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Cerebros y pies |
El
Mundo de Andalucía |
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La
verdad es que el mercado del fútbol no tendría por qué quedarse al margen de la loca
aventura del consumo global. A ver por qué iba a quedarse. Es una de las lonjas más
activas del mundo, su mercancía, con perdón, es una de las más disputadas y la cantera
excepcionalmente barata, lo que determina un inversionismo aventurero ávido de las
plusvalías más atrayentes. Un chaval que rompe en el juvenil del Sevilla puede acabar
vestido por Armani a la sombra protectora del caballero Berlusconi, del mismo
modo que de las playas de Ipanema y Copacabana salen cada año una compañía de zagales
hacia los paraísos europeos en los que les aguarda el BMV y el acoso de las fans. Sin
salir de España, traten de resumir en el ábaco de nuestra mediana economía el balance
de este verano: más de diez mil millones para Figo, otros 3.500 para Gerard, dos mil para
Munitis, Cataña y Deuscher, más del triple de esa cifra para Petit y Overmars
Y ya
veremos cuántos tiene que arrearle al Barça a Rivaldo como consecuencia del tirón hacia
arriba del Madrid y de la delicada situación de un presidente recién llegado. La pera.
Con un agravante: que los pobres de la tierra, la famélica legión en la que el utopismo
fundaba sus ultimas esperanzas, está encantada con el cuento. Si finalmente llegan
Zidane, Saviola y Alfonso a nuestra liga, nuestro flamante bipartidismo moderado tiene el
mejor futuro por delante.
xxxxx Me troncho cada vez que escucho a un
prócer prometer una política que frene la fuga de cerebros y detenga la sangría
permanente de sabios españoles hacia sociedades mejor organizadas. ¿Saben ustedes
cuánto pilla al mes un investigador del CSIC? ¿Ignoran acaso que un librecampista de
Segunda A cobra infinitamente más que un catedrático de Universidad? De acuerdo, de
acuerdo, un catedrático quizá ya no sea (en muchos casos) lo que era, pero no me digan
que, como regla general, ese desfase no es paralizador. Veo a la chavalería romperse los
pies en la bajamar de nuestras Ipanemas y no puedo evitar la sensación de que están
tratando de labrarse un porvenir, más prometedor para los pies que para el cerebro, e
infinitamente más popular. No hay más que oir al padre de Alfonso soltar impertinencias
o al hermano de Anelka chapurrear sus injustificadas exigencias para comprender que el
desideratum familiar ha cambiado de raíz. Está muy justificado el culto al cerebro, sin
duda, pero ríndanse a la evidencia de que, en adelante, habremos de dar al pie el lugar
que le corresponde en esta sociedad pedestre que se perfila en la aurora del Milenio.
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Los
menoreros |
El
Mundo de Andalucía |
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¿Habrá tanto menorero como da la impresión? Personalmente llevo un
verano jodido, bajo la impresión de que no hubiera en el planeta más que buscones de
ninfas, igual si me enfrasco en un libro que si conecto Internet. ¡Tengo doce
años!, se titula un mail que borro sin leer, pensando que más o menos esa edad
tenía una de las múltiples esposas con que Mahoma dio fe de su intensa humanidad,
aquella niñita a la que desfloró sentada sobre sus rodillas, ya ven qué idilio. Cojo la
traducción de Ruskin que bordó Marcel Proust y, zas, me doy de bruces con la historia de
aquella Rose La Touche de la que se enamoró locamente el sabio (el sabio andaba ya
zumbado, pero se remató con el cuento) y a la que acabaría viendo transfigurada en las
figuras de Carpaccio
No descanso, palabra, en especial los lunes, cuando cierto
amigo cuyo nombre callo, se me sube a la terraza y me instruye hasta la alta madrugada en
esas delicias prohibidas de las que él es eterno cofrade y último romántico. No sé, a
lo peor me he perdido algo, pero me atuve siempre, en la medida de lo posible, a la
doctrina de mi maestro Maravall, que solía decirnos que uno no tiene ni remota idea de lo
que una mujer es antes de sus treinta cumplidos. Siempre he dicho que la mejor forma de
ser fiel a un magisterio consiste en permanecerle relativamente infiel.
xxxxx Y ahora las geishas, o geikos
que es como creo que se llaman en realidad esas híbridas de querube y colipoterra, a
propósito de un folletín que Spielberg piensa llevar pronto al cine, y contra el que se
ha levantado como una hidra una tal Iwasaki para poner, según parece, las cosas en su
sitio. Ella misma nos cuenta que se inició en ese arte o negocio a los quince años de su
edad, pero asegura no ser cierto que vendiera su honra por un puñao de parné, sino que
se entregó cuando, cómo y dónde quiso (que, por cierto fue en el Astoria de New York)
de manera voluntaria y sin contrapartida, a un cliente que fue capaz de cumplir, como en
los cuentos de hadas, la condición de abstenerse durante tres largos años. Por el
memorion de esta rebelde andan de puntillas, confundidos entre las chinescas, el magnate
de la Sony y el emperador de Matsushita, clientes supinos de ese séptimo cielo bajo los
almendros en flor de la precocidad. ¿Qué hija adulta o qué madre remota perseguirán
los machos por ese desierto que es la edad de la inocencia? Confío en que pase mi mala
racha y pueda apartar de mí, sin mayor quebranto, el cáliz de una pregunta tan oscura
como la que acabo de formular.
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El bingo |
El
Mundo de Andalucía |
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Cuando empezábamos a hacernos con la numerología del verano, ese baile de
millones gastados en fichajes y finiquitos, nos asalta la noticia más inquietante: hay
tongo en el bingo. La España se nos está viniendo abajo, como en un derribo controlado,
ante la insólita indiferencia de los guardianes del tesoro y la ceguera del cadí de
guardia, pero lo curioso es comprobar el modo simpático en que los españoles se tragan y
digieren el pedrisco de la golfería nacional. Y ahora, encima, nos enteramos que ni
siquiera algo tan elemental como el bingo se libra ya de manipulaciones y trucos
dispuestos por las propias empresas para desvalijar más expeditivamente a sus adictos.
¿Sabían que lo jugado en España anualmente en el bingo se eleva a 620.000 millones y
que los jugadores vienen a ser unos 300.000 mil? Pues tiren la raya y hagan la cuentecilla
para comprobar que eso supone una media de más dos kilitos por barba. Media España es
víctima de ese montaje que ahora sabemos que con frecuencia está trucado. La otra media,
al parecer, ni se inmuta.
xxxxx Me ha encantado la índole del truco:
contratar a bingueros/as falsos/as para engordar el premio y disparar con ello la codicia
del ludópata. Y me ha encantado el significativo procedimiento de recluta de los
tramposos: encargárselos a las mismas empresas que ya dominan el mercado que provee de
falsos espectadores a los plató de la tele. Existe, como puede verse, una ósmosis
expeditiva entre áreas del disparate nacional que, en principio, parecen compartimentos
estancos pero que, con toda evidencia, no lo son ni mucho menos, sino que se comunican por
secretos canales la energía de un negocio diversificado pero que, en el fondo, viene a
ser el mismo: quedarse con el gentío. Por lo demás, no quiero ponerme trascendente y
politólogo en este trance pero me cuesta no dejar constancia del desmoronamiento moral de
esta vieja torre socavada. Un país con un ciudadano pobre de cada cuatro que se toma a
título de inventario los 6.000 millones del fichaje de Figo o los cuatro mil del remate
de Villalonga, es un país que ha perdido el norte moral y que anda al pairo político.
Pero un país en el que los que aplauden o patean en la tele son figurantes y los que
juegan en los bingos son fulleros es, como decía, un país en pleno derribo moral. Y eso
sin contar con lo que ocurre en el resto de la vida, que ya es descontar. Nos va a costar
Dios y ayuda salir de este cascajal en el que la inteligencia anda proscrita pero en el
que el más tonto hace un reloj.
