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Plus
de consenso |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
En sociología clásica es un tópico que las sociedades se mueven en equilibrio mantenidas entre el conseso y el conflicto. Demasiado conflicto conduce por derecho al desorden, a la anomía, que en tiempos mesiánicos se aguarda como revolución y en tiempos recios se toma por simple caos. Demasiado consenso, en cambio, lleva a la enervación, a la catalepsia ideológica, al coma político. Hasta la derecha francesa, que ya es decir, está conforme en este punto en que un exceso de acuerdo priva a los grupos sociales del rejo imprescindible para seguir adelante. Por eso comienza a popularizarse cierta desconfianza frente al consesualismo sistemático, es decir, contra la corriente -globalizadora, por supuesto-que se esfuerza por homogeneizar las actitudes en un solo y unánime gesto, a ser posible universal, de coincidencia y acuerdo. El PP y el PSOE, mismamente, acaban de decidir que la política sobre emigración ha de ser objeto de pacto por encima y por debajo de las ideologías. Zapatero espera obtener de ese gesto un rédito electoral al que Aznar no renuncia. Blair es un ejemplo paladino de la tercera vía que iguala, raseando por abajo, el sueño de la nueva hegemonía alemana con la ilusión de la nueva derecha española. Yo creo que todo conseso es bueno hasta que deja de serlo. Comprendo que la regla no es muy científicamente correcta, pero estoy seguro de que más de uno y más de dos me comprenden. xxxxx Sostener la idea de globalización en el hecho de que las nuevas comunicaciones anulan las distancias, equivaldría a pensar que el progreso de la cirugía de trasplantes elimina la insania del mundo pobre. Pero ese es otro tema. Lo que planteo ahora es el abuso superficial de la coincidencia, la proliferación de la paradoja que está acortando distancias insensatamente entre las alternativas dialécticas como si escribir la historia a dos tintas fuera posible en lugar de ser un cambalache. Hoy la socialdemocracia le hace el trabajo sucio a los conservadores (les desregula el mercado de trabajo, por ejemplo) y la derecha va asumiendo como propios objetivos clásicos de la izquierda con el fin de irse aproximando hacia un Centro imaginario que es, en realidad, el epicentro ingrávido de una vida pública definitivamente sometida al interés de sus gestores. La cuestión del Tireless se resuelve en Doñana. Ya veremos qué ocurre con el reactor mental el día en que una grieta nos revele por fin que este imponente submarino amarillo era, en realidad, el barco del arroz.
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Las
mayorías |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
La democracia se funda en el criterio de las mayorías. Se trata de un principio, como casi todos los principios, tan inobjetable como cuestionado por la práctica. Miren lo que hacen nuestros partidos: halagan a los votantes antes de perder, para insultarlos tras la derrota destacando su ignorancia. ¿Gana el PSOE? Eso -dice el PP-no es más que el resultado de una voluntad masivamente comprada. ¿Es la derecha la que vence? Entonces dicen enfrente que los votantes son una legión de lilas seducidos por la propaganda de los catastrofistas. Nadie tiene una idea respetuosa de la Voluntad General --¡váleme padre Rousseau!-si no es para utilizarla como lejana y oscura instancia legitimadora. La señora de Pujol, por ejemplo --esa Marta Ferrusola que vende flores a todo el que se mueve, se salta las colas en el mercado y se tira en parcaídas a su provecta edad-- se descubre en público con un discurso xenófobo más que próximo al racismo, y tanto a su esposo como al conseller en cap les falta tiempo para justificarla con el aberrante argumento de que ese criterio xenófobo es el mayoritario. Aquí mismo he escuchado a muchos idiotas pero también a gente respetable, aliviar la carga del diputado xenófobo con el aquel de que eso es lo que piensa de los moros -que se vayan a su tierra-- la mayoría de los cristianos. Habitamos un palacio político de pobres cimientos. Es normal que un día sí y otro también amenace ruina. xxxxx En rigor democrático hay que decir que la opinión mayoritaria va a misa. Pero también que cuando esa voluntad general se opone a lo establecido en el contrato social -en nuestro caso, a la Constitución-- se desvía ilegitímamente del gran derecho. Sólo en el marco de una constitución xenófoba cobraría sentido un rechazo mayoritario de tipo xenófobo, así de fácil. Dentro de un marco que excluye sin contemplaciones la xenofobia, el rechazo del forastero es ilegítimo: así de fácil también. Ni siquiera una abrumadora mayoría contraria a la presencia de los otros resulta tolerable con el nuestro actual. Al margen de lo cual, es lógico que un político xenófobo, coincida o no con la mayoría, debe ser excluido sin más de la vida pública. Incluso casos como los de Le Pen, Arzálluz o Heider han debido camuflar su aversión al forastero con rodeos relativamente sofisticados. En España, un Centeno o un Pujol, sencillamente, tendrían que irse a su casa. Nada que oponer, de momento, a que doña Ferrusola continúe al frente de su floristería.
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El
Gran Bazar |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Conservo El Gran Bazar (1975) de Cohn-Bendit y es verdad lo que dice LExpress esta semana sobre sus memorias pedófilas. El asunto viene ya trajinando por otros medios, pero el contraataque de LExpress -que tiene algo, a mi entender, de tardío ajuste de cuentas-me parece objetivo y nada tendencioso. Más tendencioso, subjetivo y, en definitiva, prejuítico me parece la carta de los padres de los niños con los que Dani el rojo jugaba a braguetear, según cuenta él mismo, aunque ahora salga diciendo que si lo contaba en aquella época era para épater le bourgeois. En fin, una sucia historieta, todo lo sacada con pinzas del baúl de los recuerdos que se quiera, pero que no hay forma de presentar fuera de su tenor literal. Dani tenía y tiene el don de la concreción y eso, en esta ocasión, juega en su contra. Hace unos años vino a Madrid a medirse en público con nuestro Fernando Savater y si quedó, como quedó, como los ángeles, fue precisamente por su capacidad de acuñar fórmulas precisas y expresivas. Si quieren les dejo Le grand Bazar y van a ver cómo las que acuñaba cuando éramos tan jóvenes también lo eran. Cuando uno escribe (cuando habla en voz alta y en público) debe contar siempre con esta sorda amenaza del tiempo cambiante e imprevisible. Lo que nos hizo tal vez reir tanto a mediados de los 60, ahora nos parece un episodio sórdido que no hay manera de justificar. xxxxx Uno no está demasiado enterado de cómo va el Parlamento Europeo pero lo bastante como para escandalizarse cuando ve que las circunstancias consiguen, en más de una ocasión, reunir el voto del posibilismo verde (en el que ahora navega Dani) con el de la peregrina Emma Bonino o, incluso, con el de las propias huestes de Le Pen. No sé, quizá se trate también de épater le bourgeois como cuando contaba sus bregueteos con los nenes de la comuna, pero la verdad es que hay edades en que los márgenes de justificación se reducen inevitablemente hasta exigirte que no digas más que lo que puedas sostener ni hagas nada que no puedas explicar. Son cosas distintas, tra/pichear con niños y votar con lepenistas, cierto, pero juntas, qué quieren que les diga, resultan demasiado confusas. Los vigías de mi generación se pasan la vida pidiendo que se retire la vieja guardia y deje el sitio a las mocedades. Lo malo es que, luego, no se va ni Dios entre los predicadores. Por lo demás, esto de la pedofilia confesa se lo pillamos a un mascarón de la carcundia y para qué querrían más en la Caverna.
