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Garrote y prensa |
El
Mundo de Andalucía |
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Una leyenda franquista asegura que cuando sus edecanes le llevaban al dictador las sentencias de muerte, en plena sobremesa, éste gustaba de anotar en el margen, junto al visto bueno, las circunstancias de la pena. Si se trataba de un militar, por ejemplo, solía beneficiarlo con el privilegio del fusilamiento, siempre más decoroso y castrense. Si de un rojo del común, lo usual era que le prescribiera el garrote vil. Pero si se trataba de un rojo ilustre o ejemplar, entonces Franco disponía en tres palabras toda una estrategia ejemplarizante: garrote y prensa. Garrote y prensa, suplicio y publicidad: el fascismo veía en los medios de comunicación una picota ubicua en la que infligir a la víctima la pena suplementaria de la difamación. Hoy nos horroriza de aquella maldad el hecho elemental de que la pena se agota en su ejecución, supuesto que la sentencia, precisamente por ser pública, no admite una segunda publicidad. Un ministro secuestrador, pongo por caso, tendrá que aceptar el comentario público de su sentencia, pero no puede ser objeto de una campaña de difamación suplementaria sólo porque algún extremista crea que la divulgación de su crimen contribuye al orden. En un marco democrático sólo el juez impone penas y fuera de éstas no hay sanción justificable contra el reo. Eso es así en España, por supuesto, y en consecuencia, también en Castilla-La Mancha. xxxxx
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La foto olvidada |
El
Mundo de Andalucía |
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¡Qué paliza indignante! ¡Y en la puerta del Congreso! Veo esas imágenes en tv y no doy crédito. ¡Parece que salen de alguno de los reportajes retrospectivos de esta temporada de memorias encantadas! Unos jóvenes sentados en la escalinata, acogidos a sagrado bajo la sombra de los leones de la libertad, apaleados brutalmente por una policía absolutamente asilvestrada. ¿Cómo entender tanto tiento con la canalla que en las calles de Euskadi grita gora ETA y tilda de asesinos a los manifestantes antiterror, y tanta violencia con un puñado de inofensivos pacifistas? Lo ignoro, pero justo es insistir en lo de pacifistas y recordar que lo que reclamaban esos jóvenes era algo que demanda hoy medio mundo, desde el papa de Roma hasta la mayoría de dirigentes occidentales, desde los premios Nobeles hasta el peatón informado: la condonación de la deuda del Tercer Mundo. ¡Y aunque fuera otra cosa, qué más daría! ¿Es posible tolerar esa violencia en una sociedad que lucha desesperademente contra la violencia? El PP, su Gobierno sobre todo, ha sacado a pasear el célebre dóberman como los anteriores lo sacaron (no nos hagan recordar ocasiones, por favor) cuando les vino en gana. ¿Es violento cuando el caso llega todo Poder? No entiendo como todavía no ha salido ese Gobierno a protestar contra semejante atropello. Pero volver a contemplar estas escenas en el superado blanco y negro de la memoria es para llorar. Incluso a la policía debería interesarle quitarse de encima un muerto como ése. xxxxx
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El sentido común |
El
Mundo de Andalucía |
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Me encanta, sin dejar de ponerme los pelos como escarpias, la perspectiva de Darío Fo como alcalde de Milán. Su propuesta de sustituir las minucias de las leyes por el sentido común ni siquiera nos devuelven a una Acracia imaginaria, hecha a la medida del hombre, más physis que nomos, más natural que social --que era lo que deslumbraba a muchos espíritus ingenuos desde Bakunin a Federico Urales--, sino que nos aboca, a una jungla tan tentadora como inquietante. Aparte de que a ver qué es eso del sentido común, ¡a buenas horas!, en medio de este mundo en caída libre. La idea (los anarquistas la escribían siempre con mayúscula, la Idea) de que lo que emputece al hombre es la ley esconde no una mentira sino algo peor: un error. Y su equidistante, el concepto que proclama el carácter salvífico de la Naturaleza, un gran camelo. Esta misma mañana leo que los rousseaunianos buenos salvajes de este planeta han mutilado genitalmente a 130 millones de mujeres, incluyendo las que infibulan los sábados en la banlieu de Paris. Claro que también me entero de que en cuestión de días Alemania prohibirá, al fin, la harina animal que ha convertido a los herbívoros en caníbales, aunque en España tendremos que esperar aún algún tiempo para ello. O de que, sólo en USA, el síndrome del Golfo, que el Estado se niega incluso a admitir, lleva cobradas ya 8.000 vidas y cobrará 32.000 más en los próximos años. ¡Aviados vamos con la physis y con el nomos! xxxxx
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Revolución blanca |
El
Mundo de Andalucía |
