos prodigiosos, insignes caridades: todo un cristianismo medieval, hecho a la medida del gentío al que Giotto dedicó en Padua sus frescos de la capilla Scrovegni y al que tantos agoreros aterraron desde el púlpito. Los santos han desempeñado en el marco del catolicismo tridentino o barroco --que empieza en la Edad Media, claro, no en su fecha- el papel clave de la visualización sobrepuesto al efecto adoctrinante. Nuestra espiritualidad ha sido tan terrestre y banal por eso mismo: porque un san Pancracio o un san Cayetano inspiraban más confianza al parado que todas las teologías del planeta. Se equivocan los que creen que la religión popular es un epifenómeno, porque, en realidad, es la gran realidad de la creencia. xxxxx Siempre hubo política en el santoral, pero es cierto que su prestigio se basó en la estrechez del proceso. Para beatificar a sor Ángela han tardado mucho que para honrar a Escrivá. Todo lo (relativamente) escaso inspira más ingenuo respeto. Wojtila, sin embargo, le da dado la vuelta al sistema vigente desde mediados del XVI duplicando durante su feliz reinado la nómina de bienaventurados celestes: sobre los 2.456 santos y beatos existentes, 1.433 son obra de este papa que, por si algo faltara, parece que tiene intención de subir a la peana a unos miles más elegidos en exclusiva , faltaría más, entre las víctimas del rojerío en nuestra guerra incivil. Yo no sé si Javierre, tan eximio hagiógrafo, sería el Varezze capaz de poner un nuevo orden en esa multitud sobrevenida en aluvión. Pero me malicio que con tanta parroquia celeste el viejo santoral va a devaluarse. Pipo Clavero se topó en un altar napolitano a un santo con gafas miopes, como Arguedas creo que fue vio en México a un arcángel con gafas de sol. En este plan, al gitano de Barbastro me lo veo con sus tijerones es buen esquilador. Si Wojtila tira unos cuantos años (y que Dios se los conceda) la leyenda dorada, a este paso, va para guía de teléfonos.
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Abracadabra |
El
Mundo de Andalucía |
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Alguien que prepara una tesis sobre el lenguaje político me hace el honor/compromiso de implicarme, a título de viejo azacán de aquellas sociologías goldmanianas que ciertamente trabajé en su día, en una tesis que prepara sobre uno de los fenómenos más curiosos de ese negocio: los préstamos (muchas veces valdría más decir los hurtos) que de la literatura toman los hombres públicos para su discurso. La doctoranda en cuestión, que vive y labora en Paris (en Nanterre para ser exactos) parte de la idea, que ya veremos si se prueba, de que los hombres públicos recurren hoy más que antaño a ese lenguaje de crédito, hipótesis refiere, en principio, a la influencia que escritores metidos en política, como Vaclav Havel o Mario Vargas, han podido ejercer. No sé, ya digo. Tras la guerra mundial en la Europa liberada se echaba manos de las citas nobles en medida parecida a la que los nazis -a pesar de decir eso de que cuando oían la palabra Cultura se echaban la mano a la pistola-usaron con la voz de cierta inteligentsia propia y ajena. Lo de Guerra con Machado no me parece que deba tomarse demasiado en serio, puesto que la ventaja de Machado el Bueno, aparte de su asequibilidad, era que -salvada su honradez sin mancha-igual servía para un roto que para un descosido. Y ello sin contar con la mano del negro: a saber cuántos poemas de Nerón criticados por Petronio los había escrito el propio crítico. Ya saben como funciona ese shaw. xxxxx Le ha puesto una nota a Nadine por si se le hubiera escapado en su propio país esa anécdota deliciosa de Chirac calificando con un extraño palabro, acadabrantesque, la situación, en verdad acadabrante, provocada por los manguis del affaire Méry que ha salpicado a todos los partidos casi sin excepción, y que ha resultado ser -siempre hay un crítico de guardia-el simple plagio de una vieja guasa de Rimbaud. Nada nuevo bajo el sol: aquí los fascistas de la primera hora trataron sin gran éxito de chupar rueda del 98 y hasta se hicieron lenguas de Azorín o don Pío Baroja, sin contar a un Unamuno al que utilizaron a modo mientras el sabio distraído no se percató del montaje. Siempre fue así. Borbolla tiraba mucho de Churchill y Aznar trató, con relativo éxito de capitalizar a un Alberti a que su abuelo (el de Aznar) hubiere incluido sin dudarlo en su Causa general. Vueltas que da la vida. Pero no le hagan caso a ninguno. La literatura es en política cosa de usar y tirar.