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La ley del silencio |
El
Mundo de Andalucía |
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Me van a perdonar la diletancia -no soy jurista consumado ni siquiera
rato-si planteo una cuestión que está en la calle pero que calla la gente porque aquí
se está difundiendo la peligrosa idea/amenaza de que hay cosas de las más vale no
hablar. Es esta: ¿puede un consejo de Administración (o un peatón cualquiera, vaya)
comprometerse con alguien, como ha hecho el de Telefónica con Villalonga, a no ejercitar
en el futuro acciones penales en su contra caso de que proceda ejercitarlas? Yo me pierdo
en este laberinto de los millones y me mareo en los yates, pero cuando escucho decir que
gente tan seria como esos caballeros que integran el núcleo duro de la
multinacional han pactado cerrar los ojos y no avisar al fiscal descubran lo que
descubran, siento que debí saltarme en su día alguna lección de derecho penal si no es
que aquí nos hemos vuelto todos locos. Porque, vamos a poner las cosas en su sitio: si el
Biempagao, que es como en castizo deberíamos llamar a ese áureo cesante, no
hizo nada penalmente punible, a ver qué sentido tiene un pacto de silencio. Pero si lo
hizo, ah, entonces se trata simplemente de un acuerdo delictivo en el que unos señores se
comprometen a no denunciar delitos de otro. Y a eso se le llamaba en mis tiempos,
encubrimiento, que viene a ser una suerte pasiva de complicidad. Insisto, hablo por
hablar, pues doctores tiene la iglesia y magos los tribunales. Pero ese acuerdo de
silencio es pura omertá o los comprometidos están perdiendo el tiempo.
xxxxx Esta democracia especulativa tiene ya
demasiadas cámaras oscuras. Y eso es malo porque sin una conciencia de siquiera relativa
igualdad ante la ley, no ha sistema de libertades que aguante. Podemos ver libres o
indultados a secuestradores, asesinos o torturadores, incluso a mangantes
reservados del dinero negro del Estado, porque esa visión se recompone, como
en un esperpento valleinclaniano, en el espejo cóncavo que con su deformación compensa
la de la imagen reflejada. Pero escuchar una propuesta delictiva como ésa de silenciar
los eventuales delitos que pudieran descubrirse bajo la alfombra, pasa de la raya. Ya
habíamos visto banqueros reconocer ante el juez dádivas a partidos disfrazadas de pagos.
Verlos prometer que ocultarán los delitos que se tercien, es harina de otro costal. Estoy
pendiente, lo confieso, de ver si algún fiscal o juez de guardia se da por enterado y
mete mano en el negocio. No porque yo sea lila, claro está, sino porque la esperanza es
lo último que se pierde.
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Circo americano |
El
Mundo de Andalucía |
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Los dos partidos americanos tienen, como es sabido, y sin connotación
peyorativa alguna, esos dos símbolos zoomórficos: el burro y el elefante. Cuando he
indagado alguna vez en plan simbólogo, no he obtenido mejor respuesta: sólo que cada
cual pace a sus anchas en aquel circo de dos pistas que inauguraron con sus charreteras
Jefferson y Lincoln y ahí siguen en el día de la fecha. A Víctor Márquez Reviriego y a
mí nos contó Areilza una anécdota muy española concerniente al asunto, y fue la cosa
que el ministro Martín Artajo, caraja total, le regaló una vez un burro por
equivocación a un nieto del republicanísimo Eisenhower quien hubo de devolverle el
jumento aconsejándole que lo guardara para la ocasión por si caía por aquí algún
Kennedy. Cosas de España. Leyendo el hexálogo de Zapatero, sin embargo,
llego a la conclusión de que, definitivamente, hemos montado también nosotros nuestro
circo americano, con su elefante y su burro (sin connotaciones, vaya), y su
turno, tan español y tan caciquil, que es como en España se ha entendido
desde Cánovas eso que por ahí se llama la alternancia. PP y PSOE, PSOE y PP,
de Pablo Iglesias a Fraga pasando por González/Rodríguez y, por descontado, pasando
mucho de todo lo demás. No hallo en el hexálogo ni un proyecto que toque de
cerca a los parias de la Tierra, ni media palabra dirigida a la
famélica legión, ni un guiño al obrero honrado e inteligente:
va más bien de ordenata, bienestar y fibra óptica. Nada por el Pueblo pero con el
Pueblo.
xxxxx Era el viejo proyecto de
González/Boyer/Solchaga/Sarasola/BBV/Dragados/etcétera, el plan veintenal, la
reconversión salvaje que empezó sin timideces -como ha recordado Bono en
pleno Congreso de su partido-cuando rechazaron a Tierno porque no era marxista los mismos
antes citados y otros que tal bailan. Y a está ahí: dos partidos homólogos,
prácticamente iguales, cortados por la misma tijera neoliberal, un filo thatcherista,
otro shroederiano, cuarto y mitad de morralla neomoderna, futurísima y abstracta. El
burro y el elefante: hay donde elegir. Y todos revueltos en el terreno de nadie, arriba
los pesados, los livianos abajo, al revés que en la otra física. Si Quejido o Jaime Vera
levantaran la cabeza se la cortaban en rodajas. Personalmente me conformo con que no se
equivoquen de regalo y tomen al burro por elefante o al revés. Será lo mismo, en fin de
cuentas, sólo que a la luz del día.
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El "GAP" |
El
Mundo de Andalucía |
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Puede que no sepamos aún a ciencia cierta qué fuerzas y contrafuerzas han
determinado la erupción del PSOE. De lo que no hay por qué seguir dudando es de que el
vuelco ha sido morrocotudo y de que esto, para bien o para mal, no hay quien lo pare. Hace
tiempo decía Carmen García Bloise (ABC, 13.9.93) que en el PSOE hay que
preocuparse de los que pueden venir y no de los que se van. Hoy que la tropa de
refresco ha desembarcado y anda montándose apresuradamente sus cabezas de puente,
aquellas palabras cobran un sentido evidente que entonces no tenían. Tampoco hace tanto
hemos escuchado a otra dirigente del PSOE protestar que, al fin y al cabo, la juventud no
es, en principio, garantía de nada, como lo probaría la antigüedad mental, ideológica,
de muchos jóvenes, incluso dentro del partido. Bueno, pues vale, pero eso es lo que hay y
ya, además, no queda marcha atrás. Tanto reclamar el relevo debería invalidar ahora
algunas voces que oigo recelando ante los nuevos. Para contribuir a invalidarlas sugiero
que se fijen ustedes en la edad de los protestantes. No nos enrollemos: lo que aquí va a
dilucidarse es una batalla por el poder -quiero decir, por los cargos--, no una guerra
ideológica. Uno cierra los ojos o quita el sonido y no es fácil que distinga a González
de Rodríguez.
xxxxx No será fácil, por otro lado, liquidar a
los paquidermos ni borrar de la sabana la senda de los elefantes. Escuchen dar y repartir
a Guerra, ausculten el silencio de González, noten el autismo postcongresual de los
catalanes: cuando se han dado cuenta del lío, ya no era tiempo de rebobinar. El mismo
estupor de los viejos de Suresnes se aprecia hoy en los rostros perplejos de muchos que se
ven ya sin sitio en la próxima lista porque ni siquiera saben quién decidirá ni cómo
se harán en adelante esas listas. Y ese proceso ha de ser imparable esté más o menos
teledirigido, haya sido más o menos previsto, guste menos o más a los desplazados. La
edad media (con minúscula) ha descendido del tirón en el PSOE, y no faltará quién
pensando en la foto de Suresnes ironice que Dios castiga sin palo ni piedra. Claro que
González no es Llopis, pero, ay, tiene detrás y delante, junto a un estupendo activo, un
pasivo abrumador. Y en cuanto a Rodríguez
Alain Touraine nos prevenía hace poco
frente a los movimientos políticos cuyo único programa es el cambio. No le vendría mal
al nuevo Olimpo tomarse en serio a Touraine.
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La mesa puesta |
El
Mundo de Andalucía |
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No tengo a mano, en la hora del adiós, versos de Eladio Cabañero. Mejor.
Parece como si hubiera querido irse sin hacer ruido, como de puntillas, tal que pasó por
la vida. Lo conocí, creo recordar, en los sótanos de la Biblioteca Nacional,
muchacho que sería yo/ mirando/ aguas abajo la corriente, haciendo paquetes
sin prisa y sin pausa, embutido en un guardapolvo azul. Nos veíamos con Félix Grande,
con Paca Aguirre, en el bar de Cultura Hispánica, en el Gijón, en la
redacción de la Gaceta con Juan Emilio Aragonés, en el equipo del
Reader Digest que inventó el generoso Luís Rosales para dar de beber al
hambriento, a la hora de comer en cualquier tasca cercana, más raramente en alguna razia
vespertina de vino y rosas. Los años en que la fraternidad de los Grande nos acogía en
su Betania, Paca colocaba en la mesa, ante su plato y junto al servilletero, un cartelito:
Señor Cabañero. Y era de ver la rara mezcla de patetismo e hilaridad de que
era capaz aquel genio encallado, con su imponente testa orteguiana y sus nunca renunciadas
maneras de alarife, ocurrente y tremendo, deliberado mudo de una de las claves más
elevadas de nuestra lírica de aquellos años difíciles. Vivió solo, secreto en sus
pensiones, poeta y ciudadano dimitido al que su cuasiceguera -esa era su broma
máxima-ayudaba piadosamente a ignorar. Aquel invierno/ estuve ensarmentando/ la
viña de mi abuelo, Eladio López
. O Bello es poner un pan sobre la
mesa/ y un vaso de agua en la región más clara. No tengo sus versos a mano pero
nunca se me cayeron de la memoria.
xxxxx Igual de ocultos son los motivos por los
triunfan algunos poetas vulgares que las razones por las que se eclipsan grandes talentos.