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Ha dicho Bill Gates, el discutido megamillanario americano, que en los próximos 20 años toda la riqueza ahora en manos de los financieros volverá a la sociedad. Cuando Gates habla de riqueza se refiere, para hacernos una idea de la escala, a sus 60 billones de dólares (bueno, en realidad nunca sé si billón en yanqui quiere decir lo que en francés milliardo y en español (copyright: Antonio Burgos) pellón, o sea, mil millones del ala), pero tienen que convenir conmigo en que, montados en esos andamios, lo mismo nos da que nos da lo mismo. Si su socio, Paul Allen, que tiene 80, dedica 20 millones a una biblioteca en Seattle y 240 a un museo musical interactivo, cuatro a un jardín de Esculturas y más de once para instalar radiotelescopios con que escrutar el cielo de Hart Creek, Gates no se queda corto atizándole generosamente nada menos que 22 billones a una serie de nobles causas entre las que está la vacunación masiva de niños o ese billón de dólares que dedica a un gigantesco programa de escolarización. Bueno, quién sabe si, a este paso, no será una pasada eso del retorno de la riqueza a la sociedad. Hasta ahora la caridad ha tenido mala prensa porque se ha hecho a base de calderilla y huchas. Ya veremos qué ocurre con este álgebra mastodóntica de la que parece aflorar brumoso un nuevo sueño solidario. xxxxx
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El precio del hombre |
El
Mundo de Andalucía |
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Desde que el hombre es hombre (quiero decir, ser social, zoon politikon, ejem), una rara unanimidad lo reúne como pocas: la vida no tiene precio, un hombre vale lo que nadie tiene. Mucho más fina e irónicamente, a mi juicio, lo expresaba Malraux en La condición humana, aquella biblia olvidada, cuando decía (cito de memoria) que si bien una vida no vale un pimiento, no hay nada en el mundo que valga lo que una vida. Bien, toda esta retórica choca con la realidad del mercado, es decir, con el hecho de que -se mire por el cristal marxista o por el liberal-la vida humana, o más concretamente, el hombre y la mujer, tienen un precio por lo general cierto y casi siempre bajo. Papini, que era un estúpido con ramalazos geniales incluso antes de convertirse, escribió aquella indigna maldad que era algo más que una ironía: Todos sabemos cual es el precio medio de una mujer en el mercado. Y así hemos ido bandeándonos hasta que los sabios de la Unión Europea han establecido que la vida de un hombre vale (es decir, que su muerte debe costar) exactamente un millón y medio de euros. Bueno, no está mal, en fin de cuentas. Comparado con los precios que ofrece el baremo que regula las indemnizaciones de nuestros siniestros laborales, esa cifra es incluso un puntazo. xxxxx
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La mano al pecho |
El
Mundo de Andalucía |
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Por correo electrónico me llega desde Argentina un culto e-mail, con firma que sospecho pseudónima, y una circunstanciada conversa alrededor del restaurado Caballero de la mano en el pecho. Todos hemos oído ruido de sables corporativistas alrededor de ese arreglo y, en concreto, sobre los efectos de la limpieza del lienzo que ha dejado a la vista, como suele suceder, lo que no esperábamos, aparte de eliminar aquello a lo que andábamos acostumbrados. Lo que no habíamos escuchado, al menos yo, era el supuesto descubrimiento de una faz femenina en el lugar de aquella cara, tan severa, casi hipocondriaca, que atribuíamos por tradición al notario mayor don Juan de Silva, y que correspondería tal vez -ancha es Castilla para las conjeturas en estos casos-al de una dama secretísima, doña Yolanda de Castaño, marquesa de Covarrubias, a la que atribuía amores con el Greco el propio doctor Marañón, y que fuera también amiga y protectora de Quevedo. ¡Más misterio sobre ese astigmático misterio que es el Greco, pero esta vez no por obra de la sombra sino, precisamente, por un goethiano efecto de la luz! No quiero ni pensar que una limpieza a fondo del Entierro --frente el que tantas horas hemos pasado en Santo Tomé antes de que nos invadiera el Japón, y cuya nómina conocemos tan bien-- acabara revelándonos que aquella santa compaña no es corro de notables varonías sino un encubierto daguerrotipo de las chicas de Colsada. xxxxx
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Los puentes |
El
Mundo de Andalucía |
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Un grupo de amigos anda empeñado en hacer una historia de la Transición andaluza. A ver cómo se las avían para hacer esa canasta con las cuatro cañas. Una de las cosas más difíciles de la memoria es adaptar la lente, comprender que, como insinuara Rilke, el ojo cambia a compás de las cosas. Lo recordaba ayer Albiac con una frase espléndida: Vemos con las palabras, nunca con los ojos. Lo llamé para recordarle otra de Apuleyo, en la Flórida, que venía a decir que estando Sócrates pendiente de un efebo largo rato, y como éste permaneciera en silencio, le dijo Habla para que te vea. Sí, inventamos palabras y acabamos por creernos su contenido. Transición por ejemplo. Medio mundo se ha tragado esa bola y hasta Guerra, que es tan cuco, se fue a Moscú con la pizarra por delante (¡y con Mario Conde!) para explicar aquel milagro español. Hoy, tras estos 25 años de rodaje, podemos escuchar el coro unánime que interpreta al único pensamiento proclamando el mito. Bueno está: bien está lo que bien acaba, como decía el Otro. Pero muchos nos resistimos a abdicar de la razón y, sobre todo, a entregar la memoria. En la radio me decía alguien el otro día que la Transición la hizo el pueblo español. Eso no se lo cree ni Marujita Díaz. xxxxx
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Música de bombo |
El
Mundo de Andalucía |
