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Ciencia y vida |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Secuencia real. Oigo declarar de madrugada a un veterinario de la Administración que lo discreto, en estas circunstancias, sería dejar de comer carne por lo menos durante seis meses. De buena mañana, en Protagonistas, el ubicuo doctor Badiola, me insiste, por el contrario, en que aquí apenas ocurre nada y que sólo cabe hablar de posibilidad de riesgos. Poco después es otro hombre de bata blanca el que se persona en la tertulia para asegurar que, digan lo que gusten los expertos, la ingesta juvenil de alcohol no implica riesgo de cirrosis. Ya ven, que sí que sí, que no que no: la Parrala. Precisamente esta semana escribe Claude Allegre que la crisis del intelectual como orientador del criterio (modelo ilustrado de organización social) se debe a que la complejidad alcanzada por la vida y el avance de los saberes le impide opinar seriamente, como hizo toda la vida, sobre lo divino y lo humano. ¿Quién se mete a porfiar con un sabio sobre vacas locas, pongamos por caso, considerando que, para empezar, habría que saber a qué atenerse en materia de proteinas y, en concreto, en el caso de una proteína extensa que muta sin que se sepa muy bien por qué ni cómo? Es cierto, hablar del uranio empobrecido, de los priones locos o del agujero en el ozono exige conocimientos imposibles para el más renacentista de nuestros intelectuales. Pero me temo que esa complejidad condiciona también al hombre de ciencia. Me lo temo hasta el extremo de que haré caso del veterinario durante todo el semestre. xxxxx
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Mafia boy |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Ya tenemos otra película en puertas: la historia de Mafia Boy -un adolescente puede provocar daños de miles de millones de dólares pero el humanistarismo convencional impide incluso facilitar su nombre--, el canadiense que a sus dieciseis añitos consiguió demostrar lo vulnerables que son los sistema de seguridad de los principales operadores del planeta ---CNN, ebay, Yahoo, Amazón incluidos-y la radical indefensión en que se halla nuestra intimidad cibernética. Hace unos días, primero un fallo humano y luego la piratería de los hackers, dejó fuera de servicio a los sesenta millones de usuarios colgados del servidor de Bill Gates, el famoso Microsoft. Poco antes se supo que más o menos siete de cada diez ordenadores podrían estar hoy contaminados por virus diversos a los que cada día resulta más difícil enfrentarse. La realidad virtual está resultando más precaria y accesible que la otra, Alicia peligra más dentro del laberinto del espejo que fuera de él. Todo haz tiene su envés: la ciencia y la tecnología -bein lo sabemos-nunca han sido una excepción a esa regla. xxxxx
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La Res Pública |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
El sindicato UGT ha montado un Ateneo Republicano en Sevilla y ha cedido el ambón a Julio Anguita para que lo inaugure. Sugestivo programa. Lo difícil que es hoy en España ser republicano lo sabemos los republicanos, igual que lo difícil para los de izquierda es saber dónde anda actualmente la Izquierda. Oyendo a Anguita en casa de la UGT, sin embargo, todas esas dudas se disipan y hasta pareciera que España mañana por la mañana será republicana además de izquierdista, cosa de la que no pocos republicanos de izquierda (porque los hay de derechas, a manojitos) no estamos nada seguro. Por no estarlo, no lo estamos ya ni de que haya en estos momentos una opción real a la izquierda de la Nada. Y ya puestos, la verdad es que, como demuestra la realidad de la afiliación y corrobora el boca a boca, tampoco es que andemos sobrados de imagen sindical. Yo no sé si será cierto, como Anguita sostiene, que aquí navegamos sobre la estela de un pacto cobardón por el que, tras el golpe de Estado, se entregó el ideal republicano a los leones. Lo que sé es que, lamentándolo muy respetuosamente, hoy no es nada fácil llenar un salón con repúblicos entusiastas. Que se lo pregunten a los compañeros que en el Ateneo de Madrid se juntan cada año para verse las caras conocidas. Pero no hace falta: conque pongan la oreja, tendrán bastante. xxxxx
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El Estado hereditario |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Un solo mes de Milenio ha dado ya para dos herencias de Estado. Un hijo sucede a un padre en El Congo en medio de una tensión que algunos califican de guerra mundial africana. Otro ocupa el sillón de papá en USA tras una impresentable movida electoral, suceso que no se producía en el edén democrático desde que un Adams sucedió a otro a finales del XIX. Los hijos de papá -al de Mitterand, ahora procesado, le llamaban en el Elíseo Papa ma dit-declaran el fondo patrimonial que preside la psicología profunda del Poder, igual en las democracias que en las dictaduras. En el último tramo del siglo tampoco escasearon las sucesiones estatales. No hablemos de Mohamed y Hasam, que eso va en la institución, pero habrá que recordar a Kim Dae Iung de Corea, a Benazir Buttho de Pakistán, al hijo irrecordable de la señora Gandhi, a la saga de los Papandreu o a Basir Asad de Siria, entre otros. Incluso Papá Doc se salió con la suya en Haití con su hijo medio tonto. Les falló el mecanismo, sin embargo, a Trujillo y a Somoza, menos mal, sobre todo en el caso de éste último, muy a propósito para recordar estos días aciagos porque él fue quien patentó el negocio de desviar la ayuda internacional de las catástrofes hacia almacenes propios. Y le falló a los Kennedy, que aspiraron secretamente a reinar sobre el Imperio desde su prehistoria bostoniana y mafiosa. El poder tiende a perpetuarse. Una vida es demasiado corta para tan intensa experiencia. xxxxx