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El
planeta errante |
El
Mundo de Andalucía |
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Como no es fácil escabullirse de la sociología vulgar (según Unamuno, toda sociología), habrá que conceder que las migraciones son el fenómeno clave del fin de siglo. Pueblos enteros yerran, etnias completas mudan de solar perseguidas o en busca de horizontes más amables. Una inmensa tragedia, claro está, para la que la comunidad internacional ésa no ha proveído nada mejor que una Oficina, un comisariado o algo así. Pero yo no estoy seguro de eso, fíjense. Voy a mi agencia de viajes -miteado ya Octubre, ojo-y me encuentro a mi viejo y amistoso agente con un pie en el estribo camino de Cambodia y Birmania, no sin haber vencido antes infinitas dificultades. Tiene malas noticias para mí: no hay una sola plaza en un solo hotel del Gran Canal veneciano. ¿Me interesaría acaso una suite junior prohibitiva? Razones personales me obligan a aceptar sin rechistar una oferta que -----no vayan a creer-- él tiene que suplicar a su vez a una mayorista amiga. ¿En la segunda quincena de Octubre? He recordado para consolarme tantas memorias vénetas y, en especial, esa tan calurosa en que Paul Morand rememoraba la cita otoñal en San Marco de la burguesía francesa con la aristocracia austriaca, aquella dueña del legendario Florian, los húsares, frente por frente, dueños del Cuadri. Pero no me salen las cuentas y menos al cambio que está el dólar. xxxxx Todo el mundo viaja, pero ¿cómo viaja, Dios mío de mi alma? Yo sé que hay familias que van al Rocío con un préstamo que rediumen durante el año para conseguir uno nuevo que financie la romería siguiente. ¿Estará ocurriendo ya lo mismo con el turismo? La demotización del viaje es, a mi modo de ver, la mejor garantía de modernización mental de las sociedades después de Internet. Ahora bien, ¿de dónde sale la pasta para pagar masivamente lo que, por precio y circunstancia, sigue siendo un privilegio reservado a pocos. Nuestros novios y novias fijan hoy sus lunas de miel en Bora Bora o en Islas Mauricio, no vayan a creerse, todo lo menos en alguna playa caribeña de daiquirí, mojito y cinco estrellas. Vale. Pero ¿y la multitud, de qué escondidos estratos sale esa muchedumbre viajera que ha conseguido hacer del overbooking, sin bajar los precios estelares, una práctica habitual? Como decía Durrell que en Australia había que agradecerle a una fea que te diera una oportunidad, así debemos ya agradecer que nos parachuten a una suite sin saber siquiera qué nueva gracia se le ocurrirá hoy a los majineros del euro.
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Modelo
exclusivo |
El
Mundo de Andalucía |
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El ministerio que dirige Celia Villalobos ha decidido aparcar el proyecto de privatización más o menos vergonzante conocido como plan Romay. No habrá fundaciones para regir la sanidad pública, en consecuencia, salvo que lo pida de rodillas y a gritos alguna autonomía. Está bien eso, aunque es preciso reconocer que, cronológicamente, quien primero levanta esa liebre y empieza a abogar por la privatización del sistema de salud fue el propio PSOE y, concretamente, el andaluz, que dio incluso algunos tímidos pasitos en dirección a ese precipicio aparte de reforzar a tope esa otra privatización carísima que es el régimen de conciertos. ¡Que lo explique Ortega Limón, que ya no es el Príncipe Valiente sino el Rey de los Conciertos, allá en su fastuosa mansión de la sierra cordobesa! El PP hace suya, al final, la teoría del adversario y Celia, tras mucho empellón dialéctico de esos que le privan, termina por recoger el guante que en su día lanzó con innegable audacia Pepe Griñán. Igualito que en negocio del mercado de trabajo: PP y PSOE están condenados a coincidir. Si se pelean es porque no tienen otro remedio, a ver. xxxxx Tampoco es cosa de calarse el morrión sociologista, pero sospecho que lo que ocurre es que en la sociedad post-industrial, de servicios, mediática o como gusten llamar a este paraíso, no hay sitio para el proyecto agresivo. ¿Ideales? No sé si será apócrifo, pero a quien manda en ese partido se le atribuye aquello de ¿Ideales? Los Ideales me los funo yo. Derecha e Izquierda, realidades virtuales innegables, se deshacen como azucarillos en al agua aguardentosa que marea la imaginación socialdemócrata igual en Gran Bretaña (¿no son Aznar y Balir uña y carne?) que en Alemania, pasando por Italia y esta España en almoneda. Que no haya más que un modelo hoy por hoy no equivale a decir, por supuesto, que mañana no lo haya. Miren lo que esta ocurriendo con la New Economy y los bastinazos bolsísticos de Inteles, Apples, Xeros y Terras que hacen temblar el orbe. Y recuerden que no hace más que meses todavía aventuraban los augures de la new age que esta era de felicidad relativa no tenía fin previsible: el reino feliz de los tiempos finales. Claro que mientras llega y no llega ese proyecto eventual seguiremos con el modelo único. Una democracia a la americana es eso, después de todo: dos opciones para un mismo modelo. Da miedo concluir que, verdaderamente, podría ser peor aún.