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Me dicen que un tal Chamorro, Sherry batasuna pura, crianza más que solera, iba a dar ayer una rueda de prensa en Sevilla -aquí da ya ruedas de prensa hasta el puntillero-para defender su propuesta guerra de ikurriñas andaluzas. Espero que no se lo hayan consentido sus jefes estando Ernest Lluch de cuerpo presente, pero no me extrañaría que, ya puestos, haya perpetrado su proyecto. ¿Es este Chamorro el mismo que tocaba el bombo, pon pon pon poropón pon pon, en la chirigota carnavalesca? No estoy seguro pero ciertamente su indignante salida de pata de banco lo acerca más a la cuaresma dogmática que a la catarsis carnavalesca de la inteligencia crítica. ¡Quitar la bandera española de los balcones el 4-D! Ese ganapán ha elegido mal el santo y la ocasión, a nos ser que la ocasión la haya visto en el momento caótico que traviesa un andalucismo cuya dirección -atada de pies y manos- ni autoriza al insensato ni lo deja de autorizar. Chamorro el del Bombo tiene ante sí, pues, la tarea de atronar el vacío mental del andalucismo para que el ruido nos distraiga de cuánto ocurre en sus covachuelas. Habría que darle el cajonazo a él y a sus cómplices mudos. Pero en la cabeza. xxxxx
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Adios al chino |
El
Mundo de Andalucía |
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Dos democracias atrapadas simultáneamente en sus escrutinios constituyen un síntoma además de un escándalo. Razón: que lo que descubren esos atascos es el fraude. Nadie se plantea siquiera el de Perú: la peripecia de Montesinos y el propio talante del Chino no permiten dudas acerca del pucherazo, que no es el primero, además. Lo de USA es más grave, pero la negativa de los republicanos a que se recuenten los votos declara ese fraude tanto como el empeño de los demócratas en que así se proceda. Seamos, claros: hasta antier pocos hubieran admitido la posibilidad de un fraude electoral en USA. Por eso precisamente su descubrimiento ha sido tan desconcertante, y por eso incluso los eventuales perdedores andan cavilando sobre la conveniencia de tragarse las actas trajinadas por el hermano chico de los Bush, que siempre será mejor -piensan ellos-que joder el Sistema para los restos. No sé, lo dudo. Tanto en Lima como en Washington se ha demostrado que la democracia actual tiene trampa. Si hay algo asombroso en todo ello es que lleven medio mes sin saber cómo salir del lío. Estando todos de acuerdo en la cuestión de fondo, el incendio del templo parece más propio de Erostrato que de esos dos pardillos. xxxxx
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Un cuarto de siglo |
El
Mundo de Andalucía |
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Según los sondeos, apenas un cuatro y medio de españoles añoran hoy a Franco. Lo dudo, a no ser que se aisle ese dato en su marco de edad: el franquismo de hoy es, si acaso, memoria de los ancianos de la tribu, nostalgia de sí mismos. Lo decía mi entrañable Vázquez Montalbán: Con Franco éramos más jóvenes. ¡Y tanto! Pero no soy yo ni el español de enfrente quienes hemos madurado o tal vez envejecido, es España la que ha crecido en el tiempo y ha madurado en su era. Tras leer maniáticamente durante años la inmensa (y generalmente banal literatura sobre el tema), de una cosa estoy bien cierto: Franco no es un hecho español, como pretende el providencialismo reaccionario, sino un epifenómeno europeo, un golpe de reflujo en la conmoción fascista, como sostiene la sociología política general, a todo el continente. En esa marea instintiva iban, con Franco y sus mílites africanistas, los sectores sociales asustados por la Revolución de Octubre y su amenaza internacional. Con la Iglesia a la cabeza: ahí están esas fotos de cardenales, arzobispos y obispos, además de curas a gogó, saludando brazo en alto al tirano desde Santiago a Sevilla pasando por Mardrid. El enfrentamiento, la secesión interna era cosa antigua. Lo que era nuevo era la coyuntura. Franco sin Mussolini y Hitler quizá no hubiera pasado de lo que era hasta el día antes de la rebelión: un militar brillante y taimado, monárquico, con cuatro ideas elementales bajo la gorra de plato, que fusilaba a un insuborbinado sin despeinarse pero que pedía garantías financieras para sublevarse. El franquismo es la versión española del fascismo europeo. Una simple franquicia, valga el juego de palabras. xxxxx
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Limpieza de manos |
El
Mundo de Andalucía |
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A propósito del Siglo de Oro, acaba de recordarnos el profesor Joseph Pérez un conocido decreto dictado en 1622 por el Conde-Duque de Olivares en el que se establecía la obligatoriedad de la declaración de bienes para los cargos públicos. El taimado valido no inventaba nada nuevo, por supuesto, porque la misma providencia se venía predicando (y supongo que incumpliendo) desde la más remota antigüedad y desde Egipto a China. En España rigió durante el Antiguo Régimen, por no hablar de las Visitas de inspección, un expediente aún mejor, el juicio de residencia, que obligaba a los políticos a rendir cuentas de su gestión y abría al perjudicado, cualquiera que fuese su condición, la puerta de un posible resarcimiento. Pero ni la ocasión de revisar fortunas ni la que prometía el control de los temidos visitadores logró limpiar las manos de nuestra clase política --estamento más bien por aquel entonces-ni amparar al común contra los desafueros. En la Biblia o en la historia de la polis, en el cronicón del feudo o en la oratoria romana, un poco por todas partes y en todo tiempo, reaparece ese fantasma ubicuo que es el abuso de poder y su estela de corrupciones. Olivares es uno más en la comedia. Y se llevó el manso, como es sabido, para más inri. xxxxx
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Ideas en el tiempo |
El
