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El invierno del patriarca |
El
Mundo de Andalucía |
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En la literatura, en la narrativa hispanoamericana el tema de la tiranía es recurrente: Ciro Alegría lo toca, Roa Bastos escribe Yo el Supremo, García Márquez El otoño del patriarca, nuestro Valle-Inclán, mucho antes, ese guión cinematrográfico impecable que es Tirano Banderas. Y un buen puñado de autores más, mexicanos, argentinos, peruanos, uruguayos, colombianos. ¿Podría ser de otra manera? Seguramente no. Miremos hacia Chile para ver esos cortes televisivos (en esta era la tv adelanta el material narrativo) del tirano menguante, paseando a tientas en short y rodeado de guardaespaldas y bufones. ¿Qué está ocurriendo en Chile, qué supone esta saga del procesamiento de nunca acabar? Pues, sencillamente, que nadie va a procesar en serio -quiero decir, un poner, como procesaron en Francia a Pétain--, a ese criminal abyecto. Ha habido alternativas, cierto. Pero al final es difícil escurrirse a la verdad y la verdad de este caso es que en Chile, bajo el cambio institucional, la dictadura se mantiene en pie y sobre las mismas botas de los mismos milicos. No hay lo que tendría que haber en la magistratura chilena para procesar como es de derecho al verdugo de la caravana de la muerte y de tantos otros horrores más. Y es natural. Si en algo era incuestionable el emperre de Garzón era en esta evidencia de que Pinochet no sería jamás juzgado seriamente en su feudo. xxxxx
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Malditos intelectuales |
El
Mundo de Andalucía |
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Dossier en un prestigioso semanario europeo bajo el título de El fin de los intelectuales. No importa de qué intelectuales, ni de dónde: es el fin general, el término de una experiencia de la humanidad que ha consistido en creer que los que sabían más debían también conocer mejor la realidad ética y hasta la moral. ¡El papel dirigente de los intelectuales! Han corrido océanos de tinta sobre ese tema que jamás fue real salvo cuando el intelectual -y esto no ha sido infrecuente-era además un poderoso. Pero, ay, en ese caso el intelectual era ya, por concepto y definición, un integrado. El papel histórico del intelectual ha sido loar al poder o guardar silencio: Petronio o Quevedo. Lo demás son cuentos: jamás el Poder ha tolerado intelectuales críticos. En un partido cuajado de la crema de la intelectualidad, Carrillo les llamaba los picos de oro: mala cosa, y cargada con bala. En cuanto pudo, en consecuencia, los laminó escrupulosamente. Como en el PSOE, donde esa condición fue siempre motivo de sospecha. Lo más que podía reconocérsele a un Vargas Machuca, a un Lazo, a un Gómez Llorente, incluso a un Tierno, era una buena cabeza. Pero, ah, , ¡no tenían ni idea de política! -decía el aparato. Es falso que la izquierda valorara más a sus minervas. Hoy mismo la derecha está demostrando que se puede utilizar a los intelectuales dignamente y sin peligro para el mando. La desacralización del saber ha ayudado mucho a ello. xxxxx
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Matrimonios gay |
El
Mundo de Andalucía |
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Entiendo que vivimos una microera acelerada en la que los cambios, desde la visión del genoma al matrimonio gay, van a una velocidad difícilmente imaginable hace sólo unos pocos años. Respecto a lo primero sabemos ahora que la iniciativa la lleva la sociedad civil, ése invento hegeliano que tanto juego da a los que no saben de qué se trata. En cuanto a lo segundo, al matrimonio gay, tres cuartos de lo mismo: lo que las asociaciones gay están haciendo es una obra tantálica no sólo por su envergadura y peso crítico sino por su rapidez. Ahora mismo, hace poco, el PSOE ha dado un paso adelante simplemente reasumiendo --curioso-lo que ya prometía en su último programa electoral que, como todos, estaría ahí (Tierno) para no ser cumplido. Pero si lo ha hecho ha sido, evidentemente, por la presión de los gay, por el calado que va adquiriendo ese movimiento en la conciencia pública, es decir, en la medida en que la moral privada de los gay se va haciendo moral social. La política no inventa el cambio, simplemente lo aplica cuando ya no puede evitarse. xxxxx
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Rey de Tonga |
El
Mundo de Andalucía |