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El telemaratón |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Había que dejar unos días por medio, que tampoco es cosa de hacer leña del árbol caído nada más dar éste el bastinazo en tierra. Pero al filo del 20 aniversario de la autonomía, qué quieren, la imagen de un telemaratón en la Nuestra pidiendo a los andaluces su limosna para dotar al sistema público de salud de una planta para tratar a los niños con cáncer, me parece a mí el alegato más demoledor que haya podido recitarse contra veinte años de régimen autonómico. ¿Cómo podría admitirse que en una comunidad que dispone de dos billones muy largos de pesetas anuales haya que tender el pañolito en el suelo e implorar la caridad para una atención de tan subida urgencia? ¿Se pararían a pensar los complacidos telespectadores que rieron a SuperGarcía su irrupción irrefrenable y sus desahogadas injurias a algún político andaluz además de su tomadura de pelo al propio presidente de la autonomía, en el absurdo que supone andar tendiendo públicamente la mano menesterosa al ciudadano nada menos que para garantizar la atención a los niños más desdichados de Andalucía? ¿Y por qué no supeditan, ya puestos, los sueldazos de los altos cargos o sus gastos de representación a la limosna ciudadana? Ese exitoso telemaratón ha sido toda una vergüenza que parece mentira que el Parlamento --¡a buen pegujal he ido yo a poner la era!-no lamente y condene. Mendigar para ese fin a los veinte años de autonomía supone un fracaso tan irreversible del experimento que mejor olvidarlo. xxxxx No quiero ni pensar -el agravio comparativo está, con razón, muy desprestigiado-en lo que pensaría doña Marta Ferrusola de estos miserabilismos. Menos aún en qué diría un arzallucita si se le propusiera mendigar para una planta infantil de oncología en la Policlínica de San Sebastián o en el hospital de Cruces de Bilbao. Y sin embargo, aquí hemos tenido que soportar una larga noche de oprobio, mientras desfilaban con la mano tendida ante Andalucía, por la Telejunta precisamente, hasta los paraninfos de Madrisss. Con el dinero que gastaría esa dirección general que reclama el PA para normalizar el habla andaluza, nos habríamos ahorrado el bochorno de poner en la esquina televisiva a nuestros niños enfermos como algunos desaprensivos sitúan por las esquinas de la vida a sus niños alquilados. ¿Qué es esto, una autonomía o una tómbola? SuperGarcía llevaba razón en que es Chaves quien debería asomarse al espejito y explicarnos el disparate.
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Vuelta al campanario |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Hace poco he seguido con interés la discusión sobre el carácter universalista del cristianismo (después de todo, una vez hecha la opción católica, es decir, universal, huelgan porfías) que el hebraísta y catedrático de griego Jesús Peláez había propuesto en Internet. Alguien desde la otra orilla del charco atlántico se extrañaba de esa jerarquía de significados, y Peláez ha seguido insistiendo en algo que, me parece a mí, no resultará dudoso siquiera a cualquier mediano lector de la Palabra. Se puede decir (se dice) que nunca acabó de aclararse el pleito fundacional entre el cristianismo santiaguista que se mantuvo en Jerusalén, y el universal que se extiende sobre el mensaje ecuménico desde su base paulina de Antioquía (hay un libro de Ríus Camps decisivo sobre el asunto, De Jerusalén a Antioquía). Pero es difícil negar que lo que hace grande al fenómeno, tal como lo conocemos en la Historia, no es el tradicionalismo localista del grupo de Pedro y Santiago, sino la genial virtualidad que el mensaje adquiere en la pluma del Apóstol. Religiones locales es lo que sobran en la historia de Occidente y de Oriente Medio. Es la aventura del universalismo lo que han convertido a esta amplia región mental en ombligo del alma, no el eco del campanario. xxxxx Siento rechinar todo eso al escuchar al arzobispo de Sevilla, monseñor Amigo, reclamar obispos catalanes y vascos para sus respectivas taifas. A monseñor lo he visto más de una vez bajarse solemne de su coche calzando sandalias franciscas, pero no me lo imaginaba yo calando boina o barretina en plena feria de las vanidades ni en el zoco del oportunismo, para ponerle voz a la partitura que escribe en negras corcheas ese exclaustrado montaraz que dirige el PNV. ¿Por qué obispos locales si tan buen resultado vienen dando (su caso es prueba eminente) los elegidos sin atender a su naturaleza? Pocos andaluces recuerdo yo antaño en esta la mitra que él cala hogaño, y no quiero ni pensar dónde se hubieran escuchado los gritos de algunos de sus antecesores ante semejante propuesta. ¿Se imaginan ustedes al cardenal Segura o al beato Spínola escuchando desde su alta dimensión estos sermones cazurros? Yo no, y no, sobre todo, porque de prosperar el proyecto localista, lo de menos iba a ser el lío del escalafón, y lo de más la irreparable pérdida de sustancia. Aparte de que a ver qué hacer para cubrir Mondoñedo o Calahorra, donde, por cierto, tan severo papel hizo algún prelado onubense en tiempos de Trento. Yo creo que monseñor debía leer menos Deia y más Romanos o Gálatas. Entre una buena mitra y una boina no hay comparación posible.
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Gallos en Morón |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Ya he contado otras veces que, cuando la Guerra del Golfo por antonomasia, pasé una tarde en los altos de la playa de la Puntilla, en el Puerto, viendo como despegaban uno tras otros, con una cadencia de minutos, los temibles Be no sé cuántos que iban a arruinar Irak. Luego nos hemos enterado de que ni siquiera hemos sido capaces de conseguir que los yanquis nos abonaran la factura del carburante con el que tumbaban la aguja en nuestras gasolineras para abastecer aquellos vuelos. Y estos días, en fin, acabamos de saber que, como era lógico y natural, el numerito augural del reinado del loco Bush, el bombardeo de Bagdad, ha contando con la base de Morón como el más cómodo y servicial de los portaviones. Estupendo: los yanquis han hallado la manera de convertirnos en beligerantes de sus propias guerras sin comerlo ni beberlo. No lo echemos en olvido para el caso de que, algún día, surjan las más que justas reclamaciones de los bombardeados. xxxxx Lo malo del hecho es que coincide casi en el tiempo con la aprobación del proyecto de ampliar esa base que -ya no puede caber ninguna duda sobre el particular- funciona en la estrategia americana como una pieza logística clave para los planes imperialistas de USA en Oriente Medio. Un conflicto de la zona, que sería todo menos inverosímil, nos convertiría por ello mismo, en aliados, es decir, en cómplices militares de los agresores, cosa que me resulta especialmente extravagante considerando que nosotros somos ya miembros de pleno derecho (de plenas obligaciones más bien) de la OTAN. Oigan, por cierto, ¿han escuchado ustedes alguna voz en Andalucía protestando por esta clamorosa dejación del Gobierno? No se esfuercen porque no la han de haber oído, ya que en este negocio de la guerra y del Imperio todos los gatos políticos son pardos en el tejado español y todos caben por la gatera del disimulo. Los yanquis organizan lucrativas guerras lejanas y nosotros poco podemos hacer por evitarlo. No debíeramos consentirles, en cambio, que nos utilicen como peones de su intendencia una guerra sí y otra también. Algún día veremos con claridad la imagen genuflexa de los gobiernos de España (de todos) ante el ídolo imperial. De momento, me daba yo con un canto en los dientes de que siquiera un sector informado de la opinión forzara a la arrodillada autonomía andaluza a exigirle al Gobierno de Madrid alguna explicación por estos abusos.