Mundo de Andalucía |
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¿Sorpresa por el relativo fracaso del gran homenaje preparado para conmemorar los tres cuartos de siglo de la muerte de Pablo Iglesias? Guerra se vio medio solo en la inauguración, para empezar, con un puñado de amigos devotos. El alcalde conservador de Madrid ha reivindicado luego la memoria del mítico educador de muchedumbres como un patrimonio de todos. Pero ni gentíos, ni apreturas, ni siquiera movida mediática alrededor de esa memoria perdida. Sí, perdida, por más que desde cierta perspectiva moral y política a muchos les (nos) ofenda esa amnesia inevitable. ¿Podría ser de otra forma? Pues yo creo que no. Vivimos un momento histórico en el que se prescinde de referentes políticos y, excuso decir, morales, y en el que la desideologización es una realidad palpable y programada. ¿Cómo iba a permanecer la memoria de Iglesias si apenas queda rastro de la de Marx, de la de Engels, de la de Bakunin? ¿Sería posible para el priscocolectivismo mantenerse en pie en plena era neoliberal? Seamos serios: la figura de Pablo Iglesias es un mito que pertenece tanto a la clase trabajadora como a las clases medias urbanas y radicales, pero que siempre fue discutido y hasta negado desde la izquierda radical. Frente a la hagiografía entrañable de Juan José Morato está la dureza crítica de Anselmo Lorenzo. Y si es verdad que Iglesias acabó como patrimonio, si no de todos, al menos de una notable mayoría ciudadana (recuérdese su entierro), no lo es menos que desde el socialismo inconformista (incluído el anarquismo, los sindicatos revolucionarios y demás) se vio siempre con inquietud --en particular a partir de la Semana Trágica de 1909 y de las huelgas generales de 1902 y 1911-- su estrategia cautelosa y su pragmatismo. Un hombre admirable -e Iglesias lo fue, no hay duda alguna-no tiene por qué seguir siendo un mito en un mundo enteramente distinto. xxxxx
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El tiempo es oro |
El
Mundo de Andalucía |
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¿Viven los ricos más que los pobres? Un amigo de Internet, E.T (no es broma), sostiene que sí: dice haber visto recientemente un estudio que asegura que los ricos viven ocho años cabales más que los menesterosos, y hasta añade por su cuenta, el tío, una reflexión que concluye que, al fin y al cabo, eso es lo justo. Ni entro ni salgo en esas justicias, como comprenderán. Pero se me ha venido a la cabeza el dato curioso de que, hace cosa de siglo y medio, un docto higienista que estudió con ahínco los problemas sanitarios del primer urbanismo en Barcelona, don José Felipe Monlau, el editor de El Monitor de la Salud, sostuvo, si no ando equivocado, la misma tesis: que la vida del hombre rico, estadística en mano, era por aquel entonces ocho años más larga que la del pobre hombre. ¿Casualidad? ¿Acaso una ley de bronce (o de hierro, no empecemos) de la sociofisiología, esa ciencia por explorar de la que creo que cabría esperar mucho? Lo ignoro, como tantas cosas, pero entiendo que el tema mismo, el mero hecho de que se plantee la cuestión no deja de tener ya su enjundia y su relevancia a la hora de orientar el clasismo subyacente en esta sociedad farisea que se proclama todo menos clasista. Si hay palabras que descubren, hay ideas que desnudan. xxxxx
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El menú amenazado |
El
Mundo de Andalucía |
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En Francia anda el patio revuelto con el lío de las vacas locas. Vamos, que el negocio se ha convertido en el tema político del momento en la agenda de Jospin. Aquí, ni mu. Se oyen criterios contradictorios, incluidos los interesados y los tremendistas: apocalípticos integrados que no falten. Pero la realidad es que, aunque ahora se insiste en que el vacuno español se cría aquí con garantías oficiales porque se compran terneros fuera de sospecha (¿) y está prohibida hace años la alimentación con harinas animales, a ver quién es el guapo que confía, a esta alturas, en el Estado. ¿No han estado cerrando los ojos durante años mientras Gran Bretaña exportaba primero carnes afectadas y luego esas harinas temibles? Pero, además, resulta que si el vacuno no come ya esos piensos, sí que se emplean en las piscifactorías y nadie dice que no se le suministre al bovino, lo que quiere decir que si huyendo de un bistec pide uno una trucha o unas chuletas de cordero puede que haya hecho de la torta un pan. ¿Alarmismo? Más bien sentido común: ¿quién se fía hoy del Poder tras la canallada del Gobierno británico con las vacas, el crimen del francés con la sangre del SIDA o la inopia del español en el pleito de la colza? Si a alguien hay que pedirle cuentas del disparate que puede acabar produciéndose, no será a los observadores. Si hay una prueba contundente de que el poder político sólo es instancia vicaria del económico, ahí están esos casos temibles. xxxxx
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Arqueología y terror |
El
Mundo de Andalucía |