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Baratillo moral |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Un informe solvente (Unesco, Universidad de Barcelona, Intermon, Green Peace, Médicos Sin Fronteras) asegura que la mitad de las armas que España vende por esos mundos de Dios van a parar a países que no respetan los derechos humanos o son infiernos endémicos. En los conflictos de Medio Oriente, India, Turquía o África se dispara con armas españolas, se vuelan cuerpos con minas españolas, bien porque directamente -con la autorización del Gobierno: de éste y del anterior-se las remitimos por derecho, bien porque se las hacemos llegar a través de la tercería criminal de países como Bulgaria o Burkina Faso, especializados en ese alcahuetaje mortal. Recuerdo una foto que aquí no quisimos ver: mostraba una exposición de armas requisadas al enemigo por uno de los bandos enfrentados en Bosnia y, para nuestra vergüenza, muchas de ellas eran de fabricación española. O aquella otra que no vimos pero contra la que tanto se clamó: una factura de cientos de miles de millones pagados por Hasan al Estado español: con una mano hacíamos amistosa seña al Polisario y con la otra le dábamos al sátrapa la pistola con que desnucarlo. Vean como no es cuestión de signo político. Los grandes negocios -y ninguno tan grande como el de la muerte-tientan, a izquierda y a derecha, incluso a los Estados. Nunca se probó, claro está, pero hasta se ha dicho más de una vez que las finanzas vaticanas participaban en ese festín. ¡Miserere nobis! xxxxx
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Gobierno de los jueces |
El
Mundo de Andalucía |
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El gobierno de los jueces no es una fórmula inédita. Hay sociedades primitivas -en Israel todo un periodo histórico recibe ese nombre-en que se ha intentado que los prudentes dirigieran la sociedad. Los prudentes, los jueces. Nunca, sin embargo, ha prevalecido mucho tiempo ese tipo de ensayos. Las sociedades son de una naturaleza compleja que escapa a la experiencia del dogmático, salvo cuando deciden simplificarse en el mecanismo fundamentalista. Las teocracias existen, claro está, pero no son democracias. El otro día comentaba yo aquí la declaración de Eli Ishai, integrista del Shas que agrupa a los sefardíes, cuando decía que su pueblo es judío antes que demócrata Ya antes algunos hubimos de oponernos a un partido ganador de elecciones que en Argelia se proponía abolir toda legislación laica y sustituirla por la ley coránica: el sacerdote investido de juez y la voluntad imaginaria de Dios convertida en legitimación última de la ley civil. ¿Qué tiene ese proyecto que ver con la civilización política? Pues absolutamente nada. La democracia es la suprema aportación civilizatoria surgida en Occidente pero es preciso considerar que nuestra noción actual no es la original ni mucho menos. No entendemos por régimen de libertades el sistema pericleo, sino el moderno que suele atribuirse a Montesquieu. Y ese deja explícitamente claro que los jueces tienen un lugar concreto y no franqueable en el sistema social. Si se salen de él fracasa la democracia. Aquí empezamos ahora a entender lo que Montesquieu quiso decir. xxxxx
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Huelva |
El
Mundo de Andalucía |
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Hace unos días hablé en Huelva a mi gente con el corazón en la mano. Me entendieron, faltaría más. Luego, he leído aquí mismo, puestas en mi boca, palabras que no recuerdo y que en nada coinciden con aquellas que en Huelva dije. ¡La vida! En casa del herrero, cuchillo de palo, ya se sabe, y estas cosas ocurren --¡qué le van a contar a Noé del Diluvio!-por no exigir garantías cuando es preciso exigirlas. Total, una ruina. Se me han rebrincado hasta los íntimos y con toda la razón del mundo si yo hubiera dicho, blanco sobre negro, lo que se me ha hecho decir. En fin, pelillos a la mar. Pero no, por supuesto, en la cuestión de fondo. Verán. Yo lo que dije y digo es que Huelva ha sido y sigue siendo maltratada, que le han quitado mucho mientras tuvo poco y que nadie le regaló nada de lo que ahora va teniendo, que siendo vanguardia del progreso andaluz se la trata como a retaguardia. Dije eso y mucho más. Por ejemplo, que en buena medida esos injustos males la abruman por carencia del liderato que nunca tuvo y que ahora apunta, o que el agravio tradicional y el clásico complejo estimulado por sus elites más reaccionarias tiene las horas contadas según veo de firme el empeño a derechas y a izquierdas. Y también que -a la vista está- son agua pasada aquellos quejidos del exilio para los que hoy tiene Huelva el oído que antes no tuvo. ¡Qué iba yo a decir de Huelva que no fuera por ese rumbo! ¿Tengo yo fama de ingrato o de volverme atrás amedrentado, acaso? A Dios gracias, temo que más bien de todo lo contrario. xxxxx
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Otros racismos |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