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El soberano de Tonga, Taufaahau Tupou IV, es un gran benefactor de su pueblo. Preocupado por la obesidad que entre su grey propician a porfía entre la placidez del reino y los hidratos de carbono, hace unos años promovió una dieta general no demasiado diferente, eso es cierto, de la que incluso sin intención sanitaria acostumbran a imponer otros sátrapas. El despotismo tiene este lado tutelar que, en modo alguno, justifica el abuso liberticida pero que es preciso reconocer a fuer de justos. Ahora mismo el rey Tafaahau ha entregado la sangre de sus súbditos a una multinacional australiana a la que ha autorizado a apropiarse del ADN de sus más de cien mil súbditos a cambio de los probables beneficios futuros que pudieran derivarse de la investigación genética. ¿Recuerdan a Ubú rey? Ciertamente cuesta creer que con quince años raspados Alfred Jarry fuera capaz de intuir el hecho capital de la historia de los hombres, a saber la tendencia de todo Poder a afirmarse y extenderse sin límites. Un amigo sorbonés sostuvo en tiempos la tesis de que el inspirador de Jarry fue nada menos que nuestro Fernando el Católico (se agarraba a que Ubú había sido rey de Aragón antes de emplearse como mercenario en Polonia), quien ya suele aceptarse entre los estudiosos que sería también por derecho El Príncipe de Maquiavelo. Discrepo. Aquel genio adolescente -igual que el retorcido florentino-pudieron copiar su sueño de cualquier poderoso sólo con abrir los ojos. No hay poder autolimitado fuera del orden zoológico estricto: los leones saben dónde y ante quién deben limitarse. Los poderosos, no. xxxxx
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A calzón quitado |
El
Mundo de Andalucía |
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Tengo entendido que Shanghai es la ciudad donde más se ha edificado en estos febriles amenes del Milenio. También que es la ciudad donde menos saben qué hacer ahora con las enormes torres, los innúmeros edificios de oficina y las carísimas colmenas que han ido levantándose sobre una ciudad hormiguero. Cosas de China. Ese subcontinente -la Humanidad del futuro-tiene su propia lógica como tiene su propia metafísica o su propia moral, y no es justo, a mi modo de ver las cosas, echarle ahora al comunismo todas las culpas de las durezas y represiones que en él se han vivido de toda la vida. En China ha mandado siempre la burocracia celeste --como decían nuestros administrativistas y sociólogos a la violeta, siempre imitadores de la sinología francesa-- y desde luego puede que hayan usado guante de seda, pero la verdad es que han ejercido siempre ese poder con mano de hierro, desde las lejanas reformas de Shang Yang hasta el último Emperador, aquel joven atrapado por los japoneses y la pipa de opio que, por lo visto, se dedicó a coleccionar -repartido entre el amor dos mujeres-objetos eróticos y fetiches de entrepierna. A Mao Zedong lo que es de Mao Zedong pero ni un gramo más. Ni menos. xxxxx
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Belén, estado de sitio |
El
Mundo de Andalucía |
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La Nochebuena se ha vivido en mucho lugares del mito en estado de sitio. También en Belén: todo un símbolo de la inopia en que vivimos, toda una revelación de esa ignorancia cultural que trata de arrancar la herencia mental (noten que ni siquiera digo ideológica) cristiana, es decir, del mito neotestamentario, sobre la Cultura y la Civilización occidentales. Si algo es Europa, se decía, (por ejemplo, un moderado como Chevalier, pero también un Moldolfo o un Kojève a cual más marxista) es el resultado de fundir la fe en la Razón griega con la idea de creación ex nihilo hebraica. Bueno, mejor quizá: si algo es esta entelequia histórica (nótese ahora el aparente contrasentido) sería, como señalaba el otro día aquí mismo Alfonso Lazo, el precipitado histórico del proceso que funde la noción clásica de Razón con la propuesta mesiánica de igualdad. Yo añadiría algo: el mito de Belén (que, más allá del relato lucano, continúa en Jerusalem, en el camino de Emaús, en Antioquía), teologías aparte, aporta también a nuestra civil(ización) una potente dosis de integración sin la que nada habría sido igual en eso que se llama Occidente desde USA al confín ruso. Ningún mundo en sus cabales mantendría en estado de sitio a sus lugares sagrados. Éste los mantiene porque no lo está. xxxxx
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La orza escondida |
El
Mundo de Andalucía |