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Parece un escarnio más que una paradoja, pero la pregunta sobre cual es la razón posible de la causa vasca no admite más que respuestas banales. Fuera de la retórica de los furrieles (militares y civiles) del vaquismo no hay hoy día, aunque haya podido haberlas en algún momento histórico, ni Razón ni razones que justifiquen la tensión y menos la barbarie. No vamos a estar toda la vida remitiendo a la obra de Juaristi o a la del propio Elorza porque la realidad salta tanto a la vista que no es preciso apadrinarla. Hace poco hemos asistido al desmantelamiento del mito celta en el sentido de que aquella raza y culturas procederían de Europa central y no de las regiones occidentales (Irlanda, Galicia, Bretaña o la Provenza) que han hecho del muérdago su símbolo y del mito la base de su razón política. Un celtista supino como Jean Markale ya nos había advertido sobre el riesgo epistemológico de estas historias sentimentales: los celtas han pensado míticamente su historia y por eso lo que más nos choca de esa tradición es el rechazo a disociar el mito y la historia, pero han debido ser los arqueólogos quienes descubran el pufo. Aquí, ni descubriéndolo luminosamente ha cesado el fuego. Me temo que hay demasiado pistolero a sueldo en esa aldea como para desmontar el tinglado. xxxxx
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Los esdrújulos |
El
Mundo de Andalucía |
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La democracia americana va a salir malparada, qué duda cabe, de este trance en que la han metido barberos, bachilleres y tonguistas. Eso ya no hay quien pueda disimularlo, porque salta a la vista, y cada medida que toman, peor me lo ponen, porque ¡anda que como tengan finalmente que decidir los jueces o elegir, como prevé la Constitución, un presidente provisional hasta que acabe el recuento! Aquí nos han mirado como a dementes a los que hemos sugerido con mayor o menor timidez que el referéndum de la OTAN nos lo birlaron de la misma manera que a Borrell sus primarias. Pero eso es agua pasada y agua pasada no mueve molino. Ahora es cosa de centrarse en lo que está pasando en América que no es simplemente una incidencia del contage sino el descubrimiento de una falla imprevista en lo que creíamos la Roca de las democracias. A ver qué sacamos en limpio de lo que, evidentemente, ha sido un manejo, un trampón a la medida del paquidermo que era, hay que reconocerlo, la fe en el Sistema que predicó Tocqueville. Nada será igual después de la jugada del pequeño de los Bush, seguro. Habrán de vestir primorosamente a esta mona, pero no han podido evitar que medio mundo (el otro es ciego) le vea el culo. xxxxx
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Contar muertos |
El
Mundo de Andalucía |
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En España los muertos se han contado siempre mal. Los de la guerra civil, mismamente, se cifraron en un millón en la memoria pública más que nada por el éxito que tuvo una novela mediocre. Si fueran ciertas las bajas que le hicieron nuestras baterías a los ingleses en Trafalgar y nuestros garrochistas a los franceses en Bailén, aún andarían recuperándose esas naciones sobre sus lastimadas demografías. Contamos de más, generalmente, aunque también somos maestros en achicar estadísticas y ocultar hecatombes. La que recoge las muertes laborales, por ejemplo, y no sólo las de la mina, que son siempre, además de terribles, más propicias al chafarrinón trágico. De los andamios se cae la gente como las hojas de los árboles si hemos de creer el albarán que nos ofrece el sindicato: 81 muertos en Andalucía en los primeros seis meses del 2000, más de 150 al año, pues, tres a la semana. Hace poco, un insensato con entorchados salió diciendo impunemente desde la patronal que había que relacionar esa hecatombe con la bebida. ¡Hay que ser cabrón! Pero lo que dice la estadística oficial aplasta ese arrastrado argumento: lo que aquí ocurre es lo peor de toda España y, en consecuencia, lo peor de Europa. 160 muertos al año: nada puede justificar ese precio. xxxxx
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Las urna rota |
El
Mundo de Andalucía |
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No creo que la batalla postelectoral que se está librando en USA sea sólo un problema interno de la metrópoli imperial. A todos nos afecta que el sistema falle, que se venga abajo la convención -como se ve, no verificada-de que la democracia es el modo incuestionable de la participación, algo así como el método natural de expresión de la Libertad. Es malo mitificar las cosas, por supuesto. La democracia, por ejemplo, nunca fue un modelo admirable y si hoy es posible escuchar a un membrillo decir por la tele, en plan barrida, que él es demócrata a la griega clásica es, sencillamente, porque el membrillo no sabe de qué habla. ¿O es que podemos tomar por modelo a una democracia restringida a quienes podían dedicarse a la noble función política porque otros, sin derecho a voto, sacaban la basura por ellos? No hay que ver en aquella elite que dejaba su piedra blanca o negra en el óstrakon sino lo que era: un montaje elitista, aristocrático y parasitario. La perspectiva acaba por revelarnos la cara oculta de las cosas. Cualquiera que se haya asomado al proceso de Sócrates sabe por qué lo digo. xxxxx
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El juez y el "Emilio" |
El
Mundo de Andalucía |