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20 años no es nada |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Nos vamos a quedar sin saber qué pasó el 23-F. El de 1981, cuando el ridículo tejerazo que avergonzó a España, tanto como el del 1983 -salvadas las distancias--, cuando el locutor de TVE, visiblemente nervioso, anunciaba al país la llegada del reino feliz de los tiempos finales, la aurora roja de las confiscaciones, agrupados ya todos imaginariamente en la lucha final. No sabremos nunca, por lo que parece, qué se coció en los sanedrines ni en los pretorios, aunque no resulte tan difícil, después de todo, imaginar algunos diálogos. Del tejerazo se hablará mucho, eso sí, mientras que de Rumasa, de la machada legitimadora del gonzalismo rampante, apenas si se oirá el paso del ángel. Hay cosas de las que mejor no hablar, y cosas, a mayor abundamiento, sobre las que todo el mundo, cada quisque por su cuenta y razón, está de acuerdo en no meneallo. Rumasa, por ejemplo, una confiscación perpetrada a la sombra de un ancestral deseo de reversión, un atraco acogido a sagrado bajo el arcoiris ilusorio de la justicia revolucionaria, no es tema que guste a los políticos ni a los banqueros. Dieciocho años después, ya sabemos que la expoliación (porque expolio fue, no expropiación) estuvo mal hecha, que el botín se revendió a quién y como se quiso y, en fin, lo que es peor: que la Justicia tiene ya ordenado restituir lo expoliado. ¿Qué por qué no se restituye, entonces? Bueno, eso pregúntenselo a la Justicia. xxxxx Es probable que si Ruiz Mateos no hubiera recurrido a sus estrategias estrafalarias el asunto judicial dormiría aún el sueño de los (in)justos. Pero también que ese recurso le privó de un apoyo moral que los pueblos reservan para las víctimas convencionales y niegan a las que se rebrincan. ¿Cómo explicar si no que un país acepte resignado no ya un abuso político como el boyerazo, ni siquiera un tejemaneje como la reventa de Galerías, sino el hecho superior e irreparable de la Justicia detenida? Un estúpido prejuicio presenta la defensa de estas dignidades como una cuestión políticamente incorrecta, como si fuera más democrático o más propio de la izquierda colocarse al lado del incumplimiento de la ley que al lado su imperio. A mí se me dan tres del prejuicio y repito hoy que si nunca sabremos toda la verdad sobre el atraco a Rumasa, ni falta que nos hace más luz para entender este segundo asalto que es la parálisis judicial. Siquiera sobre el 23-F cuartelero vamos sabiendo ya cosas, algunas, incluso, que mejor sería no saber. De Rumasa no sabremos nada. Tiene en su contra Ruiz Mateos que el Poder es, indefectiblemente, el mejor aliado del Poder.
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Historia y cuentos |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
En unas jornadas o algo así que la consejería de Relaciones con el Parlamento ha costeado en Sevilla, los entusiastas participantes han reclamado la creación de una dirección general de Normalización Lingüística, del habla andaluza, se sobreentiende. A mayor abundamiento ese consejero activista ha proclamado inconsolable que, veinte años después, el Estatuto sigue sin ser conocido por los andaluces (¡menos mal!) y sin ser desarrollado en todas sus posibilidades. El andalucismo funciona, como ven, con un pie en Barcelona y el otro en Bilbao, lo que quiere decir que el centro de gravedad debe caerle, chispa más menos, a la altura de los Monegros o de las Bardenas Reales, un poner, pero desde luego no por cima de esta tierra llena de problemas pero en la que nadie ha oído siquiera hablar de problemas del habla, fuera de los locutores de Canal Sur, que parece que los cazan en una reserva vallisoletana. Pero la cosa no acaba ahí, porque leo que Ortega reclama de paso la enseñanza como asignatura de la historia de Andalucía que es como ustedes saben una disciplina inexistente a cuya historiografía hace bien poco, y precisamente en la Nuestra, nada menos que el patriarca Domínguez Ortíz calificaba de ínfima. Dicen que la incultura se cura viajando, pero me temo que, con las cosas de comer por medio, ni agotando el kilométrico. xxxxx Y ahora en serio. ¿A que Historia se refiere ese consejero de Chaves, sin la cual dice que va a costar mucho trabajo que conozcamos nuestra tierra y nuestra cultura? Miren, llegados a este punto resulta inevitable recordar que ese cacao maravillao no lo andan inventando estos andalucistas de cinco estrellas, sino que tiene, lamentablemente, otras fuentes y un manantial común, a saber la ilusión y fantasmagoría del propio Blas Infante, admirable por tantos conceptos, pero cuya clave racial de nuestro pasado y cuya propuesta aflamencada de interpetación de nuestra Historia convendría, en efecto, repasar de cerca. Ahí va un texto, para empezar: Andalucía no ha dejado de haber sido Al Andalús, esto es, algo extraño a España europeizada, algo completamente ajeno a Europa. Ese hecho es la continuación del estilo andaluz a través de la modalidad felah-menga (es decir, flamenca), manifestación oculta, primero; revelada, después, sin que estas formas, aún las más agresivas (v.g. el bandolerismo y el anarquismo) hayan venido a ser nunca objeto de interpretación. Si esto pudo escribirlo Infante no quiero pensar hasta dónde podrían arrastrarnos Ortega y cía.