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Este año la inevitable búsqueda sentimental de lo arcaico a que convida la Navidad se me ha resuelto con un simple, viejo y bello objeto doméstico con leyenda incorporada: la orza de Mengíbar. La orza en que la madre antigua guardaba su peculio, la calderilla de toda una vida, junto con el ajuar fastuoso de su pobreza dignificada por las cuatro alhajas de familia. No sé si es tarraza o vidriada, si olla de simple o primor de alfarero, si tinajilla o puchera, pero la mera sugestión de la palabra, orza, me transporta al doblado de la abuela, al rancio olor del aceite dormido, al paladar rebelde de las aceitunas curanderas, el aroma de la matanza, la fragancia agreste de las ristras de ajos que, durante la siestas de verano, constituían el territorio imaginario de la inocencia y el trujal generoso de algún necesitado. Hay mucha España arcaica todavía en el trasfondo de la modernidad, mucha mísera arcadia a punto de perderse bajo el alud de imágenes hodiernas que se nos viene encima de continuo, pero que aún se ve al trasluz de la memoria como un ectoplasma vergonzante. ¡Una orza escondida! A estas alturas, esa novela no la mejora ni la tribu entera de nuestros fabularios escribiendo al compás. xxxxx
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Cortar orejas |
El
Mundo de Andalucía |
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En una barranca gallega han aparecido muertas seis vacas, creo que eran, con las orejas cortadas. La orejas son apéndice de gloria en el toreo y razón de oprobio en esta matanza apartadiza, obra de delincuentes de ínfima especie porque juegan, nada menos, que con la salud de la gente. Y lo son porque en ellas, en las orejas, igual que se señalan los bravos para la corrida, se prende el imperdible con que el Poder garantiza la sanidad de la res. Esa canalla cuatrera desoreja a las vacas para que no sean identificables, pero con ese mismo gesto evidencian que la andancia, la epizootia asesina anda viento en popa por esas dehesas del diablo. Haría falta una mano muy dura contra los adulteradores de alimentos, y una de ferro contra los criminales que se escudan en la ignorancia para poner en el alero la salud de todos, sabe Dios con qué alcances. Por lo demás, finja desesperada el ama de casa que aquí no pasa nada, pero cuando cinco países han prohibido ya las donaciones de sangre a quienes hayan residido más de un año en Inglaterra entre 1980 y 1996, es que algo grave, gravísimo sin duda posible, está ocurriendo en la cocina común. xxxxx
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El cuerpo |
El
Mundo de Andalucía |
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Nuestra corresponsal en Londres nos ha contado que la Autoridad de Normas Publicitarias británica acaba de prohibir por sexista un anuncio de perfume. Mostraba ese anuncio el cuerpo de una modelo desnudo aunque calzado -ya conocen los enredos del deseo-al que los guardianes de la virtud han considerado demasiado sugestivo, eróticamente hablando y degradante para la condición de la mujer como lo demostraría, según ellos, el aluvión de quejas recibida en su oficina. En una valla del anuncio instalada en Manchester podía leerse incluso una pintada feminista demasiado parecida al chascarrillo del hombre que se acercó a una granja a pedir un gato, ya saben, que decía literalmente: Esto es la fantasía de una violación. Bueno, no será, en todo caso, de una violación de la modelo, una tal Sophie Dahl, pero sí que, en cierto modo y sentido, pudiera ser una violación del cuerpo abstracto que afectaría, por sutil paradoja, a todas las mujeres en concreto. Ya era hora de que alguien se levantara en esta sociedad contra el hecho aberrante de que para vender un 4X4 o una barra de turrón resulte enteramente necesario, al parecer, desnudar a una amazona y hacerla representar el auto sacramental del orgasmo fingido. Cierto, también se montan orgasmos compartidos para vender televisivamente un perfume (¿el mismo, quizá?), pero no me negarán que esto tiene su lógica más o menos remota. xxxxx
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Geografía y política |
El
Mundo de Andalucía |