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Un juez de Granada le ha impuesto a un ladronzuelo por condena escribir un alegato sobre el derecho de propiedad. Y como el reo se declarara analfabeto, el juez lo ha condenado a aprender: para marzo, cuando granen los habares machadianos, el reo deberá haber aprendido a leer y a escribir, aparte de dominar siquiera las tres reglas, sumar, restar y multiplicar, que de la división le ha hecho gracia su Señoría. El dogma de Rousseau combinado con la ley de la selva, dice el admirado Antonio Soler. No sé, no sé. Rousseau más bien lo hubiera devuelto a la selva, sencillamente, convencido como estaba de que a Emilio basta con evitarle que haga el mal sin impedirle que lo haga: la experiencia o la impotencia han de reemplazar a la Ley. Lo que es rousseauniano en el juez Calatayud es la idea de que la educación redime, esto es, que acomoda en la sociedad o, como dicen los funcionalistas, que integra. Herbert Read, aquel pedazo de sabio, señaló con agudeza que Rousseau, hechura de protestante, creyó siempre que la ley moral estaba dentro del hombre. Hoy sabemos -el marxismo ha contribuido a ese hallazgo más que nada-que está fuera y que, en consecuencia, la educación no es sino el camino, quizá hasta el atajo, para alcanzarla. En la selva interior hay sólo oscuro instinto. La claridad hay que acarrearla desde fuera. xxxxx
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La puntilla |
El
Mundo de Andalucía |
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No me cuento entre quienes anuncian que abandonarán los toros tras la retirada del maestro Curro Romero. Seguro que él tampoco. Todo sugiere, sin embargo, que el momento taurino no es precisamente boyante, sometido como anda el negocio, a falta de figuras indiscutibles, a figuritas y figurones, y amenazado desde fuera por la eterna conspiración antiespañola. Los sabios varones de la Comisión Europea --los mismos que han cerrado los ojos mientras Gran Bretaña vendía a medio mundo su harina contaminada por el mal de las vacas locas-se han propuesto ahora extremar su celo con los toros cuerdos hasta un punto que puede poner en peligro el toreo y mandar a los albañiles, con su viejo vestido de luces azul y plata, a ese maestro del callejón maestrante que es Lebrija el puntillero. ¿Qué no? Vean esa directiva de la Unión Europea de fecha 1 de Octubre que en su artículo 5 prohibe el uso de material lacerante de los tejidos de riesgo, humanísima metáfora tras la que se esconde lisa y llanamente la proscripción de la puntilla. De aquí en adelante, el que no mate al volapié y sin puntilla, que se vaya a las ferias de Portugal. Ooooole. xxxxx
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El empate |
El
Mundo de Andalucía |
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A las ocho de la mañana, tras una larga madrugada de duermevela, la solución: Bush presidente. Se acabó, pienso. Pero no me da tiempo ni a quitarme el auricular: Gore, que acaba de felicitar al ganador, retira los plácemes y la tensión vuelve: nadie sabe quién ganó porque hay mil quinientos votos, al parecer, quizá aún menos, que deciden, y habrá que recontarlos. Dos días después parece que son sólo unos cientos. ¿Se acuerdan cuando aquí se hablaba de dulce derrota porque la Derecha sólo aventajaba en doscientos mil a una socialdemocracia en bancarrota relativa? Pues ya ven, en USA -doscientos no sé cuántos millones de almas (de cuerpos, más bien)-basta con unos cientos para legitimar al Presidente. El final es lo de menos. A mí lo que me interesa -entre los dos candidatos, cuestiones de principio aparte, no veo mayores diferencias-es la sociología del voto: resulta que son los negros, los coolies (chinos), los chicanos, portorriqueños y cubanos, toda esa fauna technicolor que anima el zoo americano, la que instalada en el borde del sistema, elige al Gran Blanco que garantizará la desigualdad durante otros cuatro años. ¡Maravilla de la democracia, esta docilidad de los de abajo en la partida de los de arriba! No sé qué ocurriría si votaran los 35 millones de homeless que bastante tienen con husmear en la basura y buscar un rincón para dormir. Pero como no votan, no hay caso. xxxxx
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El precio del saber |
El
Mundo de Andalucía |
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Conferencia del doctor Fuster en el CSIC. Sobre el precio del saber o, visto por ela otra cara del transparente, sobre la fuga de cerebros. La del suyo, para empezar. Hipótesis: con estos presupuestos para investigación científica no vamos a ninguna parte, o mejor quizá, nos columpiamos de ninguna parte a ninguna parte. Da las cifras del modelo USA, numerología casi mágica para un pueblo científicamente atrasado como el nuestro: 45 billones ¡billones!-de dólares al año cuyo beneficio se calcula en trillones ¡trillones!-- en la próxima década. Esto no es llegar y mojar, sino que requiere paciencia, como todo cultivo, como toda cultura, que es lo mismo. ¿El truco? La exención fiscal. Las compañías gigantes pagan a cambio de no pagar impuestos y, por su parte, la sociedad ve en ese trueque no un manejo sino una solución razonable. Lo que Fuster plantea colea aquí hace tiempo, a saber, una nueva y moderna concepción del mecenazgo, cuyo instrumento podría ser una buena normativa sobre las fundaciones. Vista y paciencia, en suma, invertir grandes sumas con la calderilla no se va a ninguna parte-y aguardar sin prisas. Un decenio al menos. Luego ganaremos todos. Ellos, los de siempre, más que nadie, claro, pero todos al cabo. Echo una mirada a las cifras españolas y se me caen los palos del sombrajo. Por eso la gente como ese sabio se arrima a otra sombra. xxxxx
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El mayismo residual |
El
Mundo de Andalucía |