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Kohl en Megara |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Cuando el proceso de Sócrates estuvo perdido, un amigo millonario, Crito, sobornó a los guardianes y le propuso una fuga a Megara. Sócrates rechazó el plan. Inocente de los absurdos cargos que se le hacían, sostuvo hasta el final que el curso de la ley no debía ser interceptado por ninguna circunstancia: Podéis condenarme o absolverme, atenienses, pero sea cual fuere vuestra decisión, no he de desviarme de mi senda. El hombre de vida recta -zôon politikón, como dirá su descendencia, no alude a una segunda naturaleza sino a la simple condición social de la vida del hombre-no puede trampear a su comunidad sin hacerse trampas a sí mismo. Y menos cuando anda de por medio la Justicia. ¿Quién diría hoy como Sócrates que la virtud no se compra con dinero? El ostracismo, su vida fuera de Atenas (es decir, de la Constitución) suele decirse que era peor que la muerte para ciudadanos como Sócrates. Y lo era. Constituido esencialmente por su naturaleza política (cívica diríamos nosotros), tiene razón un comentarista reciente cuando comenta con guasa: ¿Y además, ¿qué diablos podía hacer Sócrates en Megara?. Consideren que lejos queda el patriotismo político de los griegos de esta era de hierro que nos ha tocado en suerte. xxxxx Al canciller Kohl, en cambio, Megara le parece un balneario. Por eso ha aceptado del tirón pagar una multita muy inferior al dinero afanado ilegalmente, según él, para su partido, faltaría más. Condición: que no se hable más -al menos en los tribunales-de la parte del león, de esos dos millones largos de marcos que Kohl recibió, en ocasiones, de donantes muy poco recomendables. Pero lo que me importa es el contraste entre esos dos modelos, el clásico de la democracia, que aceptaba incluso la inmolación con tal de no alterar el orden establecido; frente al postmoderno, que no tiene inconveniente en hacer el cambalache con luz y taquígrafos: yo pago una multa y ustedes cierran los ojos: pelillos a la mar. Con el modelo griego hemos acabado haciendo de la torta, un pan. Y Kohl lo sabe, como lo saben -salvados matices y distancias-- Suharto, González, Marcos o Estrada, Ströessner, Hasan, Yeltsin o el propio Putin, el negro Massara y tantos otros. Amnistías, indultos, multas compensatorias, la Biblia en pasta: cualquier cosa menos Justicia. Casi todo ha variado desde Sócrates a Kohl. Por ejemplo esa vaina de que el dinero no compra la Verdad. Echen una mirada alrededor y juzguen ustedes mismos.
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Kafka en Lepe |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Los dominicanos indocumentados de Lorca y Lepe serán devueltos a gastos pagados -puede que están ya cruzando el charco-a su país. Este espléndido Gobierno, tan poco inteligente en esta materia, ha decidido echar la casa por la ventana y consentir en que se queden en nuestra casa con tal de que antes se den un voltio por la suya. ¿Para qué? Ah, eso no lo sabe nadie por la sencilla razón de que eso no entra en cabeza humana, pero todo apunta a que se trata de que el Gobierno anda defendiendo el huevo antes que el fuero o, quién sabe, al revés. Hubo un tiempo en que a nuestro emigrantes a Suiza o a Alemania los metían allá en un tren y aquí que nos los devolvían, que era de ver el espectáculo de las lágrimas y las maletas amarradas con cuerdas, los recuentos de cuartos anudados en el pañuelo y, por supuesto, el mismo tren cargado hasta las trancas con los mismos emigrantes saliendo al día siguiente de Atocha, siempre con algún émulo de Juanito Valderrama cantando por los pasillos. Estos van a tener más suerte o mayor desgracia, según se mire, porque aunque han debido pagarse un pasaje a precio de sangre, ahora le vamos a pagar nosotros otro de ida y vuelta gratis: van para allá, se sacan un papelorio y vuelven en quince días. El señor Fernández Miranda debe haberse quedado calvo. xxxxx Todo Poder tiende a la burocracia, toda burocracia propende a la rutina. En esta ocasión, de poco han servido las proclamas humanitarias, el guirigay tertuliano y las mediaciones de bien: el Gobierno se ha puesto terne y ha dicho que vale, que bien, que se queden pero no sin antes irse, a ver qué va a ser esto, qué coño, aunque la rutina nos salga por un pico y hagamos de la torta un pan. ¿Luego? Bueno, luego ya veremos, porque hasta ese personal tan torpe del Gobierno debe haberse percatado a estas alturas de que esto no hay quien lo pare y de que no habrá murallas en esta cuarta Roma capaz para resistir a tanto bárbaro fertilizador. De momento, Kafka se ha hecho cargo de la oficina y anda escribiendo con renglones torcidos esta nueva plana del palimpsesto más reescrito de la Historia, que es el que cuenta la movida humana por el planeta. Pero luego, cuando estos hayan ido y vuelto, y ya tengan papeles a gusto del burócrata, habrá que hacer otro tanto e ir recalificando a los ¿60.000, 200.000? que hacen cola en la ventanilla. Dicen que en Almería no se cuentan menos de noventa nacionalidades. Como Miranda los mande a todos en plan ida y vuelta van a ser la aéreas las que se van a poner la botas.
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Contar la vida |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Alguien llama mi atención sobre la creciente presencia de diarios personales en Internet. Mucha gente, no necesariamente interesante, nos cuenta su vida y milagros, milagros de andar por casa se entiende, nos ofrece la vulgarísima crónica sentimental que ellos, no cabe duda, consideran digna de exhibición. Viejo y, a veces, fenomenal hallazgo, el diario. Amiel consideraba que de las catorce mil páginas del suyo bastaban y sobraban quinientas bien elegidas para cumplir su finalidad. ¿Qué finalidad?, tenemos que preguntarnos. Pues la confesión o publicidad de lo íntimo cuyo conocimiento ajeno, bien se considera conveniente al Otro, bien se juzga salvador para el Yo. ¡El Yo, con su eterna mayúscula! Ha habido exhibiciones íntimas, como la de san Agustín, que han hecho género. Las ha habido, como la de Mihail Sebastian (que agradezco a la generosidad de Alfonso Lazo), que levantan un testimonio insuperable de toda una época, en su caso los nueve años terribles que van del 35 al 44. Como hay morbosos diariamente haciendo cola en Amsterdam ante la casa donde escribió su diario Ana Frank porque suponen estar viendo --¡y lo están!- un bodegón, una naturaleza muerta de la tragedia. Pero hay una regla de oro: la confidencia es señal de autenticidad; lo contrario, la almoneda, delata el asunto y la intención banales. Y lo propio de nuestra era es la banalización: la ex de Jesulín vs. Mme. de Staël. Imagínense. xxxxx Leo algunos de esos confidenciales: pamplinas, áurea, incluso plúmbea mediocritas, cotilleo sin sustancia y crónica de entrepierna. Nada, pues. Puede que aparezcan aquí y allá notas de impronta sociológica (sobre el empleo, la moral pública, encantos y desencantos políticos) pero, en el conjunto, eso es inapreciable. Lo extraordinario -si algo permite ese epíteto-es el espectáculo mismo de la insustancialidad, el prodigio de haber conseguido estatus de confidencia para el chisme. No estoy entre los que se extrañan del tamarismo: en la crónica rosa, el submundo de esos fantasmas no es más profundo que el de los genuinos. Lo que estamos viviendo -aparte de una democratización de la alcahuetería-implica un hallazgo, no sé si consciente: que esa crónica estaba secuestrada por la ilusión de la diferencia clasista. Lo que se ha descubierto es que, puestos a asomarse a las vidas privadas, lo mismo da el sujeto. A quien ha descubierto el grado cero del cretinismo colectivo no es a Paco Porras sino a Carmina Ordóñez.