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La
picota |
El
Mundo de Andalucía |
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Últimamente suenan por aquí o por allá propuestas más o menos demagógicas con un mismo objetivo: publicar a los delincuentes, como se decía en lo antiguo, hacer públicos sus nombres, para que el personal sepa a qué atenerse con ellos. Por no salir de lo antiguo eso se llamaba en español o castellano clásico poner en la picota y la picota era una columna marmórea sobre la que se exhibía, para escarnio del descabezado y ejemplo de la grey, la cabeza cercenada. Otras veces se ataba a ella con cadenas al reo, todavía con la cabeza en su sitio, si es que no se decidía que era mejor amarrarlo en el rollo que no era más que otra columna, coronada piadosamente por una cruz, que marcaba el límite severo entre el pueblo y su alfoz. El delito debía ser conocido y por ese camino se llegó incluso a la providencia de descuartizar al reo para que el escarmiento, colocando sus piezas en picotas y rollos muy distantes, a todos alcanzara saludablemente en la república. Luego, la civilización fue limando esos modos hasta desembocar en la actualísima moda del derecho a la privacidad. Hemos pasado en cosa de dos siglos y medio (el cambio fue cosa, sobre todo, de la Ilustración) de la picota a la Agencia de Protección de Datos. Pues bien, José Bono, derrotadísimo en su reciente Congreso, parece que quiere rehacer su imagen dándole para atrás a la moviola. Es raro, porque los progresistas deberían saber que el Progreso sólo tiene futuro. O eso dicen. xxxxx Ayer mismo hablaba yo aquí del RAI, un registro bancario de efectos impagados que los bancos conservan sin guarda de vista siquiera. Tres horas después, un cibernauta me informaba que un homónimo mío, que vive en Aldaya figura en ese registro como deudor de 20 millones y subrayado como poco fiable. ¡Imagine Pepe Bono que un bestia con su mismo nombre apalea a su mujer en una aldea perdida y se publica su nombre! No, en serio, toda la dureza que se le aplique a los pedófilos --asesinos de palomas, decía Lorca-está justificada, pero atar sus nombres a la picota es una barbaridad. Aunque sólo fuera porque a partir de mañana, tras ellos y los maltratadores, podría tocarle el turno, uno tras otro, a todos los ciudadanos culpables de algún delito. Y los delitos se pagan pero no se escarnece al delincuente. Otra cosa es que, como ahora ocurre no se paguen como la mayoría deseamos. Bono y otros poderosos deberían aplicarse a corregir este absurdo tremendo en lugar de tratar de devolvernos a esta nueva Edad Media que no cesa.
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La
lista negra |
El
Mundo de Andalucía |
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Me encuentro mucha gente que no acaba de entender por qué tanto comején con la protección de los datos personales. Al ciudadano peatón no le entra en la cabeza que sus circunstancias -nombre, domicilio, profesión, saldos, gustos y demás-puedan serle a nadie de utilidad y suele bastarle con que los acuses bancario se hagan en términos cifrados lo suficientemente discretos para que la señora de uno o el señor de una no se percaten del destino final de tal regalillo o de la deriva de cual pellizco subrepticio perpetrado en la cuenta. Ya se irán enterando, de todas maneras, de lo grave que es esa cosa de apariencia tan inocente, pero para proporcionarles una idea repetiré una vez más que hay quien se presenta a las elecciones sólo para conseguir el Censo y revenderlo luego por lo bajini en el rastrillo nacional. Pronto estaremos todos controlados en algún sótano lejano, en cuya batería de discos duros se apiñarán con orden cuantas informaciones personales hayamos ido dejando por ahí, como quien no quiere la cosa, al comprarnos una nevera o al pagar imprudentemente con la visa donde más hubiera valido pagar al contado. ¡Pocas broncas domésticas que me sé yo con ese motivo, tan frecuente hoy en los pleitos divorcistas! Hay que armarse de valor y negarle información personal a todo quisque te vengan con el cuento que te vengan. Más vale una vez colorado que ciento amarillo. xxxxx Un exbancario jubilata que vivaquea mediopensionista en mi web, Pepe Engelmo, me recuerda que la banca dispone hace cuarenta años de un Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) en el que constan todas y cada una de las devoluciones de una letra aceptada ocurridas en España desde Romanones para acá, sea cual fueren sus circunstancias y aún en el caso de haber sido finalmente pagada por el deudor. Usted va a comprarse un piso, un suponer, y a poco que el promotor tenga mano en la entidad bancaria se va a llevar a casa, para comentar con la familia, su crónica mercantil (la de usted). Pepe me dice que el Registro es gratuito, algo así como cortesía de la banca para con la banca, hoy por ti mañana por mí, y eventualmente, como digo, con los amigos de mis amigos. Me he puesto melancólico pensando de qué sirve protegernos ante el cartero mientras tu banco, que es siempre el de ellos, mantenga operativo ese infamante fichero dispuesto a poner tus cuentas en almoneda como quien sacude a palos una alfombra por un balcón.