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Mucha gente en mi generación padece cierta servidumbre de mayismo residual. Profesamos un género de humanismo que hoy resulta cuando no anacrónico, simplemente inadecuado. Es una generación resistente, la nuestra. Miren al escenario. Ahí está Rod Steward junto a Bob Dylan, como dos rosas pero con más años que un palmar. Ahí tienen a Pete Twonshend (el de los Who) o a Mark Knopfler (el de Dire Straits) acariciando onánicamente al niño secreto que todos llevamos entrañado. ¡Qué decir de Tom Jones o Mick Jagger! Fíjense que no hablo de carrozas averiadas (no daré nombres) sino de gente que, veinticinco, treinta, incluso cuarenta años después, sigue en la brecha ¡y con la misma murga!. En Sevilla ví hace pocos años a Donovan en olor de multitudes juveniles. O a Serrat. Tiene aguante, no hay duda, la generación. Ahora bien, ¿no conlleva eso cierto riesgo de irrealidad, de anacronismo siquiera relativo? Tengo la sensación de que sí. A nuestros hijos les gusta Donovan por otras razones, desde otra perspectiva, aunque coincidan con nosotros en la admiración. Incluso me pregunto a veces si es que nosotros hemos conseguido llegar al futuro o es que ellos, nuestros hijos, vienen de regreso hacia el pasado. xxxxx
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El león de Judá |
El
Mundo de Andalucía |
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Un cuarto de siglo enterrado bajo un lavabo de palacio por los mismos verdugos que lo ahogaron con una almohada. Antier domingo, sin embargo, sus partidarios lo enterraron con honores en la catedral tras pasearlo por las calles de Adis Abeba, la capital etiope por cuya única calle empedrada desfiló tras su coronación el descendiente de Salomón y la reina de Saba, Haile Selasie, aquel hombre diminuto que se hacía llamar Negus y que fue la pesadilla de Musolini y la estrella del primer anticolonialismo. Mi padre y sus amigos aliadófilos, que no podían conocer aún la preciosa indagación que André Chastel haría sobre el mito de Saba, veían en el León de Judá una suerte de vínculo misterioso entre el palimpsesto bíblico y la trivialidad contemporánea, en una época en la que, al otro lado del mundo, en Jamaica, la superstición sincretista de un rey negro con estigmas de la pasión en las manos que sería coronado en África llegó a constituir uno de los episodios más peregrinos de la imaginación oprimida. ¡De nuevo la historia del Preste Juan sólo que cambiado el atrezzo! Hay una cercanía sorprendente entre mitología y política. A veces, incluso, no es posible distinguir entre esos dos dominios de la necesidad. xxxxx
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Nada cambia |
El
Mundo de Andalucía |
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Un partido es, como estamos viendo, una cosa muy parecida a un movimiento. Y un movimiento es, sobre todo, lo contrario de lo que sugiere su concepto: algo que no se mueve, que permanece, que se reproduce casi biológicamente, por reduplicación, hasta desembocar en otro partido. Miren la nómina de la derecha actual: están en ella los hijos de Arias Salgado, de Fernández Miranda, de Pío Cabanillas o de Chozas, el sobrino de Fraga e hijo de Robles Piquer, el hijo de Gallardón y nieto del Tebib Arrumi, el nieto de Aznar y la sobrina/nieta del ilustre antiabortista (no lo fue por otra cosa) rector Botella Llusiá. Vienen a ser los nietos precoces del franquismo como sus padres fueron los nietos tardíos del 98: los benjamines. Pero miren enfrente a la izquierda y verán una foto fija que lleva en nómina de altos cargos desde hace un cuarto de siglo, una galería de daguerrotipos en que figuran juntos aunque no revueltos padres, hijos y nietos del 68. Todo es este mundo tiende a perpetuarse, porque la vida es en sí misma (ay, Faustino Cordón) una pulsión constante por sobrevivir, un incesante debatirse (ay, Sartre) entre el ser y la nada. El Ser político: un cargo, una nómina; la Nada: pues eso, nada. Es un primo el que espere que un partido se renueve por voluntad propia, o el que se crea eso de la antorcha encendida que se pasa de mano en mano entre generaciones. Cuentos. Los políticos no cambian para que la política permanezca, esa es la veri. xxxxx
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Arzálluz picapiedra |
El
Mundo de Andalucía |
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Los últimos debates en biología se centran en el prion. No se sabe qué es ni en qué consiste a ciencia cierta, más allá de que funciona como una proteína indispensable en estado normal y letal en estado patógeno. Por las buenas, el prion viene a ser como un centro de señales -el hombre es un animal simbólico, decía Cassirer-instalado en la membrana celular para dirigir el tráfico de información que regula las funciones de la neurona. Con las del beri, el semáforo se vuelve áspid y envenena la relación de esas células vitales con su entorno: las vuelve locas, como volvería loco a un barrio un guardia de tráfico majareta. La gran batalla ahora está en descifrar ese enigma mutante para asegurar que se emplee siempre en ordenarnos la chaveta y nunca en desordenárnosla con el triste síndrome Creutzfeldt-Jakob. Estamos empezando a vislumbrar complejidades insospechadas en nuestra organización. La biología clásica va a quedar como pieza del museo mental. Un neurólogo me dice que lo del RH, por ejemplo, sugiere el mundo de los Picapiedra. Le pido un respeto: ni ----- ni Pedro era tontos de remate como Arzálluz o Arana. xxxxx
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Los malpagaos |
El
Mundo de Andalucía |