No existe un criterio unánime para rechazar el racismo, ni siquiera entre los racistas. Incluso, en cierto modo, sería posible que, como dicen algunos pesimistas, cualquiera es racista a condición de que se le ponga delante el enemigo adecuado. No sé, no estoy seguro. Pero sí lo estoy de que no a todos los racismos los tratamos igual, ni con todos los racistas somos igual de contundentes, sino que a éstos los despellejamos vivos mientras a aquellos tratamos de entenderlos, no pocas veces, en sus oscuras razones. Cuando Arzálluz, un suponer, dice eso de que prefiere un negro que hable euskera a un blanco (quiere decir, un español, claro, o incluso un vasco no euskerizado) que no lo hable, todos estamos de acuerdo en que lo que le asoma bajo la boina son cuernecillos de cabrón de aquelarre. Pero cuando Eli Ishai, el líder religioso de Israel, explica que está contra los matrimonios mixtos porque son una amenaza contra su pueblo/raza, pues decimos que esto y que lo otro, y hasta que lo de más allá, pero siempre escuchando sus palabras con el ruido de fondo de los peñascazos de la intifada. Nadie en este Occidente llamado, según dicen, a liberar a los pueblos de su inveterada condición de fanáticos, se rasga las vestiduras cuando un hombre como Ishai dice tan pancho que su país primero es judío y sólo después demócrata. Vean como, por más que nos sobren motivos, lo cierto es que a veces no somos todo lo justos que debiéramos con los cuernos de Arzálluz. xxxxx
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Partido por dos |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
El secretario de organización del neoPSOE, José Blanco, le ha recomendado a Aznar que afronte la crisis de las vacas locas como un problema de Estado, esto es, por encima de partidismos y contando con todos. Bravo por el neoPSOE. Por su parte, el presidente Aznar ha ordenado a sus ministros que instruyan, dentro de lo que cabe, al nuevo contrincante, Zapatero, abriéndole los ojos a las complejidades de la gobernación, tan diferentes de las elementalidades de la práctica opositora. Bravo también por este prócer. Se ve que ambos, Aznar y Zapatero, dan por concluida una era política y apuestan por otra nueva en la que ninguno de los dos, por cierto, sabe qué lugar le reserva el destino. Al margen de esta vocación o conciencia de relevo queda lo que Chaves representa, a saber, el paleosociatismo, la facción de los que, puestos a elegir apellidos góticos para su razón comercial, preferirían siempre poner González donde los tiempos se empeñan en escribir Rodríguez. Cierto es que Zapatero da por buena la corriente cuando dice que no hace falta renovar nada allí donde aún se ganan las elecciones, por ejemplo en Andalucía. Pero no lo es menos que, por debajo de esta falla de la coherencia, discurre atropellado el caudaloso regajo del cambio. Nunca se sabe en el planeta político, pero lo probable es que a González le queden más conferencias que impartir que decretos por firmar. Lo malo -para los andaluces y para Zapatero-- es que Chaves ni se ha enterado. xxxxx
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Muñeca eterna |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
En las más remotas sepulturas neolíticas han aparecido, confundidas con el ajuar mortuorio de algún niño difunto, primitivas muñecas toscamente talladas en madera y aún en piedra. Lo mismo ha confirmado la arqueología china y los profanadores de tumbas, desde el valle del Nilo al territorio apache, lo que no deja lugar a dudas sobre el éxito psicológico de ese invento lúdico suplantador de la maternidad que ha nvenido funcionando, por cierto, como un poderosísimo instrumento socializador. En esto último llevan razón las feministas radicales: la muñeca ha sido siempre y sigue siendo un útil pedagógico para adiestrar a la niña en su futuro rol doméstico y en su destino reproductor. Pero quizá no la llevan tanto si se considera que la inmensa mayoría de ellas están hasta el moño de jugar con muñecas y ahí las tienen, tan rebeldes. Una de ellas, hoy diputada andaluza, se negó en cierta ocasión a subir a un estrado porque sobre él se hallaba un varón, un inocente psicologuito invitado por el propio gineceo a una mesa redonda. ¿Y me va a decir a mí esa minerva que nunca jugó con una chochona como su mamá jugara antes que ella con una Mariquita Pérez? Pues no me lo creo pero, además, no me explico por qué se sienta en un hemiciclo donde hay mayoría de machos. Será porque a ella le ha dado el asiento uno de ellos, pero ni aún así se arregla el roto. xxxxx
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Junto al volcán |
El
Mundo de Andalucía |
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Un gramo de plutonio es capaz de matar a mil personas. Los americanos lo han bombardeado sobre Yugoeslavia cuidando, claro está, de que sobre el terreno no hubiera americanos, y aún no sabemos qué resultados habrá provocado el bombardeo. Tampoco si los cánceres y demás calamidades que empiezan a registrarse entre los combatientes -de la población civil nadie habla, para qué-responden a la acción plutónica o se debe más bien a la del uranio empobrecido ése que también han empleado. Eso sí, lo que sea, a juzgar por los síndromes, es distinto de lo que usaron en la Guerra del Golfo porque, hasta el momento al menos, poco sabemos de niños deformes y otros males inexplicados. Cuando escribí aquí el otro día que la de Bosnia había sido una guerra nuclear a escala, me protestaron varios amigos y algún adversario. Pues lo sostengo. Es posible que la russelliana imagen de la guerra atómica que funcionó durante la Guerra Fría fuera un hongo temeroso y la sombra de una escuela reducida a unas siluetas inocentes sobre lo que debieron ser los pupitres. Hoy que las ciencias adelantan que es una barbaridad, una barbaridad, sabemos que la agresión atómica no tiene por que ser ruidosa sino que puede ser silente, acercarse de puntillas, como el ladrón del libro sagrado, disfrazado tal vez con el atuendo de la más cálida inocencia. Dios nos libre pero así va la cosa. xxxxx