Pero Eladio es ajeno a esas cábalas porque en el eclipse de su poesía él fue si propia
luna. Blas de Otero, poeta tan diferente, nos dijo un día que la de Eladio era, entre las
inevitablemente perdidas, la voz más entera y cabal
, pero que le dejáramos vivir
su vida. Le preguntaba el ingenuo reportero por su próximo libro y Eladio estallaba como
un petardo: ¡Y por qué coño tengo yo que escribir libros!. Poeta
silencioso, cavilador, sabio de varia lición, dueño como pocos del arte reservado de la
sátira, sonetista fácil, hizo de aquel Madrid brillante y hambriento (Valle)
un territorio propio que él marcaba cada tarde repitiendo el mismo recorrido, magnolios
de Recoletos, malicias del café, sabe Dios qué fantasmas en el alma. En la mesa mística
de Paca seguro que le conservan el cartelito como si el hermano ausente fuera a llegar de
un momento a otro.
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Teoría del caos |
El
Mundo de Andalucía |
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No estoy tan interesado en la exégesis del zapaterazo
(sospecho que nadie tendrá todas las claves de ese laberinto) como en recuperar el
sentido de la orientación. ¿Ha ganado González con Zapatero? ¿Ha perdido con Bono?
¿Ha fracasado Guerra con Matilde? ¿Qué gana con Zapatero? ¿Qué fue de Borrell?
¿Dónde está Chaves? Etcétera. Como diría Beni de Cádiz, ¡no se entiende
nada!. Pero quizá es que tampoco existe ésa lógica que tan afanosamente buscamos.
Un congreso aventurero es un avión en manos de un simio. Del mono zumbado del azar, del
mandril omnívoro de las alianzas, del tití recadero que nunca falta. El toque está en
saber quién anda en la torre de mando, quién telecontrola tanto descontrol, González
por Zapatero, González por Bono, Guerra ni se sabe, Chaves en su luna y todos por sí
mismos. El tiempo descubrirá --más pronto que tarde-- quien le achina los ojos y le
estira la sonrisa al nuevo hechicero, pero sólo en términos conjeturales. No nos
engañemos con las imágenes: un Congreso en pie como un solo hombre (las mujeres han
pasado del cinco por ciento sin descrestar el diez) puede ser una jaula de grillos. No hay
que fiarse de las caras. Ni de las caretas.
xxxxx Ojalá funcione. Zapatero --sosia de
González o no, como gusten-no estuvo en Suresnes y eso ya es importante. Tampoco anduvo
por Guadalajara y eso lo es más aún. Claro que tampoco es que acabe de caerse del
guindo: él negoció la entrega de la alcaldía de León al PP por un puñao de parné. Y
parece un clónico del Otro, de El-que-está-pero-no-está, al que reivindica
como si de verdad el Otro lo necesitara, cuyos gestos reproduce con estudiado dramatismo
(o comicidad), un tallo que sale de otro tallo, ya veremos con qué fruto. Bien, ¿y qué
será ahora de un partido que aplaude unido por no patear? No ve uno fácil que un reparto
de cosas consiga restaurar los añicos del jarrón. ¡Imagínense el papelón de Bono de
vuelta a Toledo! ¡O a Matilde Fernández cavilando sobre las astucias de Guerra! ¿Qué
torcías retorcerá el bellotari para decir ahora digo donde dijo Diego? Ojalá funcione,
ya digo, pero no se ve nada claro fuera del teatro. Verán que de Rosa Díez ni hablo. Ni
de Borrell. Quizá estemos -es una hipótesis nada más- donde estábamos, o sea, en
ninguna parte. Napoléon (permítanme que siga con la matraca) decía para justificar el
18 Brumario: ¿Quién reprocharía al navegante cortar los palos para evitar su
propio naufragio?. Yo conozco a uno que hoy diría lo mismo.
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El bostezo |
El
Mundo de Andalucía |
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Tremenda imagen las del bostezo de González en pleno discurso de Chaves.
La duemevela de Almunia, a su lado y a su sombra, la refuerza pero no la alcanza ni de
lejos. Tendría que (quizá acabe por) haber una cámara plural, un Argos de cien ojos,
que nos proporcione simultáneamente esa imagen plural del mundo que hoy sólo podemos
sorprender, y muy parcialmente, con un golpe de suerte. No me dirán que no es sugerente
la coincidencia: el Congreso del PSOE comienza cuando acaba el Gran Hermano, una jaula de
grillos por otra, un huerto cerrado por otro, pero cada cual con su jaulero o su hortelano
descabezando un sueño sin soltar la escopeta. ¿Qué hará ahora la España, con qué
rellenará su ocio mental, qué trufas podrá meter en el solomillo de su vacación
sestera, una vez cegado su ojo alcahuete y con todas las papeletas para que le toque un
refrito en la rifa política? ¡Vaya bostezo! Lo que el atento objetivo ha inmortalizado
en esa foto es una auténtica tomografía del momento nacional, hastío ante la brutalidad
terrorista, cansancio frente a la legión de arbitristas arreglalotodo, perfecta
desconexión entre la opinión pública y la razón política, un variado bostezo que
delata la mala digestión que abruma al cuerpo social. Si esto es lo que ocurre en plena
sesión, calculen lo que nos aguarda cuando se levante.
xxxxx Aunque lo probable es que nada peor,
incluso si se entiende que lo más malo es esto que vivimos. ¿En el PSOE? Pues en el PSOE
ganará quien designe el Guardián Dormido, como en el viejo cuento de Frazer, qué más
da el color de los ojos ni el de las ideas, un nuevo Almunia -eso es lo único fijo-para
un nuevo impasse. Napoléon desde su exilio se limitaba a frenar a sus hinchas, a predicar
la virtud de la paciencia, pero sin excluir la posibilidad de ordenar cualquier mañana
que le prepararan la goleta y pirarse de su isla. El resto, ya lo conocen, supongo. Y en
cuanto a el Gran Hermano, a su irrellenable hueco en la conciencia nacional, parece que ya
anda en marcha algún experimento nuevo para sustituirlo y recoger el share
vacante: otra casquería, otro tontódromo, otra foto trucada de la juventud
y a
vivir, que son dos días. Desgraciadamente tenemos encima o en el piso de al lado peligros
más explosivos. Pero no olvidemos la trilita interior, el trinitotolueno de la
descomposición moral, la goma 2 del secuestro partidista del régimen de libertades. Me
cuentan que del Gran Hermano echaron a alguna por puta. ¡Mira que si se aplicara el mismo
criterio a la vida pública! El eco de mi conciencia me responde tonante: ¡Pues
anda que si lo aplicáramos a la privada
!.
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Libros de estío |
El
Mundo de Andalucía |
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Otra vez el recurso periodístico de preguntar al personal lo que se
dispone a leer en verano, cuestión significativa porque trasluce el convencimiento,
avalado por la estadística, de que el resto del año nadie lee casi nada. Ignacio Camacho
ha elegido sólo un par de libros ligeros, o eso me parecen a mí, alguno en
contra de mi modesto consejo: de sobra sabe él que en verano se lee poco. Mar Flores
anuncia que dedicará sus ocios a José Saramago, y hasta puede ser cierto porque el
talento de José igual sube a los palacios que desciende a los muladares, quiero decir,
sin ánimo de faltar, que es asequible a todos según la moderna teoría de los diversos
niveles que, según los gramáticos, todo libro encierra. La consejera de
Cultura, según notifica Paco Robles, se propone leer a Wittgenstein y, en concreto, su
Movimiento del pensar, que desconozco. Qué quieren que les diga: el propio
Wittgenstein sostuvo, como no es imposible que sepa la consejera, que las cuestiones
filosóficas son embrujadoras, y hasta dijo, en clara propaganda de su producto, que
lo que no puede decirse es más importante que lo que decirse puede (el
hipérbaton es mío). Modestamente, he dedicado el verano a Cervantes -la obra que el
embajador Cuenca dice que salvaría del incendio universal-y me he castigado asomándome
al Mal (Spinoza, Pascal, algo de Nietzsche, el manual de Safranski, el de Estrada, Conrad,
Kafka). Balance: los pies fríos y la cabeza caliente: es un aviso para la consejera.
xxxxx Repetiré ahora la anécdota reina del
género. Le preguntó un ingenuo a Suárez en plena escalerilla del Congreso que libro le
gustaba más entre los de no sé qué pope que acababa de fenecer. Y Suárez, sin dudarlo,
le espetó: Todos. Gran misterio: ¿por qué los españoles fingen con tanto
empeño venerar lo que detestan? Tierno decía con toda la mala leche de que era capaz (o
sea, toda la del mundo) que había que ver lo listo que era Guerra, que le preguntaba uno
por el libro que acaba de ver desembarcar en la librería y, no fallaba: lo había leído
la semana anterior. Serra (el mayor) se llevaba de vacaciones un piano y el Doctor
Fausto, que al fin y al cabo, va de músicos. Pero unos por otros, cada quisque se
ocupa y preocupa de mirar el escaparate para tirarse el rentoy en el momento preciso.