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Creo que en el Ayuntamiento sevillano se le ha tributado un homenaje --¿hará falta decir que merecido?-a los dos valientes policías que pistola en mano se enfrentaron sin complejos a los asesinos del doctor Cariñano, hirieron a uno y apresaron al otro. Medalla al canto, supongo, y me malicio que de las brillantes pero no pensionadas, es decir, chatarra patriótica, ilusoria baratija tan honrosa, qué duda cabe, como injusta si se considera la circunstancias de nuestros agentes. Unos policías como esos que se jugaron la vida el otro día -me asesoran-vienen a cobrar, sumando horas, complementos y pluses, no llega a los cuarenta mil duritos. Andan cortitos de dotación, utilizan sus propios móviles y nadie los protege a su vea, naturalmente, ante un posible ataque terrorista. El que murió en Madrid el lunes pasado era otro de ellos y ya tiene su viuda la bandera cuidadosamente doblada y la cajita con la medalla al mérito que no ha de cubrir la catástrofe familiar -también económica-que su fatalidad ha provocado. Yo no sé, francamente, qué pensarán estos trabajadores forzadamente heroicos en su mayoría, cuando se pongan a considerar la miseria de sus retribuciones con, pongo por caso, la factura de los próceres que ellos se encargan de proteger en la puerta del restaurante. No lo sé, pero yo me subiría por las paredes. xxxxx
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Funky business |
El
Mundo de Andalucía |
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En el madrileño Instituto de Empresa, cuya solvencia tiendo a mitificar a tenor de lo que me costó la matrícula de mi hija en su master, dos profesores suecos de enrevesado nombre han presentado un libro sopresa: se titula Funki business y en él se dice que Marx ha vuelto y tenía razón, aparte de formularse la hipótesis -invisible para Marx-de que estamos pasando de un sistema cautivo por los propietarios de capital a otro controlado por los dueños del talento. En fin, Dios sea loado, aunque en el primer instante no niego que pensé que podía tratarse de otra maniobra de ese socio de González que junto a él anda predicando por ahí la buena nueva de la sociedad de los emprendedores. No debe ser así, sin embargo, porque los nuevos profetas claman contra la derrota de la lealtad y sostienen que ni Internet servirá para nada ni la familia feliz o el Estado-Nación tienen el menor futuro. Francamente yo creía que en Suecia andaban mejor las cosas. xxxxx
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La ciudad ausente |
El
Mundo de Andalucía |
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Cuatro gatos a la hora fijada en la puerta del Ayuntamiento. Igual me da en Sevilla que en Huelva, en Jaén que en Almería. En Granada 1500 gatos, que son pocos teniendo en cuenta la razón de la convocatoria. Desde temprano resuena por la radio el último hallazgo tertuliano: las manifestaciones sirven de poco. Victoria Prego afina más y dice que los españoles no tienen el ánimo interminable, razón por la que conviene saber cuándo y en cuántas ocasiones se les convoca. Total, confusión para despedir entre furiosas lágrimas este octubre sangriento que se salda con otra novedad: la de los etarras que amenazan a los jueces en el estrado. El de la Audiencia Nacional, amenazado por el pistolero detenido en Sevilla, se revuelve y le replica que su condición de magistrado le impide darle dos hostias. Así andamos. Pero por la radio insisten los discretos: no es momento de hablar de penas, el PNV será siempre imprescindible, Aznar (y esto lo suscribo) lleva agua ensangrentada a su molino electoral, siempre se puede hablar con ETA (González desde México). Mientras, un gran susto: me aseguran que, por vez primera en muchos años, la opinión se decanta en mayoría a favor de la pena de muerte. Ya ven los discretos que llegan tarde con sus prudencias, porque el debate no es ya la perpetua, ni siquiera el cumplimiento real de las condenas, sino el retorno a la otra barbarie. Eso por arriba, claro. Por abajo, en las capas medias, la sociedad ni se menea. El peligro es enteramente ajeno en tanto no es directamente propio. Cuatro gatos en la puerta de los Ayuntamientos. Y maullando cada cual por su lado. xxxxx
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Los árbitros |
El
Mundo de Andalucía |
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Los sueldos en España parecen asignados por un loco. ¿Saben ustedes que a los árbitros les han puesto un sueldo de presidente del Gobierno? Pues sí, un millón mal contado al mes por su actuación del fin de semana, compatible, claro es, con el otro trabajo, porque ya saben que los árbitros de fútbol suelen ser profesionales de esto y de lo otro. Es cierto que ejercen cuando arbitran una función de riesgo considerable y que a alguno que otro, sobre todo por esos pueblos despeñacabras, lo han perseguido los lugareños hasta empalarlo o molerle las costillas. Pero, oigan, ¿y qué me dicen de tantos trabajadores que se le juegan a diario --y no sólo los fines de semana-por un salario de hambre? Piensen en las últimas víctimas de ETA: un conductor del PMM (30.000 duritos más alguna dieta), un policía de escolta (otro tanto) y un magistrado de la Audiencia Nacional, cuyo salario pueden estar seguros de que está por debajo del que van a percibir los tirillas. ¿Quién corre mayor riesgo tal como van las cosas, a ver, el árbitro, el policía, el chófer oficial, el juez, el concejal que no sea nacionalista, el peluquero de una prisión, el albañil, el minero, el pescador? Miren, yo no lo sé, porque tal vez ser español se ha convertido a estas alturas en un oficio peligroso. Calculen en que se ha convertido ejercer de tal. xxxxx
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