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Penas y penes |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Está haciendo furor por ahí la noticia de un estudio -la verdad es que el estudio como tal no lo ha visto nadie-sobre la longitud del pene de los españoles. Lo ha hecho una entidad científica, emparentada por la antropología a juzgar por el rótulo, cuyas conclusiones son de lo más alentador que pueden ser las conclusiones científicas, esto es, obvias. Según parece, los andrólogos han ido por ahí midiéndole la minga a más de quinientos varones de edades comprendidas entre los 22 y los 75 años, arco que se me antoja demasiado amplio a la hora de calcular unos promedios que, dadas las circunstancias, harán imprescindibles estrictas medidas de dispersión. Y el resultado ha sido el hallazgo de que el pene español mide, estadísticamente hablando, 135 centrímetos, ni uno más ni uno menos, lo cual no es para tirar cohetes pero tampoco es que esté demasiado mal. Una de las pocas ventajas del gineceo es que no ha tenido que bregar existencialmente con el comején de las medidas genitales: nadie valora o desprecia a una hembra por tener mayor o menor su dotación sexual. Los varones, en cambio, han debido cargar con esa cruz de palo toda la vida. En los coles de postguerra había dos especialidades bizarramente olímpicas: ver quién mingitaba más lejos y competir, cinta en mano, por el tamaño del viril. De ésa se han librado las féminas, miren por donde. xxxxx Mi psiquiatra, el doctor Chaparro, no ha movido un músculo cuando le comentado el hallazgo científico de que la talla media de la picha española anda por los trece centímetros holgados, a pesar de lo cual parece que los sabios han accedido a considerar cosa corriente y normal la medida de siete centrímetros raspados frente a la de los nueve sobradillos que hasta ahora se exigían, extremo éste que ha dibujado una sombra de sonrisa con un nosequé irónico en la boca de mi médico de cabecera, el doctor López Guilarte. En lo que ni siquiera han reparado uno y otro ha sido en el dato de que, en punto a vergas, no parece haber diferencias sensibles entre españoles y europeos en general. Pero yo me he puesto a cavilar sobre la que tenemos encima en un país donde no sólo no se gasta un duro en ciencia básica sino en el que los cuatro chavos que tenemos se emplean en perder el tiempo por ahí encuestando bajo la bragueta el secreto mejor guardado del macho ibero. Al sabio Patarroyo, el inventor de la vacuna antimalaria, el BBVA acaba de embargarle en Colombia el instrumental con que avalaba un mal crédito. Eso le pasa a esa eminencia por no andar por ahí con la cinta métrica midiéndosela al interventor.
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El Capitán Trueno |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Todo ha salido mal en el asunto de la psicofonía parlamentaria. Al pobre Centeno --¡vaya título de Galdós!-se le han visto al trasluz unas entretelas que seguro que no son excepcionales pero que resultan, en todo caso, intolerables. A Caballos, Saulo enconado en ese camino de Damasco, se le descubrió el as de bastos en la manga derecha y la amable sota de copas en la izquierda. Al presidente de la Cámara se le confirmó para la ocasión la afonía coyuntural, acreditado expediente dialéctico. A Chaves , bueno, a Chaves simplemente le han crecido otra migaja los enanos que en este invierno otoñón, con tanto aguaje, llevan camino de convertirse en atlantes. ¿Y a Matías Conde, el condenado? A Matías Conde le llaman en política El Capitán Trueno, mote no poco ajustado, a mi modo de ver, aparte de que todo mote pudiera considerarse fuera de lugar. Es un conservador, un derechista del tipo clásico, un hombre-obús como decían nuestros paleorrepublicanos, alguien que vive consagrado a una rancia weltanschauung sin sospecharlo siquiera, un espíritu enérgico como aquellos a los que tanto temía Unamuno. ¿Qué más hacía falta para echarle el muerto encima? Caballos ha explicado que, conociendo al personaje, acusarlo tenía su lógica, y de paso, ha pronunciado una frase marmórea: Comprenderán que nosotros no organizamos estrategias contra nosotros mismos. Palabra que lo comprendemos divinamente. xxxxx El calvario de El Capitán Trueno podría contribuir, si bien se aceptan sus consecuencias, a la redención del viejo maniqueísmo de la progresía que cristaliza en el prejuicio de que el malo es siempre el Otro. El PSOE se ha equivocado de manera tan patética, esta vez como tantas, precisamente porque ha funcionado con el automático, a golpe de reflejo condicionado, dando por sentado desde el principio que el xenófobo no era propio sino ajeno. Esa es la penúltima hijuela del guerracivilismo que ni siquiera la evidencia de tantos desastres morales en casa ha conseguido extirpar de la duramadre de su inquisición permanente. La simplificación ha sido durante demasiado tiempo el instrumento dialéctico de una sedicente izquierda que igual ha desregulado el mercado de trabajo que ha envilecido la costumbre ética hasta arrasar la moral. La Izquierda tiene que dejar de vivir en un tebeo con la tizona apuntando siempre a El Capitán Trueno. El sacrificio de Centeno sólo valdría la pena si el Guerrero decide quitarse el antifaz.
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El fantasma |
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Mayo 2000 |
Cuentan que en el Parlamento de Andalucía, es decir, en su sede del viejo Hospital de las Cinco Llagas, mora un fantasma. Hay quien jura que la ha visto -porque es una fantasma, según parece-por los amplios pasillos nocturnos, vagamente mecida en la penumbra por la lucecilla de su palmatoria, tan ausente como es posible estar al cabo de los siglos y a través de las dimensiones. Incluso habría quien se ha negado a arriesgarse por el territorio fantasmal, a pesar de que, como uno mismo tiene escrito y repetido, para fantasmas, en ese monumento, los del hemiciclo. Pues bien, ahora ya no hay un solo ectoplasma en la Cámara sino dos, a no ser que la psicofonía ésa que trae tarumbas a sus Señorías por bramar contra el moro, pertenezca o corresponda a la antigua alma en pena, quién sabe si dispuesta a embromar a la aburrida representación del pueblo soberano ahuecando en macho la voz para doblar su tono con el de Matías Conde o con el de Rafael Centeno. Cualquiera sabe con este personal. xxxxx Fíjense ustedes, sin embargo, en que lo que ha suliveyado a nuestros representantes no ha sido tanto la barbaridad que supone tener dentro del templo de la soberanía a un xenófobo de casa y boca, sino la jugosa posibilidad de armársela al de enfrente con un argumento, por una vez, irrebatible. La idea de clavar a un pepero como una mariposa negra con semejante alfilerón debió fascinar tanto a los entomólogos de la mayoría que no cayeron en la posibilidad de que, en un edificio con fantasma, las imágenes pudieran disolverse sin resolver el enigma y las voces confundirse en las indiscernibles escalas que hace posible el timbre del incorpóreo. Hubo un tiempo recio en nuestra autonomía en que el propio presidente del gobiernillo era capaz de cagarse en la puta madre de un portavoz de grupo, aunque fuera hermano, para más inri, de su propio consejero. Hoy, en estas ruinas por las que ambulan los/as aparecidos/as de la Fortuna, votos e imprecaciones apenas si se resumen en un borroso registro digital, curiosamente censurado por los mismos que se lo sirvieron en bandeja al descubridor del embrollo. ¿Que qué decía el psicófono? Bueno, verán, eso es lo de menos una vez descartada la posibilidad de ensartar al lepidóptero rival. ¿O es que va a resultar ahora que eso de los moritos es lo peor que ha escuchado este Parlamento? Miren, después de todo, a mí cuando esta Asamblea me pareció más coherente fue el día en que se autodisolvió en un Pleno descojonado de risa. Vayan ustedes a saber si todo este lío no es obra de la fantasma que haya querido devolverle a nuestra aburridísima cámara un poco de esa vida que en ella es ya apenas una pavesa por apagar.