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La
respuesta |
El
Mundo de Andalucía |
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Conmovido aún por la noticia, con ese temblor en la voz que es como la sombra de la ira sobre la conciencia, un amigo me da la noticia por teléfono. ¡Han matado al fiscal Portero!. Apenas me repongo sobre mi propia cólera cuando, a guisa de moraleja, el hombre me añade su desconsolada perplejidad: ¡Estos hijos de perra no saben ya ni lo que hacen!. ¿Qué no? Estos hijos de perra saben divinamente donde apuntar sus armas alevosas, como saben al dedillo la estrategia que preserva a la cobardía: el tiro en la nuca es su emblema. En cuanto a la elección de la víctima, no nos engañemos, el Terror tiene fácil esa tarea: primero, porque cualquier muerte es noticia (los modestos militares salvados esta semana son buena prueba); luego, porque hasta un imbécil, como suele ser el pistolero, sabe reconocer a la eminencia. Luis Portero era una eminencia en nuestra modesta democracia. Ni a esos descerebrados mitómanos se les puede haber escapado -tienen órganos civiles, no lo olvidemos, y hasta órganos de prensa-la tarea que Portero viene desarrollando hace años igual en el día a día que en sus valerosas memorias anuales, implacable con el delito, indiferente al Poder. Pasada la primera emoción, no saben los sicarios el alegrón que le habrán dado a dar a la garduña, y no sólo, pero sobre todo, a la que se esconde en los despachos. ¡Pues claro que saben lo que hacen! Pocas nucas tan rentables a su objetivo de destruir nuestro régimen de libertades como la de un gran fiscal. No le den vueltas: esos primitivos han elegido a conciencia. xxxxx Oigo que cada una de las fiambreras desactivadas antier en los coches de los militares llevaba el nombre de uno de los etarras muertos cuando les estalló su propia bomba. Gudari por gudari, ¿sería ésa acaso su lógica delincuente? Pues si así es, vaya forma de poner al mito en su sitio: una milicia de pistoleros, un ejército de matarifes. Cuentan que Alejandro, clemente con los guerreros vencidos, era cruel con los que juzgaba bandoleros. A mí me parece que la sociedad española, mayoría vasca incluida, debe reclamar que sin tardanza se legalice lo que ya hace mucho que está legitimado en la conciencia colectiva, a saber, al acomodo racional del terrorismo en una normativa penal cuya índole garantista no debe suponer una ventaja para los que quiere destruir el Sistema. Mitificar la democracia es debilitarla. Defenderla exige hoy bajarnos del guindo, cerrar la puerta de la cárcel con dos vueltas y tirar al río las llaves, lo más lejos posible. Sin odio siquiera. Se trata, simplemente, de sobrevivir.
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Derecho
al sexo |
El
Mundo de Andalucía |
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Toda la ignominia del abuso patriarcal sobre la mujer se funda en la ilusión de un derecho masculino al sexo y, en términos más amplios, en la imperiosa convicción de que el cosmos familiar gira alrededor de un derecho del macho sobre la hembra. Hay un paso ideológico de la celotipia a la avaricia (Molière o Buñuel lo dejaron claro), porque hasta los universos mentales más sofisticados han admitido esa premisa de que el sexo es una conquista -de conquista siguen hablando nuestros galanes cuando se tercia-y, en consecuencia, la hembra es un bien conquistado, una cosa que, hasta redimirse bajo la propiedad marital, era apenas res nullius, bien mostrenco, cachivache que a nadie pertenece. Y así es en la gran Naturaleza y en la diminuta. Los leones, que son polígamos, deben conquistar su derecho exclusivo a las hembras en una competencia feroz con otros machos, pero su dominancia apenas dura un par de años. Los caribús se detienen en su éxodo anual para que los machos luchen encarnizadamente entre sí hasta que el vencedor se apropie de su rebaño femenino al que fecundará en tanto pueda defenderlo frente a los aspirantes. Nada que no sea humano, demasiado humano incluso, como diría Niestzche. La más prometeica elevación del Hombre en su demencial pero admirable evolución, ha sido plantear, al menos, la evitabilidad de esta norma atroz, que la monogamía no ha superado sino que ha conseguido integrar en su ideal. Queda, pues, tarea larga en ese tajo. xxxxx La diputada Carmen Romero plantea ahora crear una Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. ¡Pero eso sería como ponerle un guarda jurado a la reserva natural, mujer! Una vez superada la tontería aquella de culpar a Aznar del incremento de las agresiones a mujeres (González), no creo que aumentar la burocracia fuera a resolver nada. O vamos al fondo de esa selva mental o nos quedaremos donde estamos desde el brumoso paleolítico, es decir, encaramados en el árbol primitivo o vacilantes sobre la sabana de la pseudocivilización. Es la idea de propiedad la que hay que demoler, ese derecho sagrado ante el que todo se borra, incluso el afecto familiar de que hablaba Albert Jacquart. Nadie debe ser dueño de nadie, ahí está el toque. La socialdemocracia se pirra por las oficinas, pero alguien tiene que defender el regreso a las ideas. Perdónenme este grano de arena.