Desconfíen de los lectores de verano como del amor de los Rodríguez. Yo le
aconsejé una vez a un prócer que me pidió abiertamente una respuesta chic, que
anunciara su plan de sumergirse en Asterix durante toda la canícula. Fue un
éxito. Desde entonces me manda libros cada dos por tres. ¡Y qué libros, Dios mío de mi
alma!
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El compromiso |
El
Mundo de Andalucía |
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La doctora Pilar de la Corte me amarga cordialmente el paréntesis
veraniego mostrándome el álbum que se ha traído de su estancia en Camboya. Los rostros
infantiles más bellos, instantáneas de la inocencia como un monumento al candor, caras
resignadas de adultos hechos a la férula de la fortuna más temible. Pilar va poniéndole
nombre a la madre sidosa, a la niñita infectada, a la ninfa superviviente de un
protector maldito --malas puñalás le den--, a los niños desmembrados por
las bombas --¡qué insulto, ésas sonrisas tullidas que el horror no borró!--, a los
curas y monjas insólitos echados al monte de la piedad más abnegada. El infierno puede
ser tan hermoso como ese sueño oculto y tan oculto como una pesadilla olvidada. Pero
Pilar y otros pocos no pueden dormir en el paraíso sabiendo que hay tártaros como el que
retrata este álbum atroz, manos tendidas que no esperan a nadie, tribus destruidas por
los khemeres rojos o por los otros, qué más da, toda una galaxia desesperada que los
astrónomos del mundo civilizado han borrado de sus cartas celestes. Miro a esta joven
médica y veo en ese haz luminoso el envés de mi generación perdida, de aquella legión
utópica que tuvo en tan poco estas solidaridades casi fanáticas, que lo dan todo sin
pedir nada, si es que es nada el privilegio de acercarse a esa hermosa miseria que
sobrevive sin desesperar en medio de esta selva implacable. Mucho tarda el Brassens de
esta gente nueva, que yo quiero creer que somos los mismos sólo que más solos, menos
comprendidos, más ignorados aún.
xxxxx Es curioso meditar sobre el vacío
utópico en que vivimos hoy: nada ha sustituido al sueño de la revolución, a aquella
prisa de la esperanza que acabaría estrellándonos contra tantos Muros. Pero el toque
está en ver si será posible sobrevivir sin aliento alguno, si el mundo que Pilar ha
retratado justicieramente con las del beri seguirá sonriendo siempre o se alzará una
mala mañana para caer en otra pesadilla. ¡Cuánta belleza puede haber en el infierno!
Visto desde este cielo nuestro tan aparente y encanallado, la verdad es que nos confunde y
casi nos tienta con su belleza superviviente, su humanidad náufraga y el ejemplo de esta
gente nueva que se juega la vida en otra ruleta pero en el mismo casino en que jugábamos
nosotros, infinitamente más ingenuos que ellos para bien y para mal. Los que son los
mismos son los del álbum. El palimpsesto de la injusticia no se borra más que a la
mitad.
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El señorito |
El
Mundo de Andalucía |
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Aunque no tengo manera de saber si el expresidente del Madrid era tan
mangante como dicen, de lo que me quedan pocas dudas es de su trivialidad. El otro día,
sin ir más lejos, en plena campañísima, trató sin éxito de desacreditar al adversario
con una consideración demostradamente errónea como ésa de que ya pasaron los
tiempos en que el señorito andaluz (sic) se lucía pagándole la ronda a toda la
barra. Primera vaina: sostener clausurado el señoritismo estando él presente.
Segunda: echar mano del viejo daguerrotipo del caballista de traje corto y sombrero de ala
ancha, como si en este corralón heril que es la España no hubiera habido más
señoritismo que el que canonizó don Manuel Halcón. De toda la vida ha habido tontos a
lo Sanz para dar y tomar, pero lo curioso es la fijación que esos tontos tienen con la
tópica andaluza que, naturalmente, no es propia sino forastera, imagen deformada de
ciertas exuberancias que venturosamente conservamos, en el espejo cóncavo de los catetos
lejanos. Y eso no es lo malo. Lo peor es lo que descubría Sartre: Sólo somos
nosotros a los ojos de los otros, y es a partir de la mirada ajena desde donde
nos asumimos como nosotros. Qué le vamos a hacer.
xxxxx El fondo de la cuestión, como de tantas
otras, es la mala sociología que corre de mano en mano en plan falsa monea.
Es más fácil tener el tópico a mano que meterse a averiguar una realidad no sólo
cambiante sino vertiginosa en la que, por seguir con el negocio, la homogeneización ha
conseguido identificar a todos los señoritos en un mismo espejo. No pierdo la esperanza,
sin embargo, de que Alfonso Ussía incluya en su memorial a merluzos como Sanz, en última
instancias primos hermanos de los besugos como Sotoancho y aproximadamente
igual de memos. Pero mientras tanto habrá que plegarse al levante y aguadar hasta ver si
el tiempo aclara y se ven con nitidez los perfiles de cada cual. El de Sanz, eso sí,
errará ya confundido al fondo del cuadro, apagada la gomina bajo la luz mate de las
auditorías y despojado definitivamente de esas marcas de prestigio vicario que hacen de
cualquiera un Don Manué. Habría que construir toda una nueva teoría del
señorito que nos librara de los rancios conceptos del citado maestro, de su tío
Villalón, del esteticismo fascistoide de Valdecasas y hasta de la herencia de Blasco
Ibáñez. No hay señorito bueno. Ni distinto. La prueba es que Sanz ha sido pan comido
para el primero que ha llegado a convidar a la barra.
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Las
tórtolas |
El
Mundo de Andalucía |
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Vengo oyéndolas desde hace unos años, verano tras verano, asestando su
zureo monótono con esa insistencia que es casi una metáfora de la eternidad,
platonizando las mañanas y los atardeceres de la playa como una orquesta hambrienta y
celosa. Me cuentan que son tórtolas vietnamitas -nada que ver con las líricas de
nuestros pinares-que algún espontáneo introdujo en el paraíso veraniego en la última
patera del verano, ésa en la que viajan sin destino los juguetes de la prole rica, que
tampoco es cosa de llevarse puestos al territorio exigente de la ciudad habitual. ¡Las
tórtolas! Lo que no había previsto el repoblador era que, como es norma de todos los
parias de la tierra, la nueva especie crece a ritmos muy superiores al de las indígenas,
de modo y manera que no queda ya torreta ni mechinal vacante en el edén del estío para
los viejos pobladores que tal vez, en su día, desplazaron también a otros parientes
menos fecundos o menos fuertes que ellos. Miro al mar a la hora del crepúsculo y adivino,
allá hacia el sureste, un horizonte de desdicha a punto de poblarse de tórtolas humanas
en busca de un lugar bajo el sol, vigilados de lejos por los cien ojos sin párpado de
nuestra insolidaridad. Aún resuena alguna tórtola en esta hora incierta que desafía
nuestras conciencias.
xxxxx La fábula de las tórtolas de Punta
Umbría parece una crónica de la banlieu parisina, un panfleto pardo de los
rapados neonazis que queman turcos vivos en Alemania, quizá el evangelio negro de
nuestros propios racistas, que los hay a manojitos porque se reproducen, según todos los
indicios, con mayor eficacia que la gente de bien, rara especie en trance de extinción o
replegada ya en el exilio interior, que mira asustada hacia el Sur como si el Sur no
estuviera de toda la vida en nuestra mala entraña. Un truco del Gobierno
-olvidarse del trámite preceptivo de consulta de la nueva ley del
ramo-aplazará hasta septiembre la reforma salvaje de esa norma casi nonnata. Pero cuando
septiembre llegue se hará lo que haya que hacer para que la veda se levante y los
depredadores de todas las especies puedan saciar su furia con las tórtolas prolíficas
que amenazan imaginariamente su huerto cerrado. Tórtolas y hombres, pobres de la tierra:
todo es uno y lo mismo en esta tragedia darwiniana que no podrán detener con sus
escopetas los duros de corazón, mientras las tórtolas zurean incansables en el precario
del paraíso soñado.