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Pulgas áulicas |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
No sólo al perro flaco, también al gordo -en ocasiones-todo se le vuelven pulgas. En el Poder se aprecia mucho ese fenómeno: un césar, un régimen, un conducator puede navegar viento en popa hasta que un amanecer rulan los vientos y se le ponen de proa las corrientes. Eso pasa, en serio, incluído Alejandro o Napoleón y, por descontado, nuestros actuales próceres. A Aznar mismo, ese Teseo imprevisto, le están surgiendo vientos de proa ante el Argo de su aventura y donde sólo había calmas y gratas brisas parece que todo se confabula para poner airones y marejadas. Las vacas locas, para empezar, incluso sin los ministros, son ya una fosa en la que caben, junto a la vacada que Fraga enterró en cales gallegas, buena parte del equipaje de los éxitos. El uranio y los hipotecados empobrecidos, el ridículo del Tireless, los vaivenes de la Bolsa y los repuntes de la inflación, componen una sinfonía adversa a la que la legión famélica de los sin papeles le pone un fondo exótico de tambores de guerra. El lucero de Aznar declina para que ascienda en balancín la estrella rosa de Zapatero: no hay balanza en la que suban los dos brazos a la vez, está visto. xxxxx
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Guerra nuclear |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
A las generaciones que vieron o alcanzaron a entrever la ruina de Hiroshima y Nagasaki, Bertrand Russel les quitó, en buena medida, el miedo a un segundo acto de la tragedia con el viejo argumento, nada despreciable, de que el miedo guarda la viña, o sea, que ninguno de los dos dóbermans de la guerra fría osaría desencadenar un holocausto que lo más probable es que lo sepultara a él también. Estaba bien traído lo de Russell y hasta acabó comprobándose que, para espantar a los osados, esa pavura recíproca era el mejor mastín a la puerta del majuelo. Y así hemos superado crisis tan agudas como las de Corea, Indochina primero, luego Vietnam, y la serie de conflictos postcoloniales sin que a nadie se le ocurriera romper la baraja atómica por el teléfono rojo. Ha sido preciso que la Guerra Fría acabe y el Imperio se quede sólo e indiscutido sobre el planisferio para que hayamos sido capaces de perpetrar una guerra nuclear, disimulada pero evidente, como la que en la antigua Yugoeslavia, y seguro que antes en Irak, han provocando la tragedia del cáncer y la leucemia. Russell llevaba toda la razón: lo único que nos libraba de las armas nucleares era el hecho de que el Otro las poseía también. En cuanto hemos tropezado con dos que no las poseen, ya ven lo que está pasando. xxxxx
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La oveja modorra |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Mi amigo el doctor Pedro García Pinto, que ejerce de maestro él sabrá por qué, tiene una experiencia inagotable. De paso que me comenta por Internet la última novela de Vaz de Soto, me cuenta, el tío, la odisea de un hermano suyo engloriado porque le dio un toque a Sara Montiel el día en que se estrenó El último cuplé, leyenda ni más ni menos creíble que la que la diva anda vendiendo por ahí sobre sus amoríos con don Severo Ochoa. Y ya de paso, conocedor de mis hipocondrías, trata de tranquilizarme a propósito de las vacas locas, recordándome antiguas epozootias y mortandades de corral que bien recuerdo como fantasmas de nuestra infancia. Pedro le quita hierro al debate, dice que seguramente no será para tanto, y de paso rememora que su suegro llamaba modorras a las ovejas que de pronto se ponían como borrachas, sin tenerse en pie, lo que daba a los pastores mucha ocasión de jolgorio y festín. Siempre se cocieron habas en este caldero, es lo que me viene a decir mi maestro/doctor, que muy pedagógicamente llama mi atención sobre el aserto del DRAE de que la enfermedad cerebral del ganado lanar la produce la larva del helminto, con lo que vaya usted a saber si acaso esa larva gusanera sería la versión tradicional de estos futuristas priones. No quiero influirles, decidan cada cual. xxxxx
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La mujer fuerte |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
Me llama un amigo jubilata, observador tenaz de la realidad y crítico, en consecuencia, implacable de nuestras muchas lacras y debilidades. ¿Tu has leído el artículo ése de un general que dice que las tías no deben entrar en el Ejército porque no tienen ni tanta fuerza ni tanta capacidad para soportar tensiones como nosotros?. No sé por qué me distingue incluyéndome, pobre de mí, entre los esprits forts, ya que él sabe de sobra que mi hoja de servicios es más bien modesta, pero como le digo que no, que no he leído ese artículo, pues me aclara que, según el general, la mejor demostración de esa quebradiza natura es que la mujer jamás ha ganado un campeonato mundial de ajedrez. ¡Joder, con nuestros milicos! Tampoco lo han ganado nunca los generales -me dice mi amigo--, ni de ajedrez, ni de mus, ni de petanca, y ahí los tienes con los entorchados, aparte de que hace años que se vienen reclamando campeonatos mixtos ante la más cerrada oposición del androceo. Mi amigo Quintero le dijo una vez a un mílite con ínfulas pugilísticas que andaba bordeándonos: ¡Eso no tiene usted cojones de decírselo a la Sansona!. No los tenía entonces, seguro, ni los tendría hoy que Virginia la Sansona anda en la cosa mística de las apariciones. Fijo. xxxxx