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En aquellos tiempos del cuplé, cuando las cosas más sencillas no podían decirse sin riesgo de censura y lapiz rojo, titulé un reportaje sobre la ley de sucesión de instauraba la nueva monarquía Cómo se hace un rey de España. Naturalmente no hablaba del delfín de Franco, sino de Amadeo de Saboya y la saga cuyo relato ofrecía no era la que en el Pardo se coció entre partidarios de los diversos príncipes borbónicos, sino la que nuestros trasabuelos garrapatearon en el palimpsesto patrio para traerse hasta esta gabbia di pazzi (jaula de locos) al despistadísimo y bienintencionado don Amadeo de Saboya. Lo he recordado esta temporada leyendo las biografías de los presidenciables yanquis, educados ambos para la presidencia, hechuras del poder -uno en niño probo y otro en golferas, eso sí-según la gramática de ese espejo de príncipes que excluye todo saber inútil al ejercicio del imperio, incluido el conocimiento de la geografía indispensable para orientarse en un planisferio. Carlos Fresneda nos ha confiado aquí que en un debate televisado, Bush acabó reconociendo que ignoraba por donde cae más o menos Afganistán, a pesar de la dolorosa presencia que esta martirizada tierra se ha ganado (o perdido, por llo que se ve) a pulso. También se empeñó en llamar grecians en lugar de greeks a los griegos actuales, que de los antiguos, obvio es decirlo, este nuevo Claudio no debe tener noticia grande ni pequeña. Bien, pues ya lo tienen ahí de presidente. Y den gracias, porque el tonto al que se refería Woodie Allen era el otro. xxxxx
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La irrealidad |
El
Mundo de Andalucía |
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Nuestros atletas paralímpicos -al menos diez de los doce baloncestitas-tendrán que devolver a Sidney las medallas de oro que ganaron en mala lid. No son paralímpicos ni Cristo que los fundó, sencillamente, como la mortadela no suele ser ya mortadela, ni la izquierda izquierda, por poner dos casos elegidos al azar en el escaparate de nuestra (ir)realidad. Curioso: por un lado descubrimos que apenas hay diferencia genética entre un hombre y una rata mientras que por otro hallamos que la Realidad va siéndolo cada día menos, suplantada por el sucedáneo o desrealizada en sí misma. En USA han descubierto de pronto, como quien despierta de un sueño secular, que el mecanismo perfecto de la democracia no era más que una chapuza, de modo que ha habido que cerrar la caja de Pandora antes de que acabara de escaparse de ella su peligroso contenido. Yo mismo, por ejemplo, compraba el agua más cara del mercado y ahora resulta que esa linfa pura viene que se sale de no sé qué veneno. Todo fluye, nadie se baña dos veces en el mismo río. Hoy Heráclito tendría que preguntarse para empezar qué cóño es el agua. xxxxx
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Callejón sin salida |
El
Mundo de Andalucía |
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El próximo 23-F, aparte otros aniversarios, se cumplirán 18 años de la expropiación de Rumasa. Hoy las cosa han cambiado, ciertamente: los expropiadores andan con el prestigio por los suelos mientras que el expropiado ha conseguido poner en pie de nuevo el mayor holding de España. ¿Qué si lo ha hecho su dinero tendría en alguna parte? ¡Pues anda que si nos pusiéramos a hablar de huchas secretas! Yo no voy a ese aspecto, en cualquier caso, sino al hecho incontrovertible de que en este asunto la Justicia y el Estado -los dos-- han demostrado su fracaso. ¿O no es un fracaso mantener en dique seco un pleito dieciocho años después y una vez que el TS se ha pronunciado dos veces en el mismo sentido, confirmando los centenares de sentencias favorables a Ruiz- Mateos en dictadas por el TSJM? El deber de los jueces es hacer justicia -se ha escrito--; pero su oficio es demorarla. Tantos años después --toda una vida para los más jóvenes-- la familia expropiada estará, sin duda posible, enteramente conforme, en este punto, con La Bruyère. xxxxx
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El negro y el ario |
El
Mundo de Andalucía |