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Galería
de heroes |
El
Mundo de Andalucía |
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Pocos momentos históricos han permitido ver como el nuestro el
espectáculo demoledor de la crisis de su panteón de héroes. Tiene corta vida el
carismático, en esta agitada sociedad medial que todo se lo acaba tragando sin
contemplaciones. La última ha sido el descubrimiento -bueno, un descubrimiento para los
recalcitrantes, porque para los lógicos no ha sido ninguna sorpresa-de que Mitterrand era
el gran capo de los negocios sucios durante su mandato: él lo sabía todo, él decidía
las grandes mangancias, él señalaba los beneficiados. Flick y flock, ya
saben. Claro está que desde entonces para acá un buen número de estatuas se han venido
abajo e incluso andan en la cárcel o en libertad provisional ministros, secretarios de
Estado, financieros de moda, cortesanos del círculo íntimo y hasta generales de la
Guardia Civil. Pero eso lo que indica -aparte de que sugiera alguna seria reflexión sobre
la vida en la sociedad cuasitransparente que es ésta de la convivencia radiotelevisada--
es que la condición de héroe ha dejado de garantizar famas vitalicias y el carisma se ha
vuelto una virtud/efecto fácilmente revisable. ¡Quién nos iba a decir que
descubriríamos el Mitterand un ladronazo consumado! Pues ahí lo tienen ya. Los
canónigos que quedan en ese coro deben de andar agarrados con las uñas a las
misericordias de los escaños.
xxxxx Es una vergüenza la suerte de nuestros
políticos si miramos a la legión que ha dado con sus huesos en la cárcel por robar,
pero aún es mayor si dirigimos la mirada hacia los que se han escapado al vuelo de la
quema. Alguien tan serio como Papandreu en la trena acabó por mangante. Un primer
ministro de Japón, un presidente de la Asamblea francesa, un príncipe Benelux, media
clase política italiana, un presidente Indonesio, un par de barandas africanos y tantos
otros han acabado en la picota de la a otros ha librado la suerte benigna o la muerte
inexorable. Lo que es inobjetable es que la podredumbre no es privativa de derechas ni
izquierdas, de caudillos venerados ni déspotas temibles: la violencia es un simple
prerrequisito del desarrollo financiero tal como lo estamos viviendo en esta hora confusa
del reloj global. Sin mordidas ni coimazos, la máquina se para.
En México como en España, en Ruanda como en Filipinas. El corsé moral ha dado de sí lo
bastante para que encaje en él la joroba corrupta. Esa es la auténtica aporía ante la
que todos fingimos perplejidad con tal de no implicarnos explícitamente en la lógica de
los depredadores.
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El
imán pegón |
El
Mundo de Andalucía |
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El imán de Fuengirola ha escrito un libro que trae rebeladas a las mujeres
de los colectivos musulmanes, porque en él explica, el prenda, cómo zumbarle a las
hembras sin dejar huellas visibles, en evitación de que la ley humana, a veces
complemento imprescindible de la divina, tome cartas en el asunto y castigue a los
sayones. ¡Qué pena que los cristianos viejos andemos viviendo una temporada tan mala
tocante a malos tratos de la mujer, porque si no, ese membrillo del turbante nos iba a
poner a huevo, como tema de verano, el siempre curioso debatillo sobre la misoginia del
Islam! Es verdad que conviene no sacar los temas de contexto y, en consecuencia, no leer
aquel capítulo 33 del Corán más que desde dentro de una atmósfera histórica en la que
escuchar a Dios en persona revelarle al Profeta los detalles de la ominosa sumisión
femenina debía tener algún sentido para nosotros incomprensible. Que Dios autorizara a
Mahoma a tener las esposas que gustare ha de sobreentenderse desde el hecho, también
revelado, de que su voluntad era ley. Uno puede asombrarse hoy de que tanta humanidad
venere una revelación que dice cosas tan inhumanas y aceptar el hecho con la humildad que
nos aconseja el antropólogo. Lo que no tenemos por qué es permitirle a un membrillo que
publique un manual de torturas en nuestras barbas. Lo del imán de Fuengirola, por
ejemplo, no es una cuestión para teólogos sino un negocio para el juez de guardia.
xxxxx Se ha dicho -lo sostuvo un ingenio
preclaro del siglo que se va-que el próximo, el XXI, va a ser un siglo metafísico y
religioso. Personalmente estoy convencido de ello, pero también de que mucho habrán de
cambiar las revelaciones y aligerarse las teologías para que lo esencial de ese recurso
humano que es la fe consiga sobrevivirse a sí mismo. De momento ahí está esa multitud
islamita que mantiene hoy como sagrada una revelación que, lejos de adaptarse a la
evolución, se abisma en su primitivismo y exalta el rigor de aquellas prosas arcaicas
como si en él le fuera a la religión su entidad. Un imán predicando el maltrato a la
mujer, con suras o por libre, es sencillamente un delincuente suelto que está reclamando
a gritos que la autoridad -esa instancia tan religiosa-le meta mano sin pensárselo dos
veces. Sin dejar huellas, claro, atizándole en manos y pies, como él recomienda a sus
feligreses. O simplemente aplicándole el Código nuestro, que no es tan salvaje como los
revelados pero igual de chorra, todo hay que decirlo, en más de una disposición.
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El
cargo hereditario |
El
Mundo de Andalucía |
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Lo mismo en la política que en el fútbol podemos comprobar esta temporada
la tendencia a convertir en hereditarios los cargos que se observa en el Poder. ¿Quién
sucederá a González en el PSOE?, encuesta por ahí medio mundo. Y la respuesta que
encumbra a Rodríguez Zapatero (González Zapatero, suele traicionar el
subconsciente) crece que se las pela. Lo mismo ocurre en Barcelona, donde la predicción a
favor de Joan Gaspart, la careta del jefe Núñez, engorda cada minuto que pasa. La mejor
fórmula para eternizarse en el Poder fuera de plazo consiste en aupar hasta el solio a un
sosia o a un mandado. Permitir un relevo en
serio, aunque sea pactando su transitoriedad, es un riesgo demasiado fuerte porque una vez
subido a la grupa ya no hay quien baje a ese jinete. Por eso cocieron a Borrell en el
puchero de González, y por eso van a ajustarle ahora al partido la horma de Zapatero: los
líderes quieren herederos fieles y débiles. Esa es la aporía de toda sucesión trucada.
xxxxx Tan necesaria es la limitación del
mandato que hasta en regímenes ajenos a cualquier suerte de democracia se ha impuesto con
frecuencia la saludable condición del relevo. Pero eso mismo demuestra que todo poderoso
tiende a eternizar su mando. Cuando apenas despuntaba el canciller Robaina, se me ocurrió
preguntarle a un cubano --ya un poco puestos de ron quinceño en una sobrecena de la
Habana Vieja-- por los méritos del delfín. Y el cubanito me respondió en una salsa muy
española: Huy, chico, ¿es que tú crees que son méritos lo que ve el Jefe en
Robertico? Pues no, mira, to el secreto de esa vaina es que el Jefe no tiene
hijo
. Más claro, el agua: todo poder tiende a ser no sólo vitalicio sino
hereditario. Por eso cuando el Jefe (cualquiera, no sólo Fidel) es obligado a jubilarse
busca un heredero. En la política, en el fútbol, da igual.: si Zapatero no gana ese
pulso vicario será porque Bono haya ido y vuelto a Santa Gadea hasta convencer al Cid; si
pierde Gaspart ante Bassat o Castells, sería o porque Núñez se hubiera fugado a las
Caimán sin dejar papeles. Pero no se preocupen que no es probable que pierdan. Si
perdieran, algo más que sus pequeñas derrotas se habría producido en la vida española
y eso no es previsible. Con el agravante de que no es frecuente de que César apunte con
el dedo hacia Augusto. Pero mejor lo dejo en este punto, porque advierto que, aún en este
caso, quien viene detrás de Augusto son Tiberio y Calígula. Comprendan por qué el Poder
está también contra la Historia.
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El
rastro de la muerte |
El
Mundo de Andalucía |
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Konrad Kalejs es un anciano de aspecto ni más ni menos venerables que
todos los ancianos. Encuentro enteramente justificado que los mastines de la Justicia lo
hayan perseguido hasta Melbourne donde acabó refugiado tras su largo peregrinaje por
Dinamarca, Australia, EEUU, Canadá y de nuevo Australia, porque un asesino como el jefe
del comando de la muerte que asoló Riga durante la guerra mundial no debe
irse de rositas. En Francia se celebró hace
poco el juicio de Papon, el genocida que llegó a ministro camuflado entre los gaullistas,
y nadie se opuso en serio a su castigo. También en Francia acaba de debatirse el famoso
criterio de Nolte, a quien ya leíamos como antiguo antes del 68, pero que
ahí sigue con la matraca de que los fascismos, incluido el terror nazi, deben ser
entendidos como fruta del tiempo y, en consecuencia, con tolerante comprensión, sobre
todo teniendo e cuenta que habrían sido la reacción lógica al terror rojo. Ya. La
descendencia de Heidegger tiene la sombra alargada, pero hoy desde Furet a J.F. Ravel, no
hay quien se trague esa bola. Hannah Arendt explicó de sobra los motivos, y antes que
ella, Faye (a quien introdujo en España el duque de Alba), y aún antes Th, Adorno y su
grupo, y doscientos más. El recurso del mal es replantear indefinidamente el debate. Su
triunfo consiste en que se entre al trapo.
xxxxx Kalejs se hizo rico en USA pero antes había dirigido un campo de concentración. Eso es lo que no se puede olvidar, ni medio siglo después ni nunca. ¿Por qué habría que olvidarlo? Siempre hay (Nolte es su faro) que también habría que perseguir a los stalinistas. ¡Pues claro! Pero sin admitir que de la evidente relación causa/efecto entre Revolución Rusa y fascismos europeos de los años 20 deba deducirse ninguna clase de eximente. Arafat no es ni más ni menos terrorista que Shamir o Begin, bien, ¿y qué? Un orden internacional, cuando lo haya, tendrá que igualar a todos ante la ley. Por eso evidentemente no lo hay, porque de condenar a Rusia por lo de Afganistán o Chechenia habría que condenar a USA por lo de Vietnam o Granada o Irak. Ver perseguido al fin a un asesino como Kalejs reconforta y debe decirse en voz alta. Ojalá le den el juicio justo que él ni pensó en darle a sus víctimas, pobre viejito, a sus 87 años, después de tanto tiempo No podremos pensar en ser magnánimos en tanto hayamos pagado la enorme deuda que mantenemos entre todos con la Justicia más elemental.