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La
noche mágica |
El
Mundo de Andalucía |
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Nosotros no tuvimos primavera de Praga: menos mal. Tampoco hemos tenido madrugada de Belgrado: vaya lástima. Luis del Olmo me dice en la radio que, felizmente, los tiranos siempre pagan. Ojalá. ¿Quién ha pagado y quién no? ¿Echamos cuentas? En Belgrado hay quien anda empeñado en hacer una horca de la farola más alta para colgar a los Milosevic como los partisanos de Como colgaron a Mussolini y a la Petacci. La gente normal (Henri-Lévy, por ejemplo) insiste en que lo que hay que hacer es juzgarlo. ¡Un Spandau vitalicio para esos dos verdugos, por Dios! Aunque, eso sí, la madrugada de ayer ya no hay quien se la quite a los yugoeslavos. Claro que uno no las tiene todas consigo ante este misterioso Kostunica, del que sólo sabemos que una vez lo sorprendió la cámara metralleta en ristre en medio de la milicia serbia. Mala suerte. Y que dice -va a tener todo el tiempo del mundo para explicarse-que no entregaría a Milosevic al Tribunal Penal Internacional de La Haya porque es una institución monstruosa, él sabrá por qué. Una pena que no brille en esa noche mágica un líder más claro. De éste sólo sabemos que es el protegido de la OTAN y que procede del nacionalismo serbio. Lagarto, lagarto. xxxxx Una corresponsal nos dice en esa misma tertulia que, al fin y al cabo, Kostunica viene a ser como Adolfo Suárez. ¡Ah, no, nada de eso! A Suárez lo hemos visto cambiarse pulcramente de camisa pero no con una metralleta al brazo. También lo vimos pastelear con el hojaldre del olvido, pero a ver quién dice que el pastelero fue él solo. No soy persona vengativa, ni siquiera tengo memoria (ni mala ni buena). Ahora bien, igual que me hubiera gustado que Fraga o el comisario Conesa, un poner, justificaran sus responsabilidades en la dictadura, no creo que sea justo equiparar al caimán gallego con la sierpe serbia. Estoy pensando, por todo ello, que quizá no fue tan malo que el destino nos privara de una noche mágica como la que han vivido antier los rebeldes de Belgrado. Que vaya usted a saber cuántos entre ellos habrán aplaudido a Milosevic mientras alumbró su estrella tal como ahora aplauden a Kostunica, ésa es otra. Ya veremos qué pasa. Lo único que tengo claro, de momento, es que el canalla se ha ido de rositas, con la asesina de su señora y el número secreto de la cuenta suiza en el bolsillo. Los nuestros, salvadas las distancias que el tiempo acortó, también se fueron. A nosotros, lo más que nos permitió ese cicatero Destino fue descorchar una botella de cava.
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El
negro, ¿Qué negro? |
El
Mundo de Andalucía |
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Escucho en la radio a un mindundi (lo era, palabra) del PP decir que el desenlace del caso de Arrecife -el negro muerto inexplicable e inexplicada (o hiperexplicadamente, que es peor aún) en una comisaría, constituye un fracaso de El Mundo. Pues quizá. Los periódicos, como las personas, toman a veces a pecho la defensa de causas que creen justas y, con frecuencia, ésa es la triste verdad, acaban perdiéndolas. Habrá que admitir que también ganan en ocasiones --¿qué sería de esta democracia amenazada (Alfonso Guerra) sin el empeño exitoso de El Mundo, por ejemplo, en demostrar que, contra lo comprometido por González, sí había pruebas que demostraban la existencia del terrorismo de Estado? En el caso del negro de Arrecife, al parecer, no ha habido suerte, o bien habrá que decir que el Gobierno, el ministro de Gobernación en concreto, ha optado por el carpetazo en lugar de encender la luz en aquel oscuro calabozo. Porque el Ministerio puede decir lo que quiera, pero ¿cómo explica sus propias versiones de la muerte del negro, causada, sucesivamente, por la ingesta voluntaria de droga, por un golpe en el cuello con un retrovisor o, incluso, por misteriosas causas naturales sin especificar? Tierra encima, eso es lo que ha habido. Nadie pretende que alguien pague por lo que no ha hecho. Pero en una democracia, quien no reclama que se aclare toda duda que atenta contra los principios, es cómplice del presunto encubierto. Y algunos no queremos serlo. xxxxx Al final, ya verán ustedes como ni siquiera hubo negro en la comisaría de Arrecife. ¿De qué negro nos hablan, so entrometidos?, acabarán preguntándonos. Sin embargo, el error de Aznar está en no percatarse de que echar tierra sobre esa fosa es lo peor que puede hacer un Gobierno que, según demasiados indicios, se plantea ya indultar a los que enterraron en otra fosa, ésta con cal viva, a dos terroristas secuestrados. En el auto confirmatorio de la acción penal contra el torturador Cavallo, los magistrados recogen una admirable cita del maestro Quintano Ripollés, escrita hace casi medio siglo, en la que califica como el más vil al terrorismo que, ejercido desde el Estado, se prevale de sus ventajas y usa de escudo en falso a las instituciones legítimas. Ya sabemos lo que piensa el Fiscal del PP sobre el terrorismo hispanoamericano. Pero si Aznar y Mayor han pensado que aquello vale sólo para el PSOE de González habrán hecho algo peor que equivocarse: habrán traicionado al propio argumento moral que los aupó al poder.