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Los bartolines |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Veo con piedad la imagen de Bartolín solitario a las puertas de la Justicia. Me da pena el encarnizamiento de todos contra uno, el estupor un poco beocio que delata su expresión atrapada en su propia red. ¡Pobre Bartolín! Las democracias necesitan sus bartolines para distraer la atención sobre los grandes granujas que las manejan, eso es sabido, pero no me compensa la reflexión a la vista de ese infeliz aguardando el peso de la Ley, total porque un día se le ocurriera un camelo tan inocente como largarse de bureo y volver diciendo que ETA lo había secuestrado. ¡Con la de pamplinas que aquí hemos tenido que oir y seguimos oyendo día tras día en ese imaginativo gremio! Tienen que perdonarme pero a mí me parece que lo que es perder el tiempo y el dinero es llamar a declarar a más de una docena de testigos y tirarse dos años largos de papeleo para aclarar semejante chorrada. Con el juicio de Bartolín ha coincidido el visto para sentencia del caso Intelhorce, que ahí sí que había mandanga, y ya ven: allí no ha pasado nada o casi nada, aparte de que si no se han muerto, échenle ahora un galgo a aquellos lebreles. Orefici parece un príncipe en la foto; Bartolín, un pobre capullo sorprendido por su propio destino. No me digan que esto es la democracia porque es que me borro. xxxxx
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Parrala Carmen |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Leo en el web de un profesor, José Javier Etayo, unos interesantes comentarios sobre el umbral del Milenio y las inevitables consideraciones en torno a los cálculos prodigiosos de Dionisio el Exiguo. Da gusto lo que Internet nos está descubriendo, a saber, las sabidurías reprimidas de tantos profes de media que, inmolados en el altar de la LOGSE, aún entonan la alegre elegía del conocimiento desperdiciado. A mayor abundamiento, Etayo incluye estos días en su página su ciberversión de La Parrala a un latín no por macarróncio -macarrónico era el de sínodos y concilios y ahí lo tienen-menos divertido. A mí me ha tocado en las entretelas cuando al traducir aquello de pa dar más que decir/ la Parrala así cantó, este clásico suspenso entre el pergamino y el chip de silicio, ajusta voces y acentos de esta solemne manera: et propter dicere magis/ cecinit Parrala sic. No me digan que no es una bofetada sin manos en el rostro invisible de la conjunción anticlasiscista que ha conseguido arrancar de nuestros planes las disciplinas clásicas. Mi amiga Angela Pérez y tantas jubiladas precoces por la escoliosis o la depresión, tienen en la vulgata de Etayo un buen estímulo para su ocio creador. xxxxx
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La ayuda |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Un financiero amigo mío suele despejar el compromiso de la ayuda a la catástofres con el argumento de que lo que enviamos no llega nunca al pueblo sino que se lo quedan los intermediarios. Esa era, desde luego, la práctica de Tachito Somoza y ha sido luego la de otros varios mangantes de Estado en episodios trágicos de Hispanoamérica, pero lo malo es que ya no sólo se cuestiona a los ladrones sino que han caído en el descrédito incluso ciertas (demasiadas) ONGs. En El Salvador, días atrás, hemos visto protestar a los hambrientos denunciando el latrocinio que les impedía recibir nuestros envíos. En la tele vimos también al embajador de India decir que sí, que en fin, que ha habido descontroles y tal, pero que la cosa estaría en vías de solución y que convenía, por ello, seguir enviando ayuda. El círculo infernal de las catástrofes en pueblos míseros se cierra con estos inconcebibles broches con que cierran el paso a la esperanza los mismos que deberían velar por el socorro. No vamos a escandalizarnos a estas alturas, claro está, pero urge informar que no es cierto que la ayuda no llegue a los damnificados. Esa especie puede servir para asentar la buena conciencia de los cicateros, pero es falsa. A ver quién duda en España, por citar sólo unos casos, que Cáritas, Manos Unidas o Médicos Sin Fronteras son gestores de absoluta confianza. El que no da y comparte es porque no quiere, que no nos venga con cuentos. xxxxx
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Cañas y barro |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Una sentencia del Tribunal Supremo ha confirmado el criterio del TSJCV que reconocía el derecho de las mujeres de El Palmar valenciano a pescar en la Albufera. Los jueces se pronuncian también en el sentido de que las hembras podrán acceder en adelante, si así lo desean, a la Comunidad de Pescadores, hasta ahora reservada a los machos de la tribu de generación en generación, lo que tiene su aquel, dado que es ese órgano el que otorga y quita las licencias y el que, en consecuencia, venía discriminando a la mitad de la especie en nombre de la Santa Tradición. Bueno, no sé qué diría Blasco si asistiera a este vuelco de la patera que trasciende a algo así como a turbión republicano azotando los cañaverales y removiendo los fondos del légamo de la memoria. Pero siento que pocas jurisprudencias tan revolucionarias como las que dictan lo obvio y zanjan el debate anacrónico. Es verdad que mañana podrían asomar por el juzgado los inmigrantes o los vecinos de otra orilla pidiendo que se amplie a ellos también el derecho que ahora ciñen los complacidos los indígenas. Pero eso puede esperar, de momento. Lo que urgía políticamente, es decir, desde el fondo de la vida, es que se declarara impropia esa discriminación neolítica que recluía a las mujeres en la barraca vedándoles la Albufera. En adelante ya pueden echarse al lago en busca de angulas las mismas que hasta ahora preparaban el all-i-pebre. Mañana , mañana, Dios dirá, por supuesto. xxxxx
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Hombres peces |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Siempre pensé que no hay casualidades en la literatura. Cuando leí las maravillosas historias de hombres peces que contaba Lövecraft -para mí ésa obra tiene mucho de mitologema americano, de mitología de la contemporaneidad-no dejé nunca de tener la sensación de estar entreviendo una realidad tan escondida como probable. Después de todo, a mí me enseñaron en el viejo Bachiller --¡que nos vengan con Logses a los de mi generación!-que ya Anaximandro explicitó una visión filogenética en la que los peces precedían a todos los animales y el hombre se había generado de animales de otras especies, concepto que no implica una anticipación del darwinismo, ciertamente, como ha sido señalado, pero que, desde luego, contiene la idea de que toda vida procede de un orígen común. Ese arjé o principio universal que buscaban a ciegas los presocráticos, en lo que se refiere a la vida, bien puede tomarse hoy por una metáfora adelantadísima del ADN. La frecuente constatación que los sabios están haciendo sobre la similitud del material genético vendría a demostrarlo más si cabe. Y cada vez con mayor precisión. En La Recherche me enteré hace poco de que el Sanger Center había reducido a 40.000 los supuestos 80.000 genes manejados en la hipótesis tradicional de laboratorio. No hay que darle muchas vueltas: la Vida es un fenómeno unitario a fuer de versátil. Que nuestra limitada imaginación se resista a entenderlo es otro cantar. Y muy aburrido cuando se entona en gregoriano xxxxx