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Ya está: hay un negro al frente del Imperio. En el de Roma también había negros (lo sabemos por la arqueología, por el arte) como los había en el español. Lo nuevo es que los haya en el actual, en el Imperio prácticamente ecuménico, en el, eventualmente (van ya por Marte), Imperio de las Galaxias. Me alegro, sobre todo, contra Hitler: ¡cómo se hubiera puesto de haber tenido que negociar con un negro si enfermaba porque un negro ganara unas carreras olímpicas! Bien entendido, Powell no es un niger, como dicen los racistas yanquis, o sea, muchos yanquis, sino uno de esos negros que tienen el alma blanca: que opinan como los blancos, que profesan lo que los blancos profesan, que detestan lo que detestan los blancos. Un blanco negro, si se quiere. Y además es un héroe americano, esto es, un ser por encima de toda sospecha y de todo prejuicio, al menos desde que ganó -es un decir-la guerra de Irak, la Tormenta del Desierto. Recelo, en consecuencia, que un peligro público y seguiré recelando mientras mantenga en su beneficio la leyenda de Sadan y mientras no diga lo que sabe del síndrome del Golfo. En el nivel simbólico, eso sí, un puntazo: un negro a la vera del trono es una novedad a orillas del Potomac, en el Camelot de los fontaneros y las becarias. xxxxx
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Las clase política |
El
Mundo de Andalucía |
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Ha recordado Raúl del Pozo la anécdota de Lawrence Durrell que explicaba la caída del Imperio británico por la degeneración de su clase dirigente, aquella gentry educada en el college a base de griego, ensalada y fusta, que fue dejando el ideal del hombre de Estado para perseguir el modelo del político. Se llega a gobernador degenerando, decía Belmonte. Pero yo creo que eso, variantes aparte, ha sido siempre así. Fíjense en un jovencito como Alcibíades, miren para Al Gore, consideren por qué escondidos caminos el madrileño colegio de El Pilar, puro barrio de Salamanca, acabó siendo la cantera del PSOE o cómo el azar (la necesidad, más bien) juntó en el mismo pupitre a Aznar y a Villalonga. La clase dominante se debe al Poder y dispone de mecanismos de reproducción de ese poder naturalmente reservados a sus vástagos. Y no sólo la membrillera. El propio Hegel creía en una clase universal destinada a gobernar por la cuna y la escuela, una aristocracia de sangre o de oro a la que, ya en su vejez, veía un poco peligrosa por su falta der grosse Sinn von Fürsten, es decir, por su insolencia y ausencia de sentido del temor. Lo dejo tal cual, que ya Marx se encargó de ponerle las peras al cuarto al maestro sin dejar de quedarse con el cante, por supuesto. xxxxx
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El día después |
El
Mundo de Andalucía |
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En lo antiguo, esto es, antier por la mañana en la vida de muchos de nosotros, íbamos con cara de niños Tarsicios a la farmacia a comprar la píldora. Lo normal era pedir un antigripal y un paquete de algodón, así, en plan, excipiente, para deslizar luego con timidez la petición nefanda. Y lo normal, hay que decirlo, es que el boticario/a, tanto monta, pusiera el grito en el cielo y le espetara a uno en plena jeta que aquello no era un lupanar sino una farmacia, a ver si nos enterábamos, no fuera a ser cosa de llamar a la policía. Hoy la policía está para otras cosas -incluso, ay, para proteger a algunos de nosotros-y los boticarios han asumido hace tiempo que la caja registradora no distingue entre estrógenos y prostágenos, sobre todo si los paga la Junta. Que los paga. Chaves no va a poder cumplir su rentoy electoral de reconvertir en individuales todas las camas de hospital que hay en Andalucía pero va a darle a la gente joven un respiro postcoital que nadie mejor que nosotros, los caimanes de aquellas vedas de la dictadura, para comprender y valorar. Si Franco llega a financiar la píldora en lugar de prohibirla, estalla el SEU por sus cuatro costados y más de un neodemócrata seguiría aún predicando la buena nueva de la reforma frente a la ruptura. xxxxx
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5 semanas y 1 día |
El
Mundo de Andalucía |
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Cuando se cita a Tocqueville sobre La democracia en América supongo que la mayoría de oyentes no supone que ese ingenio apenas tenía 25 años cuando escribió su tremendo elogio. Tampoco es muy recordado que el máximo propagandista de la democracia USA, él, era un par de Francia hijo de una familia legitimista que viajaba con salvoconducto personal de Luís Felipe y que, probablemente, vio en la revolución americana la alternativa a un mundo en crisis: el de la sociedad aristocrática, la suya. Lo que Tocqueville y su amigo Beaumont creen descubrir en América, más que una nueva política, es una nueva teología cifrada en la idea de que el avance hacia la igualdad no tiene más remedio que ser de origen divino. No tengo a mano el libro en este momento pero recuerdo una frase suya que me dejó groggy cuando la leí de estudiante: El pueblo americano reina sobre USA como Dios sobre el universo. ¡Ya ven! Cinco semanas y un día después de pronunciarse ese dios terrenal, siete jueces han hecho una pajarita con su papeleta de voto y la han colocado en la vitrina de la Historia. No quiero ni asomarme a la idea de que pudiéramos estar enfilando otra vuelta del camino de nuestros desengaños y que la democracia formal -burguesa decían los clásicos--, el menos malo de los sistemas conocidos según Churchill, estuviera en su ocaso. Pocos países han hecho tanto por la democracia formal como Norteamérica. Ninguno le había dado el palo un palo como el que ella acaba de darle. xxxxx