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La
sombra de Walesa |
El
Mundo de Andalucía |
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A mi llorado amigo (no es tópico, es realidad) Gabriel y Galán no le gustaba Lech Walesa. A mí tampoco. No nos fiamos nunca de él, nos escamaba su carita de niño Tarsicio en el comulgatorio, su anticomunismo difícilmente discernible del de los sicarios de la CIA, su gusto (ya entonces eso era un secreto a voces) por la opulencia absoluta o relativa. Me he acordado de José Antonio oyendo a un exmilitante de Solidaridad, obrero de los astilleros famosos de Ganz, espetarle en un ridículo debatillo al desprestigiado líder esta filípica sintética: Oiga, usted puede decir misa, compañero, pero la única verdad es que, hoy por hoy, en la Polonia que ustedes han traído, yo pago precios del Oeste pero gano un salario del Este. ¡Ahí está el truco! Walesa es como Rato, que dice que los españoles pagamos menos impuestos o una gasolina más barata que franceses o alemanes pero no se toma la molestia (¡o sí se la toma, seguro!) de hacernos arqueo de la faltriquera. No sé, no sé. Pero un ciberamigo, G.N., me envía desde USA un resumen precioso de la cuestión: Mire usted, la clave está en que la derecha no sabe administrar las crisis (para eso está la socialdemocracia) mientras la izquierda no sabe administrar las vacas gordas. Qué tío. Éste metía Der Kapital en un cuadernillo de papel de fumar (tabaco). xxxxx En la fase financiera del capitalismo los agujeros ideológicos se tapan con parches mentales. Chaves dice que Andalucía crece más que Europa: ¡toma, pues sólo faltaba que crecieran al mismo ritmo un chaval y un pureta! No hay diferencias en tal falacia entre el PP y el PSOE, y cuando fallan esas malas razones (tiren de hemeroteca y verán) ambos se diferencian en bien poco de la legión de Walesas que andan por ahí vendiendo duros a dos pesetas. Pero la realidad de fondo es siempre la misma: que nos cobran como si viviéramos en hotelazos de cinco estrellas y nos sirven con modales de pensión de tres al cuarto. Aparte de que el camionero o el agente comercial lo resumen de modo inobjetable: ¿por qué la gasolina era más cara antes en Portugal que en España y ahora es más barata? Ya ven, una pregunta sin respuesta. O al menos, sin respuesta para todos estos Walesas acostumbrados a salir del lío con dos regates y a tirar palante. No somos comparables con Europa con la intención de justificar perjuicios. Rato puede seguir llamándonos insolventes o lo que guste a quienes discrepamos de sus terquedades. No sabe él lo que a él le llama media España y parte de la otra media.