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Una
vieja historia |
El
Mundo de Andalucía |
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Es una historia vieja como el Poder mismo: los adversarios deben ser
eliminados. Incluso físicamente, todavía, en algunos países. Un episodio como el de
Petronio, o como el de Séneca, así fue entendido por varios historiadores. Mahoma
permitió que se asesinara mientras dormía a la poetisa (Vernet dice que los poetas eran
los periodistas del momento) Asma bint Marwant por no plegarse a su expectativa, y lo
mismo hizo o permitió hacer con Abu Afak, un anciano centenario. Una vieja historia.
Durante la dictadura el argumento de Fraga o Sánchez Bella era que los buenos
periodistas nada tenían que temer de las graves sanciones que con que la ley
tiranizaba a la libertad de expresión. Los buenos periodistas, es decir, los
suyos, los de casa, los silenciosos o vociferantes pero siempre a compás del director de
orquesta. Todo poder tiende a eso, no hay que darle vueltas. Lo cual no quita para que
proclamemos, en el tono que sea preciso, que en una democracia, pedir un pacto para
acabar con ellos constituya un atentado que debería tener su correctivo.
xxxxx A Chaves le ha traicionado el subconsciente, o tal vez, el propio consciente, quién sabe. Pero lo que propuesto ha sido acabar con los periodistas fanáticos, intolerantes y malas personas. ¿Ven como hablamos de una historia interminable? Lo que Chaves entienda por acabar sólo el puede saberlo, pero incluso a alguien tan confuso como él debe exigírsele que aclara una propuesta que, viniendo del Poder, no puede dejar de ser una amenaza. Cierto, no creo que Chaves esté pensando en montar un gulag, eso nos sería hoy posible. Pero me quedan pocas dudas de que lo que expresa ese desgraciado deseo no es sino reforzar el duro aparato silenciador (restricción de publicidad, apoyo a la competencia que le es fiel o incluso propia, boicot a los profesionales, desplantes a los informadores, y demás) para intentar estrangular los focos independientes que quedan en su feudo. No obstante, insisto, en una democracia funcionando en plenitud, un presidente que amenazara en términos semejantes a los periodistas, sería sin duda cuestionado y hasta, probablemente, obligado a excusarse. No es el caso, claro, porque esta democracia nuestra va hoy renqueante y no gasta demasiados remilgos a la hora tragarse los abusos del poder. Pero lo que Chaves ha hecho tira por los suelos definitivamente su imagen, tan costosamente elaborada, de hombre prudente y equilibrado. Proponer la eliminación de la opinión adversaria no es una falta venial. Es un pecado goebbelsiano, aunque, ciertamente, perteneciente a una historia mucho más vieja.
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El
despacho |
El
Mundo de Andalucía |
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De toda la vida la lucha por el despacho ha sido un argumento
administrativo. Los empleados públicos saben que el despacho confiere realidad
profesional o lo que viene a ser lo mismo, que sin despacho uno no existe. ¡Cuánta
pólvora gastada en la guerra de los despachos desde don Andrés Oliván hasta hoy pasando
por López Rodó! Yo recuerdo mi paso por la Administración central y autonómica (puesto
técnico, oposición libre, ojo, buen número) como una interminable trifulca por el
despacho y recuerdo que, cada vez que la cosa se ponía me fea me daban uno de lujo.
¡Coño, como que una vez me dieron sin un papel, mesa vacía-- el que estaba sin
estrenar en el Ministerio aguardando el regreso pródigo de un Abril Martorell que nunca
volvió! Sí, los funcionarios que me lean saben que es así. Lo que es nuevo en esta lid
es la pelea de los políticos, hasta ahora reservada a la legión de forzados de la gleba
oficinesca, como ya puso de manifiesto el desembarco del consejero Perales en Gobernación
y el desconsiderado e inmediato desalojo de Carmen Hermosín. En fin, en Madrid, en el
Congreso acaba de fallarse el pleito planteado por el grupo del PSOE reclamando un
despacho comme il faut para el ex González que se había negado,
faltaría plus, a servirse de uno corriente y moliente como el del común de los
diputados. Todavía hay clases. ¡Vamos que si las hay!
xxxxx Un político que se precie no se conforma ya con un despacho porque la infraestructura (¡hay que ver para lo que ha quedado la terminología marxista!) es la medida de la talla pública. González mismo tiene uno en Gobelas, otro en Ferraz, ahora otro privilegiado en el Congreso y sabe Dios cuantos más en España y parte del extranjero, como Chaves tiene uno en San Telmo, otro en San Vicente y otro en Ferraz mismamente, que se sepa. La cosa se ha puesto de manera que un político con un solo despacho es un cadáver ambulante, un desahuciado aguardando el gorigori. Y todo ello mientras la congestión de la función pública se sortea mejor o peor a base de las socorridas mamparas, échate tú pallá que no quepo, a los docentes se les regatea un cuchitril donde evacuar consultas con sus rebeldes sin causa, y a los enfermos de urgencias se les ubica (es el eufemismo oficial) en un pasillo. El despacho es la medida del hombre. Con el pestillo corrido, nuestros próceres veranean en él, los pies sobre la mesa y la radio encendida a una discreta media voz.
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El
retiro del déspota |
El
Mundo de Andalucía |
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Napoleón dedicó su breve estancia en Elba, su primer exilio, a
reorganizar el territorio de la isla. Saneó terrenos, plantó árboles (aún se ven hoy
día), amagó con levantar algún muelle e hizo mejorar caminos y moradas: era la pasión
de mandar, el oficio del déspota, que no le permitía dormirse en las pajas más que en
los laureles. Luego se le quedaría chico el alfoz, como es bien sabido, pero siempre
pensé que estuvo bien la providencia de permitirle que ejerciera de alcalde monterilla a
quien había pretendido reordenar el mundo no sin cierto éxito. Son muy comprensivos con
los tiranos quienes los destronan con el miedo de ser destronados a su vez cualquier día.
Por eso hay tantos entre aquellos que se van de rositas de este perro mundo tras haber
lastimado tanto al personal, y por eso hay siempre un socio dispuesto a propiciar una
salida airosa para el implacable. Escuchen las voces que se alzan hoy en torno
a Pinochet, las que se alzaron a favor de Videla, de Stroessner, de Mobutu y de tantos
otros antes de llegar a Milosevic, a favor de quien se esfuerzan esta temporada nuestros
mejores cerebros en busca de un final si no feliz, siquiera cómodo. Todo el mundo sabe
que Putin debe su fortuna a un pacto con los Yeltsin que incluye hoy por ti mañana
por mícerrar los ojos y hacer cómo que se ignora el enorme botín salvado por la
familia en las cajas fuertes suizas. Y ese es el modelo de arreglo que se quiere proveer
también para librar a Yugoeslavia de Milosevic: una amnistía, un balneario y una fortuna
a cambio de su marcha. A Napoleón, el pobre, no le dejaron llevarse más que cuatro
chismes.
xxxxx Es una extraordinaria vergüenza la resistencia de algunos países, incluido el nuestro, a ratificar la existencia de un Tribunal Penal Internacional. Pero lo que raya en el complot es la disposición, falazmente política, a buscar esas soluciones benignas a los grandes criminales de nuestro tiempo. Los aliados hubieron de echar a suerte, como quien dice, su frenético avance sobre Berlín, locos por ver quién conseguía ahorcar a Hitler del palo más alto. Muy lejos de ese justicierismo a lo Patton, no hay hoy en Europa quien no se escandalice por la connivencia con genocidas como Milosevic. ¿Se le ocurriría a alguno de ellos aceptar una salida airosa para Castro, pongamos por caso? Ya me veo a Milosevic en su quinta, escribiendo con sangre las memorias del déspota. Debería añadir una nota de agradecimiento a los demócratas que han perdido el sueño buscando una solución honorable para un canalla como él.