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Tardío perdón |
El
Mundo de Andalucía |
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Mayo 2000 |
No seré yo quien minimice el acto de Vitoria, la manifestación de miles de católicos vascos que, finalmente, han decidido tirar la raya con claridad entre su moral y las razones de los asesinos, o eso parece. Ocho obispos (cardenal uno de ellos) son muchos obispos, demasiada púrpura para ponerle pegas, sobre todo teniendo en cuenta que algunos de esos ordinarios se han caracterizado año tras año justamente por lo contrario de lo que este acto significa, es decir, por la ambigüedad. Nunca estuve entre los detractores de Setién (lo que no quiere decir que no compartiera esas críticas) ni me conté, claro está, entre quienes prefirieron ignorar o fingir que desconocían la determinante relación de la Iglesia católica con los inicios de ETA y sus posteriores complicidades. En este asunto, como en el de la cuestión judía, como en los pleitos de las dictaduras sudamericanas, como en la ocasión de nuestra guerra civil, como en tantas ocasiones, la Iglesia ha especializado su astucia, como los tahúres de dos barajas, en estrategias de ambigüedad: hacer las cosas de modo y manera que, ganara quien ganara, Ella no perdería. Aparte de lo cual, lamentablemente, en esta ocasión ha habido algo peor, a saber, algún obispo y muchos curas retorcidamente conniventes con el terror. Que antier hayan salido a la calle, roquete y sobrepelliz o simple clergyman bajo la nuez, resulta, por eso mismo, nuevo y decisivo. Veremos cuanto dura la función. xxxxx
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Guerras de género |
El
Mundo de Andalucía |
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Alguien comentaba hace poco que el éxito taurino de El Juli dependió y se debe al entusiasmo que despierta en las mujeres, imaginarias hembras/madres, soñadas hembras/novias y demás. El de Jesulín, como todo el mundo sabe, se disparó sobre un sórdido trasfondo machista, con bragas de saldo engalanando los tendidos y sostenes sustituyendo a los capotes de paseo en las barreras, que una hábil propaganda estiró al extremo de organizar festejos sólo para mujeres. Así son muchas veces las cosas en este perro mundo: en la secreta guerra de los sexos (condesa de Campoalange) cada bando ofrece sus arietes a la vanguardia adversaria, mujeres defendiendo a hombres y hombres apostando la vida por las mujeres. Lo que no sabía y empiezo a constatar es que hasta sería posible que el peor enemigo de cada adalid sea la tropa de su propia partida, cosa que ya había barruntado alguna vez, pero que empiezo a comprobar alarmado contemplando cómo son las mujeres quienes descuellan en las demostraciones contra las hembras destacadas. A propósito del caldito de Celia Villalobos y de mis (espero que) medidos comentarios, por ejemplo, no son pocas las críticas que recibo pero constato que la mayoría de ellas vienen firmadas por mujeres. Saque cada cual su consecuencia que, en asunto tan vidrioso, prefiero no opinar. xxxxx
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Idas de muerte |
El
Mundo de Andalucía |
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Una mujer es asesinada por el bestia de su cónyuge aproximadamente cada cinco días: este año de gracia del 2001 ya van dos en los 10 que llevamos de Milenio, o sea, que calculen las que en el Milenio cabrán, si Dios o los hombres no lo remedian. Por su parte, hemos sabido ahora que durante el año 2000 se ahogaron tratando de alcanzar Europa en patera quinientos inmigrantes, es decir, uno cada dos días, descontados los fines de semana. En cuanto a los periodistas, hay mejores noticias: el último balance anual arroja diez muertes menos que el del año anterior, un total de 26 asesinados sólamente: mal contados, uno cada quince días. No se incluyen las mujeres medio muertas, ni las reventadas supervivientes, ni las ocultas, ni las silenciosas, como no se tienen en cuenta los emigratas desaparecidos sin rastro, ni los 77 periodistas presos (en Turquía y en sitios hasta peores, que los hay), ni los más de 500 agredidos. Claro que peores aún son las cifras de niños que fallecen de hambre, la de meninos tiroteados en las calles de Río o Bogotá, la de los forzados a prostituirse para los turistas ricos en medio mundo -sí, en medio mundo-o los que se ven obligados a trabajar, incluso en minas, en régimen de esclavitud. ¡Para qué íbamos a incluirlos! Con estadísticas o sin ellas, la vida no vale hoy un pito. xxxxx
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Ecologías |
El
Mundo de Andalucía |
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Me entero del nombramiento de una ministra verde en Alemania para arreglar lo de la hecatombe (en sentido etimológico) de las vacas. Vamos a ver qué hace, aunque vaya por delante que a nadie se le pueden pedir milagros. Los verdes de por esa parte andan como más integrados, son menos fundamentales y andan más atento a la que salta, sea liebre o gazapón. Por aquí son más suyos, o sea, más nuestros, que tampoco tendría sentido otra cosa, por ejemplo, un ecologismo moderado en una república (con perdón) de radicales. Mi amigo GN me cuenta desde New Yersey la experiencia de su tierra, hoy convertida en parque natural: Se han perdido las veredas, no queda caza menor, se ha perdido el búho real que antes había que en cada desfiladero. No hay cabras, ni ovejas, ni vacas (menos mal), el monte agreste lo invade todo de modo que cuando hay un incendio arden hasta las piedras La gente, los colonos, no pueden vallar, ni levantar paredes, ni criar gallinas ni pavos porque los zorros y los meloncillos, al no haber caza menor, les roban los animales . El alma a los pies. Sartre escribió, recordando su niñez (Les mots): Cuando se ama demasiado a los animales , se les ama contra los hombres. Pudiera ser. xxxxx