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Uniones
partidas |
El
Mundo de Andalucía |
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Sigo con interés el desbordante dossier del decenario de la reunificación alemana. Con más curiosidad si cabe aquí dentro que por ahí fuera, porque no debe escapársenos que muchos de nuestros juicios internos vienen marcados por nuestra propia peripecia nacional. Se discute el balance, malo por precipitado para Lafontaine --en cierto modo, a la zaga de la valerosa crítica augural de Günter Grass--, bueno para Schäuble. Felipe Sahagún ve el vaso medio lleno más que medio vacío y yo le pregunto qué diferencia hay. De lo que no cabe duda es de que Alemania ha dado un salto de gigante: para una nación tan reciente y tan deshecha por las guerras rehacerse era vital. Yo he visto hace poco esa nación de naciones mostrando aún la cicatriz que la divide en dos, e igual que resulta innegable el éxito de la reconstrucción -Berlín Oriental es hoy un bosque de grúas-también es evidente la consagración de la diferencia. Dicen que la inversión masiva ha funcionado mientras los salarios propios se mantuvieron en sus niveles de subsistencia; en cuanto se dispararon, huyó más al Este. Nada nuevo. Que los orientales votaran masivamente a los partidos democráticos es tan cierto como que nazis y comunistas crecen en términos más que alarmantes. Haider saluda desde Austria reclamando ya un partido hermano. Todo se andará. xxxxx Tejer y destejer. Acaba el siglo, como un remake post-romántico, entre uniones patrióticas y desguaces de naciones. Alemania junta, Yugoeslavia destrozada, Checoeslovaquia partida, Rusia misma en almoneda. Y España. También aquí está en marcha el disparate y se dividen las opiniones hasta el punto de que ha de acudir el Vaticano con el hisopo. O en plan bonsay, Andalucía: da pena escuchar cómo cruje la clásica Bética, como se retrazan las fronteras lugareñas entre castellanos y nazaríes, cada cual defendiendo su equipo de fútbol, su caja de ahorros, su pamplinería imaginaria. Blas Infante (no hablemos de memoria) imaginaba a Andalucía como el anfictionado de los nueve Estados provinciales soberanos andaluces incluyendo a Marruecos. ¡Lo que ha habido que oir! Tejer y destejer, unir por arriba separando por abajo: las dos Españas, las dos Andalucías auténticas no son las del tópico reaccionario, sino las que se retratan en el daguerrotipo de la renta: la pobre y la rica. ¿Sabían que cada año autonómico que pasa la distancia entre ellas es mayor? Pues ya lo saben.
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Sobre
submarinos |
El
Mundo de Andalucía |
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Mientras nos enteramos (ojalá que no por el ruido) del alcance del riesgo que implica el Tireless y de qué pueda haber de cierto o fabuloso en la hipótesis de que el Kurks fue hundido por un misil de los propios rusos, nos llega la imagen del submarino que los narcos han estado a punto de rematar (y a saber si no navegarán ya otros por ahí) en su astillero clandestino. ¿Qué más tendrán que ver los encargados de la cosa para comprender que la prohibición hace del narcotráfico un negocio sin límites? ¿Acaso existe algún ramo del comercio que cuente con clientes dispuestos a todo -y digo a todo-por conseguir el producto? Hace poco, en la tertulia de Protagonistas, el secretario de Estado de la cosa se quedó muy sorprendido cuando, hablando del barco fantasma de Garzón, le pregunté de improviso si nunca se paran a considerar, en serio, la posibilidad de legalizar el consumo dentro de un cauce razonable. Y me contestó que esto y que lo otro --ya pueden imaginárselo--, que verá usted y lo de más allá, sin responderme, en definitiva, nada. No podía, porque no lo entienden. No se enteran de que el costo que consiguen pillar es apenas la calderilla que dejan los bandidos tras su pista para despistar. A ver quién asegura que el barco de Garzón, por ejemplo, no era un anzuelo en el que mantener atrapada la atención del Estado mientras por otra playa o aeropuerto se remataba el negocio. Se pongan como se pongan, nadie. xxxxx ¿Construir un submarino? Bueno, o un dirigible, qué más da, lo que se tercie. Dinero es lo que le sobra a ese negocio que supera al de cualquier otro sector, que acumula a un ritmo vertiginoso, que puede alterar los precios a voluntad y que, por añadidura, es invisible. ¿Se han parado a considerar cuántos policías y responsables de todos los niveles han sido condenados por traficantes? ¿Y cuántos andarán por ahí sueltos? Gobiernos comprados, barcos, aviones, correos humanos y hasta submarinos, da lo mismo en el marco de un negocio que, por su propia índole, no tiene límites. Legalizar la droga implicaría, sin duda, problemas considerables. Mantener la prohibición supone perpetuar ese negocio torrencial que hace que la droga gobierne hoy, de hecho, más de un país y que de ella vivan los propios terrorismos. ¿Estás de coña?, me preguntó complaciente un contertuliano. No he hablado más en serio en toda mi vida. Lo que me maravilla es lo bien que se las avía el negocio para hacer de la buena conciencia su mejor aliado.
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Hombres
tranquilos |
El
Mundo de Andalucía |
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Cuenta Jorge Semprún en sus retorcidas Memorias de Federico
Sánchez la caída de Grimau en manos de la policía política del
franquismo. No muy condolidamente, por cierto, sino dejando entrever una aristocrática
distancia entre un aventurero romántico como él y un militante estricto como Grimau.