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Cocer
habas |
El
Mundo de Andalucía |
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No es que se me escapen las razones clamorosas que andan esgrimiendo los entusiastas de la caída del PRI mexicano, la famosa dictadura perfecta, pero no acabo de entender qué clase de espíritu justiciero moviliza tantas energías contra la corrupción mexicana como si fuera un fenómeno insólito y no un ejemplo más, cierto que señero, de cuanto ocurre en este patio de Monipodio universal desde nuestra propia España a Indonesia, desde Venezuela o Argentina hasta Ruanda, Japón o USA. El presidente de la Asamblea francesa --¡vaya símbolo!--, Mr. Dumas, trincaba comisiones por la venta de fragatas a un país subdesarrollado y hasta exigía un porcentaje para su novia la putain de la République: el título es de ella mismaque hacía en esa tragicomedia de celestina además de suripanta. El gordo Kohl, el mentor de González, anda estos días en el banquillo respondiendo por sus mangazos, al tiempo que Putin visita España en secreto, dicen que para controlar de cerca sus ahorros y los de del Yeltsin que lo crió. ¡Y qué decir de Suharto o del difunto Mobutu Sese Seko,! En Marruecos anda un profeta predicando un mensaje: la fortuna que Hasan dejó en el extranjero debe ser devuelta al pueblo. En USA nadie le ha dicho al hijo de Bush (no el asesino de Texas, al otro) que devuelva lo trincado en las Cajas de Ahorro, uno de los mayores golpes financieros del país. Pero a qué seguir. Nuestros próceres democráticos andan devanándose los sesos para garantizar a uno de los grandes genocidas del siglo, a Milosevic, una quinta segura y una caja fuerte. No son más canallas porque no se entrenan. xxxxx En México el problema, a mi modo de ver, no era la mordida, la sacaliña del poli o el aduanero, sino el coimazo, la exacción programada, el trinque de los grandes, la que, en una palabra, ha mantenido al partido y ha enriquecido durante generaciones a sus manijeros. Cuando en tiempos de Salinas uno se quiso salir de la cosa, la respuesta institucional fue típicamente mafiosa: lo mataron, y parece que quien disparó lo hizo junto al propio Presidente. Normal. Allá son excepciones los políticos honrados. Pero ¿por qué insistir en ello si en todas partes cuecen habas? Yo lo que creo es que el sistema capitalista, en su fase financiera, no tienen más cojones que dar en el coimazo, es decir, en institucionalizar la corrupción: en Guanajuato como en París, en Palermo como en Punta Umbría, en Zamora como en Brazaville. La poítica y la mafia comen en el mismo plato. Lo que no es justo es señalar solamente hacia México.
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El
Mito de la Caverna |
El
Mundo de Andalucía |
|
Lo conté la primera vez que fui a Sao Paulo, nada más llegar al hotel:
el largo trayecto del aeropuerto a la macrópolis una autopista cortarziana en la
que se hablaba con los vecinos de infortunio y se intercambiaban entre los atascados
pitillos y cortesíasestaba vigilado por una dotación de policías convencionales
encaramados en tarimillas que, de vez en cuando, sin embargo, no eran sino maniquíes
disuasorios fabricados, según me dijeron, en polivinilo. Yo escribí entonces, por
elevación, no sé qué ocurrencias sobre la actualidad del Platón y su idealismo
radical, considerando que lo que, al menos en Brasil, confería realidad a un
policía no era su condición auténtica sino la Idea prístina que el eventual
transguesor extraía de su imagen. Pero he leído un espléndido artículo de Eduardo
Galeano en el que, si yo no entendí mal, se nos informa de que ya esos maniquíes han
sido dotados de cámaras en lugar de ojos lo que les permite actuar entiéndase a la
carioca: dispararsobre quienes osen trampear en la autopista
despreciando el cebo policiaco del poli virtual. No sé, tendré que informarme con
detalle, pero ya les advierto de entrada que en Brasil aún conservo la admiración
por la manera admirable cómo me desvalijaron un bolsillo en pleno centro de Sao Paulo-- todo es posible y nada improbable. Un país regido
por un sociólogo, el presidente Cardoso, comprenderán que es un peligro. xxxxx Un país regido por un sociólogo podría venir a ser la realización del ideal platónico de la polis regida por el fislósofo, en fin de cuentas, y tenido en consideración el anacronismo, el experto coétaneo en cuestiones sociales. ¿O no eran Sócrates o Caliclés sociólogos de la política y hasta de la religión, y Critón o el propio escolarca sociólogos del conocimiento? Bueno, pues puede que sí, pero no conviene echar en el olvido la experiencia nefastísima a que ha dado lugar en la Historia la actuación de los cerebrazos en el poder. Platón mismo fue preceptor en Siracusa de un dudosísimo tirano, como algún funcionalista yanqui lo sería en su momento del presidente Cardoso, tan rojete en los 60, y ahora terror de los sem terra. En el Brasil desencantado tras la visita de Wojtila, la delincuencia ha crecido y la insurrección campesina vuelve a las andadas, tiros van tiros vienen, mientras los genocidas diezman la indiada del Amazonas. Pero esto de los polis virtuales, maniquíes engatillados por ordenador, es nuevo. No toda sociología es inofensiva. En manos de un Cardoso, quizá ninguna
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Polis
virtuales |
El
Mundo de Andalucía |
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Lo conté la primera vez que fui a Sao Paulo, nada más llegar al hotel:
el largo trayecto del aeropuerto a la macrópolis una autopista cortarziana en la
que se hablaba con los vecinos de infortunio y se intercambiaban entre los atascados
pitillos y cortesíasestaba vigilado por una dotación de policías convencionales
encaramados en tarimillas que, de vez en cuando, sin embargo, no eran sino maniquíes
disuasorios fabricados, según me dijeron, en polivinilo. Yo escribí entonces, por
elevación, no sé qué ocurrencias sobre la actualidad del Platón y su idealismo
radical, considerando que lo que, al menos en Brasil, confería realidad a un
policía no era su condición auténtica sino la Idea prístina que el eventual
transguesor extraía de su imagen. Pero he leído un espléndido artículo de Eduardo
Galeano en el que, si yo no entendí mal, se nos informa de que ya esos maniquíes han
sido dotados de cámaras en lugar de ojos lo que les permite actuar entiéndase a la
carioca: dispararsobre quienes osen trampear en la autopista
despreciando el cebo policiaco del poli virtual. No sé, tendré que informarme con
detalle, pero ya les advierto de entrada que en Brasil aún conservo la admiración
por la manera admirable cómo me desvalijaron un bolsillo en pleno centro de Sao Paulo-- todo es posible y nada improbable. Un país regido
por un sociólogo, el presidente Cardoso, comprenderán que es un peligro. xxxxx Un país regido por un sociólogo podría venir a ser la realización del ideal platónico de la polis regida por el fislósofo, en fin de cuentas, y tenido en consideración el anacronismo, el experto coétaneo en cuestiones sociales. ¿O no eran Sócrates o Caliclés sociólogos de la política y hasta de la religión, y Critón o el propio escolarca sociólogos del conocimiento? Bueno, pues puede que sí, pero no conviene echar en el olvido la experiencia nefastísima a que ha dado lugar en la Historia la actuación de los cerebrazos en el poder. Platón mismo fue preceptor en Siracusa de un dudosísimo tirano, como algún funcionalista yanqui lo sería en su momento del presidente Cardoso, tan rojete en los 60, y ahora terror de los sem terra. En el Brasil desencantado tras la visita de Wojtila, la delincuencia ha crecido y la insurrección campesina vuelve a las andadas, tiros van tiros vienen, mientras los genocidas diezman la indiada del Amazonas. Pero esto de los polis virtuales, maniquíes engatillados por ordenador, es nuevo. No toda sociología es inofensiva. En manos de un Cardoso, quizá ninguna
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El
neobarroco |
El
Mundo de Andalucía |
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Hay historiadores que sostienen la teoría de que la historia española avanza en dientes de sierra: Medievo, Renacimiento, Barroco, Ilustración, Romanticismo, Modernidad. Cada etapa, según esa propuesta, sería de signo contrario a la anterior, de modo que a las tinieblas seguiría la luz, a ésta de nuevo la penumbra y así sucesivamente. Un enciende y apaga, un ir y volver sin tregua, por el que ascendemos a través de los siglos como por una retorcida rampa. ¿Por qué? Pues por el conocido argumento del péndulo y todo eso, o sea, porque al parecer necesitamos invertir el transparente de vez en cuando para recobrar fuerzas. El Barroco, por ejemplo, que es quizá la era de la que más gente habla con menos conocimiento, fue antes que nada (Maravall, Orozco, hasta Octavio Paz) una etapa medrosa empeñada en detener el vértigo desencadenado por la Razón moderna, una contra (lo de Contrarreforma no es casual) beligerante con la marcha de la vida: el miedo a la Libertad, en una palabra. Ese es el centro geométrico en que coinciden Gracián y el mismísimo Cervantes, Saavedra y los pícaros, Quevedo y Gracián. Pronto nuestros bachilleres habrán borrado definitivamente esta historia. Mientras sí y mientras no, consideremos cuántas posibilidades hay de que esta era que hoy vivimos --con sus rejas obsesivas, sus pavores milenaristas y su retorno al conservatismosea otro Barroco, sólo que esta vez nada romántico. xxxxx El mecanismo de estos cierres y enroques es el miedo. La inseguridad que invade a la opinión pública en una época temerosa como la barroca o como ésta que nos ha tocado en suerte y en desgracia. El ciudadano se asusta cuando le cuentan lo que pasó en la Madrugá o, salvadas las distancias, cuando lo abruman escenas como la de un joven degollando a su familia o dos adolescentes apuñalando a una compañera, historias siniestras como la de esas otras dos rapazas matando a una monja romana en un suburbio. Y reacciona cerrándose, enrocándose, echando por dentro la tranca del psiquismo y por fuera el candado del autoritarismo político. Cuando la libertad fracasa la releva la disciplina, fijo. Hoy mismo, o yo me equivoco mucho, o está ocurriendo algo de eso: una vuelta al Barroco, una dimisión del albedrío confiado a una mano fuerte. No saben los que juegan peligrosamente por las orillas del sistema la que se les puede venir encima. Pero no advertir ese riesgo también es Barroco puro. Neobarroco. ¡Hay que ver lo antigua que es la postmodernidad!