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El conselleiro |
El
Mundo de Andalucía |
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Oigo a una docena de idiotas hablar de la cultura de la dimisión a propósito del más que probable cese del conselleiro Gago. A Fraga no se le dimite, Fraga cesa. Y empieza por dar ejemplo: fíjense cómo él no dimite nunca. ¿Que aparece una fosa de cal con trescientas vacas y no sé cuántas toneladas de piensos malditos? Pues se cesa a Gago y santas pascuas, igual que antaño se hacía una campaña envilecedora cuando había que fusilar a un descolgado de la guerra, pongamos por caso, a Julián Grimau. Los políticos cambian, evolucionan con la vida y milagros, pero hay algo en ellos -una especie de segunda naturaleza-que permanece inalterable a través de los tiempos. Fraga, por seguir con el caso, no dimite así le encuentren fosas con vacas o memorias humanas enterradas. En mis tiempos de Facultad, cuando un alumno se salía de la impertinencia tolerable, Fraga se quitaba la chaqueta y se liaba a mamporros como estaba mandado. Luego tuvo la habilidad de amordazar a la prensa con una ley que se proclamaba liberadora. Y ahora entierra vacas en cal y cesa conselleiros, lo cual no está mal teniendo en cuenta la edad y el kilometraje. Como se descuiden, cesa a las vacas. xxxxx
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Una mata de poleo |
El
Mundo de Andalucía |
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La Justicia, la menor y la mayor, está en crisis. No hay más que ver a un país que sigue discutiendo si el exmarido de la mujer de un ciudadano juzgado está obligado a inhibirse como juez en un asunto en el que ella, por si fuera poco, actúa de abogado y mientras entre ambos mantienen pendiente un pleito civil. Hemos llegado a un punto en que los enterados echan sus cuentas y nos profetizan con mínimo riesgo de error el resultado de cada gran pleito, en especial de los de naturaleza política, en el sobreentendido de que los tribunales construyen su voluntad colectiva y justiciera sumando criterios individuales inevitablemente parciales. ¿Lasa y Zabala, Barrionuevo y Vera? No había escape posible -según los expertos-precisamente por la rara independencia de los juzgadores. ¿Filesa o Liaño? Pues lo contrario. Mala cosa es que la opinión de un país responda a los fallos dividida de modo que lo que para un bando es triunfo del Estado de Derecho para el otro aparezca como ataque a sus fundamentos. Lo arduo, hoy día, es convencer a la gente de que la Justicia -el TS incluído-son empíreos órganos imparciales que, al juzgar, mantienen escrupulosamente la venda en los ojos. Lo fácil es lo contrario. Y eso es una calamidad de la que hay que responsabilizar a los partidos políticos a los que resulta necesario proteger a brazo partido, sobre todo frente a ellos mismos. Estamos siempre en lo que Jules Renard escribió en viejo diario: la Justicia es gratuita; menos mal que no es obligatoria. Desde luego. xxxxx
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Justicia a domicilio |
El
Mundo de Andalucía |
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Quienes no querían que se juzgara a Pinochet (aparte de los enemigos de Garzón) mantuvieron la absurda tesis de que la solución más conforme a derecho era que el tirano fuera juzgado en Chile. Otros dijimos que no, que eso no sería nunca posible, no sólo porque medio país fuera pinochetista, sino, sobre todo, porque el Ejército sigue en manos de los cómplices de Pinochet. ¿Iban a consentir el número 2, el número 7 y el número 100 que se juzgara al número 1? Obviamente no, pero la cosa funcionó lo bastante como para impedir el traslado a España. Nadie con decencia objeta nada cuando un capo nazi es capturado en otro país, todos estamos de acuerdo en que la barbarie de aquel holocausto bien merece un amplio criterio que permita hacer justicia. ¿Por qué no ocurre lo mismo con los otros dictadores, desde Pinochet a Videla y Massera, desde Suharto a Estrada? No tengo yo esa respuesta en mi mano, pero en la punta de la lengua me brinca la sospecha más sencilla: porque están a salvo quienes son o han sido peones de los EEUU. Condenar a Pinochet sería poner en la picota a Kissinger, como es natural. Y eso es cosa poco razonable de imaginar. Pueden dormir tranquilos los asesinos: no serán juzgados nunca en países justicieros y menos dentro de casa. xxxxx
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La fe cívica |
El
Mundo de Andalucía |