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Rabo de toro |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Los ganaderos reclaman cientos de miles de millones para superar la crisis abierta por el fracaso de la crianza de vacuno con piensos inadecuados. No es bueno para nadie en un país que se hunda un sector de esa importancia, desde luego, pero ¿acaso están claras las responsabilidades del caso? Oigo en la tv a la Guardia Civil quitarle hierro a la pesquisa sobre los piensos malditos diciendo que, al fin y al cabo, cien expedientes diarios, divididos entre cincuenta provincias, caben a dos: Algo bastante normal, comenta el portavoz. ¿Bastante normal? ¿Es normal que sigan localizándose dos depósitos diarios del veneno que ha destrozado nuestra cabaña? ¿Por qué están ahí todavía, cómo es que no han sido automáticamente destruidos o, cuando menos, denunciados a la autoridad por sus propietarios? ¿Esperaban los sorprendidos la ocasión de colocarlos en algún mercado negro? Vamos a ver, es obvio que la gran culpa no hay quien se la quite a los ingleses, esos cínicos que han ocultado la tragedia para no dañar su negocio. Pero, seamos serios, tampoco los criadores españoles se han distinguido por una limpieza de manos excepcional. ¿O es que hay ama de casa que no proteste hace años por la calidad de unas carnes tratadas con clembuterol y otros venenos ante el silencio cómplice de la autoridad y la insensatez de ciertos ganaderos? No se discute que hay que salvar la ganadería. El toque está en decidir cómo y con qué garantías. Es decir, en beneficio de quién. xxxxx
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La igualdad virtual |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Escribe Gabriel Albiac en los albores del 2001: Vivo replegado en una ciudadanía hostil a la delegación representativa. En 1871 escribía Amiel, desde sus antípodas, esto otro: La democracia reposa sobre la ficción legal de que la mayoría tiene, no sólo la fuerza, sino la razón. Y añade (¡tras profetizar que la edad para el voto bajará y la barrera de los sexos caerá!): El derecho público fundado en la igualdad virtual se destrozará merced a sus consecuencias. Muchas voces se van levantando hoy --sobre todo en Europa-- en demanda de un contenido para la democracia formal. Otras, sin embargo, se dejan arrastrar por el virtualismo, como ésa que estos días reprocha a Saramago protestar que sin democracia económica (y no sé por qué cuestiona el crítico el concepto, pues es piedra de toque en la lucha teórica del XIX) no hay régimen de libertades que valga. Hoy sabemos -relean a Barrows Dunham- hasta qué punto entendimos mal la democracia griega al creerla un sistema esclavista/localista, cuando no es difícil comprender que, en aquel régimen participativo, el ciudadano superponía a la fidelidad a la polis (medítense lasa circunstancias del proceso de Sócrates) su fidelidad a su clase económica o social (¿no es lo mismo?). Pero es aquí y ahora, en nuestro tiempo, donde el vaciamiento formalista del principio de igualdad esta fracasando de modo tan estrepitoso. Vuelvo a Amiel y a su temible conclusión: En el brutal individualismo a la americana estará la salvación de la Humanidad. Dios nos pille confesados. xxxxx
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Testamento del sabio |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Sería muy difícil, prácticamente imposible, hallar un panorama de la lengua española como el que, entre el fragor de la guerra incivil, bosquejó el ahora desaparecido maestro Lapesa. Existen no pocos intentos de historiar la Lengua, un objeto que en este país de las paradojas ha implicado casi siempre decisivas actitudes políticas, al menos desde que las burguesías emergentes hicieron del feudo su patria y de la lengua su argumento. Pero Lapesa no entra en esa nómina, como discípulo de Navarro Tomás que era y, luego, como nadador incansable en la estela de Menéndez Pidal, es decir, soldado, bien que pacifista, de la contienda idiomática aún por resolver y en la que él llevó sin complejos el uniforme castellanista. Pocos espíritus tan sorprendidos por aquel fenomenal conflicto y pocos tan arriscados como el suyo en la defensa de lo más natural, a saber, el objetivo de mostrar una historia de nuestra Lengua que -para decirlo en fórmula ya lejana de Pidal-tomaba el hilo conductor de la historia externa para divulgar, a su través, la evolución gramatical y léxica. Por eso su Historia es insustituible medio siglo después, a pesar de que sobre ella han sobrevolado modas y teorías de toda laya, y han soplado los más enconados airones del rencor. En tantos años de admiración no he oído un solo reproche a este hombre sabio y bueno que acaba de marcharse. Creo que eso dice ya bastante en este corral de cabras. xxxxx
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Pedradas del 68 |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
No es imprescindible admirar a Joschka Fischer, el ministro verde del gabinete alemán, para rechazar la campaña de que está siendo objeto. ¿Qué es una foto olvidada de una lejana manifestación en esta vida? ¡Aviados íbamos -por ejemplo en España-si echáramos mano del álbum de fotos! La derecha alemana, que teme la popularidad imparable de Fischer, agita la foto/testimonio de un altercado policial en el que Fischer aparece bregando con un policía. ¡Y qué! ¿Acaso es posible enjuiciar un gesto generacional extraído de su circunstancia? Personalmente creo que no por una razón elemental: ¿cómo es posible escandalizarse por un forcejeo o una pedrada cuando uno ha convivido tan cuidadosamente con la memoria nazi y hasta ha sido, llegado el caso, tierra de promisión de la diáspora hitleriana? Seguro que no ha de llegar lejos la maniobra y hasta es posible que Fischer salga reforzado del acoso si no hay derribo. Pero es penoso contemplar estos intentos de deslegitimar las actitudes antisistema, con las armas de la vieja mentalidad, pero desde la perspectiva de una generación diferente. La violencia antisistema de la generación del 68 -una generación que, como todas las perdidas, se abre a la exégesis histórica-carece de sentido en un enfoque ahistórico. La historia es como una segunda naturaleza del hombre. Fuera de ella, un evangelio o una pedrada pierden su sentido genuino. xxxxx
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El caso Rich |
El
Mundo de Andalucía |