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La
otra revolución |
El
Mundo de Andalucía |
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Los "corridos" fueron un arma decisiva en la revolución mexicana. También su mejor crítico. Lo que John Reed sabía, puede comprobarlo hoy cualquiera en multitud de grabaciones viejas: "Si me vuelven a llamar/ para otra revolución,/ les digo "¡Estoy ocupado,/ sembrando para le patrón!". O lo que supo supo ver Elia Kazan en la crónica zapatista de John Steinbeck: "Gritó, gritó Pancho Villa/ "¡Quiero Tierra y Libertad!"/, y el Gobierno se reía/ cuando lo iban a enterrar!". Está repleto ese cancionero popular de ingenuidad insurgente y esperanzas imposibles. No en vano la traición habita desde el comienzo en el vasto movimiento que marca políticamente el inicio del siglo. La demagogia "cristera" nunca pudo ocultar ese cáncer que estrujaba a un acontecimiento singularísimo entre la utopía y el "caballazo". Lo que vino después, ya lo sabe todo el mundo: un PRI, Partido Revolucionario Institucional es hoy lo sabemos ya de sobra-- una contradicción en los términos. E inevitablemente, al parecer, un marco idóneo para la corrupción, ésta sí, institucionalizada. El símbolo de estos 70 años largos no ha sido la "reforma" famosa; ha sido la "mordida". Nada que pueda sorprendernos a los españoles actuales. ¡Qué le van a contar a Noé del Diluvio! xxxxx Las revoluciones nunca ganan: o fracasan o acaban postulando otra, "la Otra", "la Pendiente", no sé si recuerdan. "¡Franco, haz la Revolución!", le gritaba un comparsista al tirano, allá por los últimos 50, en los Reales Alcázares, para que Franco respondiera: "¡Ya la estamos haciendo, hace veinte años que la estamos haciendo !". (Aplausos y risas cómplices). Como en México. Era hora de que echaran al PRI. Pero ojo con lo que llega. Ese FOX del PAN usa botas, se proclama castrista y proempresarial, se dice cristero e iguala la Iglesia con el PRI , llama "mañoso" y "mamila" (dos conceptos sexuales muy feos) a su rival político y cuando desafía políticamente a un adversario lo grita en puritito macho, como un granuja callejero: "Ándele, que le entre !" (sic). Háganse cargo. Salir de tres cuartos de siglo de lo que sea es siempre saludable. Entrar en algo peor nunca es bueno. Cuando perdió en Guanajuato, en el 91, gritó Fox a sus compadritos: "Con el grito cristero que usé en mi postulación, si avanzo, ¡síganme!, si retrocedo, ¡mátenme!". El estilo es el hombre decía Buffon. Por eso trazo este retrato del triunfador que ha logrado echar al PRI del poder.
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El
saqueo político |
El
Mundo de Andalucía |
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Hace poco he comentado aquí uno le desea lo mejor a los amigos políticos, pero sin pasarseque los señores y señoras diputadas andaban en subirse el sueldo. El presidente Gallardón ya se lo ha subido, como subido se lo han la tira de monterillas de ciudades, pueblos y hasta pedanías patrias. Guerra sostenía el teórico, al comienzo de la cosa, de que convenía a la "clase política" desacomplejarse en cuestión de soldadas, no fuera cosa que por cobrar modestamente pudiera ser valorada de menos por los cobrones (cobrones, ojo) de la Derecha. De la estética de la austeridad y la doble pana se pasó, como en un susto, a la utilidad del pragmatismo, ideología cómoda y sobre todo pingüe que pronto permitió a mucho tieso de izquierda fardar de piso en urbanización de lujo madrileña, apartamento para la compañera sentimental y chalet en playa sureña, ejem. Y desde entonces no han cejado sus Señorías en procurar mejoras. Que si un alcalde se dobla el sueldo, que si otro se lo triplica, que si el de Almería propugna el libre turismo oficial de los ediles, que si Pero no tiene mayor sentido acumular ejemplos de gente tan poco ejemplar. Seamos disciplinados y a pagar que son dos días. xxxxx Este diario reproduce ahora la portada que una revista entusiasta y juvenil de Valverde del Camino, "Facanías", dedicó en su día a denunciar lo que ocurre en esa noble villa preandevalina. Los datos: un concejal (curriculum que cabe en un cuarto de cuartilla) trinca igual soldada que los alcaldes de Las Palmas, Toledo o Pamplona, a pesar de que estas ciudades tienen presupuestos 23, 18 y 6 veces superiores, y gestionan la vida de poblaciones 24, 14 y 5 veces mayores. Da lo mismo. El alcalde no cobra, en cambio, pero no por altruismo sino porque prefiere el sueldo de la Diputación con que el aparato de su partido premió su escandaloso cambio de chaqueta en una reciente escaramuza, y en la que ha elevado exponencialmente el gasto de personal para "arrecoger", con sueldos fastuosos, a los descolgados leales al mando. Bien, no sigo, ¿para qué? Los políticos son una piña a la hora de defender sus privilegios gremiales y no habrá entre ellos ningún intento serio de moralizar la vida pública impidiendo, por ejemplo, que ese presidente/alcalde se monte un viaje de placer a Bruselas con 25 adláteres en el que ha gastado justo la mitad del presupuesto destinado a lo que parece ser que se inauguraba. ¡Y, encima, me dicen que la criatura proclama que le pierde dinero a la política! Bueno, considerando la que se está cociendo a su alrededor no seré yo quien aventure que le falta razón del todo.
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La
letra chica |
El
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Me he puesto contentísimo al enterarme de que el Gobierno pretende acabar, bueno, reñirle o algo así, a las compañías aéreas por el desvergonzado trapicheo de la letra chica. Sí, hombre, ésa que viene por detrás del billete, huy, perdón "pasaje" que es más fino, dónde va a parar, y en la que (no) se puede leer frunciendo las pupilas que, chispa arriba o abajo, la "Compañía", con mayúscula, puede hacer exactamente lo que le de la gana. ¿Hay poco "pasaje"? Nada, fuera vuelo: nunca han de faltar "causas técnicas". ¿Queda poco pasajero para la última escala? Pues nada, vuelo suspendido hasta nuevo aviso. Es fantástico ya les digo, que el Gobierno haya embrazado la adarga y se haya plantado con la hoz delante de Goliat. Lo que no sé es si va dispuesto a descalabrarlo o, al final de la partida, la cosa no pasará de un chichoncillo y cuatro pedradas al aire. Lo que sea se verá. xxxxx Pero como ni las desgracias ni las dichas vienen solas, enseguida he tropezado con algo que a mí me parece una disfunción y es el hecho de que la cruzada de la adarga y la hoz haya de ser, en esta ocasión, Celia Villalobos, ¡la ministra de Sanidad!, en lugar del ministro de Transporte o del que manda en el Aire, que alguno mandará, digo yo. Gran país, el nuestro, qué duda cabe, en el que las garantías del transporte dependen de Sanidad, las corridas de toros (como denuncia en solitario hace años Antonio Burgos) son presididas por un policía mientras que la policía es dirigida por un señor que no había visto una porra más que en el cine, sin excluir la posibilidad de que la dirija un banderillero, como ya ha ocurrió alguna vez, palabra. Entre nosotros hay larga distancia entre letra grande y letra chica. Por eso puede mandar la OTAN quien fue activista contra la OTAN o cargarse las garantías de los trabajadores un partido que se hace llamar obrero. El "modelo español" mismo es un milagro de la microlectura puesto que consistió en encomendar la guarda y custodia de la democracia al "sucesor del jefe del Estado" policiaco y al secretario general del "partido único". Aquí los derechos del privilegio se escriben en capitulares mientras los que rijen la vida del común se garrapatean al dorso y en la letra más diminuta. Claro que desde ahora sabemos que no estaremos solos ante el mostrador sino respaldados por el brazo de la amazona. ¡Enorme consuelo, novísima esperanza! Sólo confío en que si hay huelga el día de mis vacaciones no resulte que mi defensa corresponda, pongo por caso, al chelo suplente de la Sinfónica.
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