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No había casos registrados de vacas locas en España, ergo no había síndrome EBB en nuestro país. No era cierto que la guerra del Golfo hubiera originado un síndrome temible, pero hoy sabemos que algún secreto comité trata de controlar los miles de casos fatales registrados en USA y Gran Bretaña tras el conflicto. Ninguna relación lógica podía existir entre el empleo de uranio empobrecido en el arsenal de la OTAN en Bosnia (ministro Trillo, antier como quien dice) y hoy funciona ya en Defensa (o eso dicen) una oficina para atender a los eventuales soldaditos españoles afectados. No sigo pero podría. ¿Qué está ocurriendo? ¿Cómo no se da cuenta el Poder -el Estado-de que para que una sociedad se mantenga y avance es imprescindible que los ciudadanos confíen en quien gobierna sus vidas? ¿O de que sin esa confianza no hay integración positiva que valga y, en consecuencia, que lo que no sea directamente imponible por la coacción no alcanzará nunca el estatuto de valor? El Poder se ha revelado como un mentiroso compulsivo y el resultado es que la gente, imposibilitada de confiar en esa instancia superior, se siente sola y desprotegida, abandonada a su propia iniciativa. Francamente, no se me ocurre ningún atajo más expeditivo para escapar del yugo del poder político. xxxxx
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Zorras y gallinas |
El
Mundo de Andalucía |
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La policía hindú no ha tenido mejor ocurrencia que contratar a una veintena de hackers o piratas de la Red para que la enseñen a defenderse de los ataques piratas: la mancha de la mora con otra verde se quita, dice el refrán. Nada nuevo, por otra parte. Se cita siempre el caso de el Tempranillo, a quien Fernando VII hizo jefe de la policía que acabó con los bandoleros románticos, pero hay otros muchos casos en la historia. Ninguna cuña mejor que la de la misma madera. Los servicios de espionaje se enredan como madejas entrelazando sus propios cabos. En la fantasmagoría de Internet, donde los nombres jamás tienen cara y los caras carecen de nombre, no podía ser de otra manera. Por eso de un tiempo a esta parte hay pocos negocios tan pingües para un imaginativo como delinquir con el ordenata. Desde que un banco yanqui contrató al pirata filipino que nos volvió tarumbas con el virus I love you era sólo cuestión de tiempo que la policía encargara a los piratas la seguridad de todos. Nadie sabe mejor que ella que, en ocasiones, la mejor protección la dan los delincuentes. xxxxx
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Detractar al XX |
El
Mundo de Andalucía |
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| Un artículo entusiasta y cientifista de L.M. Fuentes, esa minerva gaditana con voz tan propia, representaba ayer el progreso humano congelado en la doble imagen del mono asesino y la danza cósmica de esa película de la que todo el mundo habla estos días, como es natural: de 2001, odisea del espacio. Sostiene en él nuestro joven publicista que el arma asesina sería la primera señal de la inteligencia y que la religión (esa noción tan equívoca que no viene de religare, como suele decirse, sino de relegere: ojo) vendría a ser algo así como el signo o indicador de progreso de una especie que detestara finalmente mantenerse en el nivel del simio y decidiera pelechar en cuerpo y alma hasta poder mostrarse sin escándalo como el mono vestido en el escaparate universal. Cuestión de atuendos, Luismi, créeme. Te recuerdo la fábula de Kafka sobre el mono transformado en hombre y elevado a académico --¡qué gran ironía, ¿no?!-que luego iba degenerando a ojos vista del espectador hasta reencarnar, cinchado dentro del smoking culto, en el animal primigenio e inevitable que todos -como tú dices, aunque unos más que otros-llevamos dentro. Ahora bien, no dudemos demasiado del progreso siquiera sea en sus infinitas modalidades. Yo mismo medito muchas veces sobre el milagro de mi pulgar opósito y, para qué engañarte, pienso otras tantas en qué sería de nuestra muchachada sin ese adminículo del teléfono móvil. Fíjate. xxxxx
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El Potlach |
El
Mundo de Andalucía |
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Un artículo entusiasta y cientifista de L.M. Fuentes, esa minerva gaditana con voz tan propia, representaba ayer el progreso humano congelado en la doble imagen del mono asesino y la danza cósmica de esa película de la que todo el mundo habla estos días, como es natural: de 2001, odisea del espacio. Sostiene en él nuestro joven publicista que el arma asesina sería la primera señal de la inteligencia y que la religión (esa noción tan equívoca que no viene de religare, como suele decirse, sino de relegere: ojo) vendría a ser algo así como el signo o indicador de progreso de una especie que detestara finalmente mantenerse en el nivel del simio y decidiera pelechar en cuerpo y alma hasta poder mostrarse sin escándalo como el mono vestido en el escaparate universal. Cuestión de atuendos, Luismi, créeme. Te recuerdo la fábula de Kafka sobre el mono transformado en hombre y elevado a académico --¡qué gran ironía, ¿no?!-que luego iba degenerando a ojos vista del espectador hasta reencarnar, cinchado dentro del smoking culto, en el animal primigenio e inevitable que todos -como tú dices, aunque unos más que otros-llevamos dentro. Ahora bien, no dudemos demasiado del progreso siquiera sea en sus infinitas modalidades. Yo mismo medito muchas veces sobre el milagro de mi pulgar opósito y, para qué engañarte, pienso otras tantas en qué sería de nuestra muchachada sin ese adminículo del teléfono móvil. Fíjate. xxxxx
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Monos desnudos |
El