Pero hay en esa evocación malévola un lado asombroso, la reacción de Simón Sánchez
Montero --tercero en el piso franco en que se alojaba la dirección comunista-- cuando el
propio Semprún le dio la noticia de la caída: ni se inmutó. Tan seguro
estaba Simón de Julián que se echó dormir para recuperar fuerzas, triste por la
pérdida pero convencido de que ninguna tortura -y las hubo, incluida una
defenestración-haría cantar a Julián. La historia es muy distinta a como la contó
entonces el aparato de propaganda de la dictadura que dirigía Fraga, pero lo que a mí me
resulta más interesante es que ni siquiera a la despectiva distancia de Semprún se le
escapara esa dignidad pétrea de los viejos luchadores. Una cosa es sobrevivir en una
ratonera en Madrid y otra tomar copas en el Flore con Ives Montand. Eso está
más claro que el agua.
xxxxx El que fuera hombre clave de la
resistencia a la dictadura se recupera estos días de una hemorragia cerebral en un
hospital madrileño y ha merecido por ello una gacetilla discreta en algunos periódicos.
No es noticia un jubilado y menos uno que eligió deliberadamente su duro destino. Bien
recuerdo la distancia que sentíamos también muchos de nosotros -los jóvenes burguesitos
de la clandestinidad-ante esos líderes tranquilos pero inflexibles, tan poco receptivos a
la reflexión como fieles a su compromiso, tan leales a su ideal que se escamaban hasta de
las veleidades euro de Carrillo, que ya era escamarse. Pero ahora, cuando el
ramadán del tiempo da perspectiva para distinguir el hilo negro del hilo blanco, siento
más todo lo contrario. Aquellos tíos se vestían por los pies no sólo el cuerpo sino el
alma que negaban. Por eso los perseguían con saña los mismos que -prestando oídos a la
vehemente recomendación del Departamento de Estado yanqui y a su aliado
alemán-preconizaban una salida por la derecha del túnel franquista. Considerando lo
mucho que hoy tenemos que considerar, eso mismo devuelve a aquellos hombres tranquilos un
halo de dignidad especialísima. Los errores se superan. Lo que no tiene arreglo es la
defección. Ya me entienden.
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Irresistible
paradoja |
El
Mundo de Andalucía |
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Un vigilante cibernauta me corrige el dato que daba en mi artículo sobre
el experimento del rayo de luz que habría superado la constante einsteniana:
no viajaría ese rayo al doble de la velocidad, como dije sin asegurarlo, sino veintiocho
veces más rápido, al parecer, aunque hay físicos que se han rebelado como un solo
hombre en el nombre del Padre. No falla: la paradoja engancha. Un rayo de luz que
(teóricamente) llega antes de haber salido del foco, por ejemplo: eso es lo que llama la
atención, mucho más que la trascendencia que para el modelo general tiene el hecho de
que la velocidad insuperable en que se apoyaba la ecuación cósmica resulte no serlo. Mi
vigilante de la Red, P.E., me recuerda el caso de la tiotimulina inventada por
Asimov. Resulta que aquel visionario imaginó un compuesto que se disolvía antes de caer
sobre él el disolvente, fantasía sobre la que, a los pocos días de publicada en una
revistilla por el entonces alumno, le preguntaba al propio Asimov uno de sus profesores
con gran espanto del falsario. Faustino Cordón le explicó a un Nobel americano que le
mostró su extrañeza de que su logro de sintetizar cierta hormona no fuera conocido, con
un argumento convincente: tomó la precaución de enterrar su hallazgo en el boletín de
la Academia. La vida científica está llena de paradojas. Sabios y legos las aprecian
como los amantes de coches se pirran por los fuera de serie y algunas bobas
por los modelos exclusivos. Qué se le va a hacer.
xxxxx Sin embargo, tengo la sensación de que
resbalando sobre estos rápidos acojonantes, la Ciencia actual se acerca y hasta confunde
con la paradoja, lo que me sugiere que quizá andamos cerca de descubrir la condición
paradoxal de la realidad. Desde la suprema paradoja del huevo cósmico hasta
el agujero negro o la finitud curva e ilimitada del universo en expansión, me
vuelva a donde me vuelva, sé que me daré de bruces con ese prófugo de la lógica que es
el pensamiento paradójico. El Hombre mismo, esa mísera maravilla, esa pasión
inútil que decía Sartre, es como el lugar geométrico en el que se anudan todas
las mimbres paradójicas. Quizá por eso éstas le privan más que otros supuestos del
saber, sobre todo sin son visualizables (Heisenberg dijo que, en Occidente, lo que no
vemos no se puede entender): un rayo de luz rebelado contra la tiranía
matemática, un disolvente que actúa por simpatía antes incluso de actuar
¿Quién
dijo que la Ciencia está a salvo de la novelería? Quizá no se percató de que, para el
mono instruido, hay novela hasta en la tabla de multiplicar.
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Poder
y saber |
El
Mundo de Andalucía |
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