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Un financiero americano con pasaporte español (e israelí, y suizo, además del propio), Marc Rich, tiene problemas con la Justicia de su país como presunto reo de un delito de evasión de impuestos, según dicen la mayor evasión de la historia. Bueno, he dicho que tiene problemas, pero en realidad habría que decir que los tenía, ya que Clinton lo indultó dos horas antes de irse de la Casa Blanca, sin molestarse siquiera en escuchar al ministerio fiscal, a ver para qué. Hasta Clinton habían llegado misivas a favor de Rich, un total de setenta y cuatro cartas de apoyo, de las que treinta eran peticiones de favor formuladas al Presidente por personalidades de toda laya, a pesar de que entre los antecedentes del amparado figura haber negociado presuntamente con Jomeini o los racistas sudafricanos. ¡Poderoso caballero ! El coloquio español conserva una expresión que es figura muy sugestiva: la del abogado de pobres. A uno le produce profunda inquietud ver que el propio jefe del Estado, el rey, actúa -aunque su Casa lo niegue someramente-como abogado de magnates. Eso es algo que debería aclararse con rigor a no ser que en el entorno real haya -como en ocasiones parece-gente empeñada en demostrar la condición elitista y privilegiada del monarca y de la monarquía. Pero esta no es, desde luego, una cuestión republicana. Se trata, sencillamente, una exigencia de razón. Y de vergüenza torera. xxxxx
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Comida y colación |
El
Mundo de Andalucía |
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Trae la prensa que el Vaticano ha prescindido de la carne de vacuno en la dieta pontificia. Las monjitas polacas que cuidan a Wojtila no se fían de los desdramatizadores y han debido pensar que, de haber obrado igual las que cuidaron a Juan Pablo I, otro gallo (negro) hubiese cantado aquella madrugada. Después de todo, el cambio político en Polonia ha supuesto para la población una drástica eliminación de la carne de un menú tradicionalmente carnívoro, lo que da al papa una ocasión estupenda de solidarizarse, también en la mesa, con su protegido pueblo. Pero, por otro lado, el cerebro inglés del negocio asegura a El Mundo que, en realidad, todo son conjeturas sobre el mal que nos aflige, incluso las previsiones de víctimas. Las malas noticias van superponiéndose una sobre otra como las hojas de una cebolla podrida, ora para alertarnos sobre el peligro de las grasas animales, ya para prevenirnos del riesgo que supone la comida basura, esas hamburguesas y salchichas con que nuestros hijos crecen hasta salirse de la cama. Total, un lío, revelador de que apenas si sabemos dónde estamos, lo que convierte en temerario cualquier mensaje de tranquilidad. Si se descuida el doctor Badiola acaba como el señor Luque, el del detergente, ¿se acuerdan? xxxxx
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Distinguidos verdugos |
El
Mundo de Andalucía |
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La polémica de la temporada versa sobre la concesión de una Gran Cruz al comisario torturador asesinado por ETA, Melitón Manzanas. Pero ¿quién era Melitón Manzanas? La memoria de los pueblos, contrapunto de la inquina de los individuos, es flaca, olvida pronto. Explicamos hoy a nuestros hijos quiénes eran aquellos verdugos y por qué hacían lo que hacían, y apenas retienen mucho más que un leve reflejo de rechazo. No es posible juzgar (ni condenar, en consecuencia) a quien no se conoce, a alguien cuyos actos escapan a nuestra perspectiva. Ahora bien, ¿tampoco tiene memoria el Estado? Aquí urge decir -y Javier Ortiz ya lo hizo el otro día-que la protesta contra esta extravagancia tiene mucho de oportunista junto a cuanto tiene -muchísimo-de justiciera. Lo digo porque, bajo el sonajero de la Transición y la secuela de sus pactos no escritos (¿o sí?), aquí se ha condecorado a mucho torturador franquista y posterior. En su despacho ministerial, algún ministro condecoró en su día al infame comisario Conesa, un historial abyecto que se remontaba a la guerra civil y en el que brillaban crueldades y traiciones legendarias, ¡hasta la que llevó al paredón a una falsa novia! Los torturadores de la dictadura se fueron de rositas con el visto bueno de una oposición que, hay que decirlo, en buena medida, de rositas se había ido ella misma de las represiones. La Transición fue también -quizá sobre todo-un amplio pacto de impunidades. xxxxx
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La esclava desnuda |
El
Mundo de Andalucía |
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Polémica en Francia sobre la pornografía con motivo de un ambiguo programa emitido por el Canal + francés: pobres desgraciadas, amas de casa deprimidas, jóvenes sin norte , todas involucradas en un supuesto mensaje crítico enhebrado sobre la memoria real o ficticia de un pornoactor. Por supuesto, el consejo superior de la cosa (el importante CSA) se ha apresurado a recordar el tópico intocable de la progresía: la pornografía es lícita, su proyección en los medios es libre, a nadie se obliga a ver lo que no quiere. Pero, ¿es eso lo que habría que discutir en términos moral/políticos? ¿O se trataría más bien de plantear un debate postmayista, post/postmodernista y demás, que contemplara los productos porno como lo que son en realidad, a saber, un subproducto que se basa en la explotación de los cuerpos pobres (no hay porno rico, claro) y que bascula farisaicamente sobre un equívoco mensaje de liberación femenina? Cualquiera puede asomarse a nuestras pornografías para comprobar sobre la marcha el trato fílmico distinto que reciben ambos sexos, las mujeres en su papel pasivo y sometido, humillado sin más, y los machos priápicos avasallándolas bajo esa fórmula voluntaria. El porno es una degradación. Que el consumo de esa basura sea libre no cambia las cosas. xxxxx
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El hombre feroz |
El
Mundo de Andalucía |
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Varios depósitos de piensos prohibidos han sido hallados por las fuerzas de seguridad aguardando al cliente en los almacenes y el propio ministro de Agricultura ha terciado en el debate, para tranquilizar a sus afligidos propietarios, proponiendo venderlos a países en vía de desarrollo, eufemismo que quiere decir, sencillamente, pobres. Por su lado, desde Bruselas, el comisario de Sanidad y Consumo de la UE nos alerta de que el próximo riesgo -un viejo conocido, por lo demás-está ya ahí, aguardando turno, dócilmente alineado tras los priones locos: se trata de las dioxinas. ¿Habrá que volver a hablar con pavor de pollos, cerdos y peces, quizá, como hace bien poco tiempo? Mientras despejamos esa incógnita convendría que alguien llamara la atención sobre el verdadero autor o causa última de este apocalipsis alimentario que gira sobre nuestras cabezas: la voracidad del sistema de producción. No es verdad que las necesidades sociales se ajusten solas, sino que deben producirse y solventarse atenidas a la lógica impuesta por el poder del Sistema. Eso es todo. Ni siquiera la muerte (ajena) detiene a esa canalla legal que, encima, cuando la granja se rebela, reclama indemnizaciones. El sueño de la libertad económica engendra estos monstruos. Ahí tienen los teóricos del fin de las ideologías una buena razón para revisar su pronóstico. xxxxx
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