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Un artículo entusiasta y cientifista de L.M. Fuentes, esa minerva gaditana con voz tan propia, representaba ayer el progreso humano congelado en la doble imagen del mono asesino y la danza cósmica de esa película de la que todo el mundo habla estos días, como es natural: de 2001, odisea del espacio. Sostiene en él nuestro joven publicista que el arma asesina sería la primera señal de la inteligencia y que la religión (esa noción tan equívoca que no viene de religare, como suele decirse, sino de relegere: ojo) vendría a ser algo así como el signo o indicador de progreso de una especie que detestara finalmente mantenerse en el nivel del simio y decidiera pelechar en cuerpo y alma hasta poder mostrarse sin escándalo como el mono vestido en el escaparate universal. Cuestión de atuendos, Luismi, créeme. Te recuerdo la fábula de Kafka sobre el mono transformado en hombre y elevado a académico --¡qué gran ironía, ¿no?!-que luego iba degenerando a ojos vista del espectador hasta reencarnar, cinchado dentro del smoking culto, en el animal primigenio e inevitable que todos -como tú dices, aunque unos más que otros-llevamos dentro. Ahora bien, no dudemos demasiado del progreso siquiera sea en sus infinitas modalidades. Yo mismo medito muchas veces sobre el milagro de mi pulgar opósito y, para qué engañarte, pienso otras tantas en qué sería de nuestra muchachada sin ese adminículo del teléfono móvil. Fíjate. xxxxx
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Sangre y letra |
El
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Se reconoce, al fin, que era una ilusión eso de la pedagogía lúdica (lúdicra, en todo caso, habría que decir). No hay duros a dos pesetas. La letra con sangre entra: el viejo refrán (viene ya en el viejo centón de Correas) es el reverso de la pedagogía pietista, de Pestalozzi, por ejemplo, la antípoda de Ivan Illich y los partidarios de la escuela abierta. No hay pedagogía sin esfuerzo, aprender exige aplicación: eso es todo, mal que les pese a los anomistas de la LOGSE. El último cuarto de siglo ha visto crecer esa ideología de lo espontáneo: la mejor Universidad es la de la Calle, dicen todos los Roldán que rulan por ahí. Bueno, según para qué. Para roldanear, quizá, pero no para entrarse en un romance histórico o para trasplantar un corazón. El descrédito del saber ha sido en España un objetivo político y un designio ignorante. De ahí el estado de nuestras escuelas, de nuestros institutos, de nuestra alma mater, la Universidad. ¡Ojalá fuera pintar como querer, ojalá pudiera aprenderse jugando! Pero no es posible. Sin dejar de proscribir a los maestros tiranos que fulminaba Cervantes (II, c. 35), hay que entender que la docencia es una tarea jerárquica, no un salón de juegos. La letra no tiene por qué entrar con sangre, pero tampoco se consigue jugando. El error de la LOGSE ha sido una mezcla de ingenua complicidad y de ignorancia. La ministra lleva razón cuando anuncia el principio del fin de ese costosísimo segmento de ocio. xxxxx
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Llegó el futuro |
El
Mundo de Andalucía |
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La encuesta publicada en este periódico no deja lugar a dudas: los españoles son partidarios de la eutanasia, del matrimonio gay, de la descentralización municipalista, creen en la vida extraterrestre y esperan llegar a Marte en cuanto aclare el tiempo. En una palabra, han llegado la modernidad. Sin percatarnos siquiera, resulta que nos hemos acostado neolíticos, medievales acaso, para despertarnos algo sobresaltados en pleno futuro imperfecto, casi a pie de tajo de el reino feliz de los tiempos finales, cosa, en fin de cuentas, muy propia del cambio de milenio. Es como si hubiéramos cruzado de una zancada onírica el trecho que separa Atapuerca de la Estación Espacial pasando por Santa Gadea, como si hubiéramos pelechado súbitamente hasta perder todo el pelo de la dehesa, como si hubiéramos entrado a saco en nuestros sueños para enfundar en guante de seda las manos cavernícolas y ponerles collares domésticos a los bisontes altamiranos. El futuro era esto: un repertorio de criterios, una colección renovada de opiniones, en suma, una nueva ideología. Sólo los milenaristas y los empecinados seguirán aguardando otros signos. El ángel exterminador se acerca sin hacer apenas ruido. xxxxx
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El enano infiltrado |
El
Mundo de Andalucía |
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Apenas sin percatarnos hemos abierto una ventana en el sagrado de nuestra intimidad. ¿Qué mayor intimidad que la del ordenata? La cuenta corriente, acaso la dirección más secreta, todo el arsenal sensible de nuestra vida cotidiana está ahí dentro como en una caja fuerte de la que hubiéramos olvidado la clave en la barra del bar. Existen hoy, según los expertos, cien mil hackers y aguardan nuestra visita en la Red treinta mil páginas web especializadas en piratería informática. Si eso es cierto, la legión se ha multiplicado, en seis años apenas, en un 2.400 por cien, y lo peor es que esa falange anda diseminada por el mundo entero, desde California a Filipinas, desde España a Nepal. ¿Total de pérdidas bancarias? Pues no menos de doscientos cincuenta millones de dólares, aunque parece demostrado que la mayoría de los ataques permanecen desconocidos, aparte de que los bancos -por la cuenta que les trae-aguantan el tirón sin decir ni pío. Un pirata ruso -26 añitos recién cumplidos-ha traído de coronilla al FBI y a cuarenta policías nacionales tras mangarle al Citibank (el mayor banco del planeta) 1.600 millones de pesetas. ¡Y lo ha hecho con un ordanata que le costó tres mil pelas y un módem que, por lo que dicen, cambió por una botellona de wodka! En la Rusia liberada casi todo es posible. En nuestra ciberintimidad, todo. xxxxx
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