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El mesón |
El
Mundo de Andalucía |
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No saben lo que dicen esos que nos toman el pelo por nuestra vocación de mesoneros de Europa. ¡Pero si Europa (vamos, la de la primera velocidad, se entiende) va ya de mesonera del Imperio! Fíjense. Una habitación en el Gran Canal veneciano vale hoy lo menos setecientas mil liras diarias. Una doble en el Crillón de París cuesta, no digo que valga, allá para los 4.000 francos por noche, o sea, veinte mil duritos. El desplome del euro, según los expertos, está poniendo a Europa el cartel de reservada en exclusiva para el turista yanqui, que encuentra en este viejo mundo la inmensa ventaja de un coste de la vida que dicen que baja aunque los indígenas no lo notemos. Curiosa paradoja que no es tal: vamos a ganar mucho más, precisamente porque los márgenes son mucho menores. Y gran jodienda: habremos de resignarnos a que el amo venga más por el cortijo sin ir nosotros a enredar por palacio. Paz para Roma y silencio a las provincias, decían los patricios. Sea. xxxxx
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La edad del mito |
El
Mundo de Andalucía |
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Si hoy le planteáramos a la muchachada una comparación entre Aznar y Cánovas seguro que salía ventajoso Aznar. No importa el abismo que separa al autor de la Historia de la Decadencia Española del perpetrador de algún suelto o articulillo anticonstitucional que bien caro le lleva costado. El tiempo abre perspectivas, es cierto, aclara horizontes, revela claves, pero también empequeñece los objetos, al alejarlos, en beneficio de los más próximos. Estos días han debatido cien periódicos a quién debe considerar la posteridad como el mejor futbolista del siglo, discusión que estribaba entre Pelé y Maradona saltando limpiamente, no entiendo por qué, sobre Di Stéfano. Y parece que las urnas -los muertos no votan si no es en los pucheros-se inclinan por el astro más joven, tan indiscutible jugador como detestable deportista si nos atenemos al ideal ético del atleta. Son los jóvenes, no lo duden: nadie valora sobre sus propios mitos a los mitos de su padre. xxxxx
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La ensaladera |
El
Mundo de Andalucía |
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Hemos ganado, al fin, la ensaladera. Cierto que el mismo día perdíamos en Niza nuestra ambición de pertenecer al club de los grandes: sólo figuraremos encabezando el de los segundones, que ya es encabezar. En plena conferencia europea, Aznar mandó parar para darle la noticia a los machos del rebaño y estos prorrumpieron en un aplauso cortés, efímera corona para ceñir nuestra frente mítica. Estupendo: ya no somos un país norteafricano sino una subpotencia sudeuropea, lo cual es un avance, qué duda cabe, una potencia reparada, más o menos como Polonia, pero con derecho a veto. Francamente, yo creo que el balance no es malo, en especial si se considera el golpe de ensaladera que le hemos dado a la eterna antiEspaña. España ha vivido siempre, ésa es la realidad, entre la ensaladera y el dornajo, entre un vegetarianismo de hidalgos de gotera y otro de proletas, un pie en la ensalada urbanita y otro en el gazpacho campurriano, ambrosía de pobres cuya delicada elaboración exigía para la sal, un prudente; para el aceite, un pródigo; para el vinagre, un avaro; para remover, un tonto. Hoy tenemos ya la ensaladera en propiedad, como corresponde a una nación mesocrática que ha dejado de ser el país ruralita, brillante y hambriento de que hablaba Valle para convertirse en un consumidor medio de vacuno loco con las ventajas e inconvenientes que ello comporta. ¡Loor a Lilí Álvarez y a la televisión! xxxxx
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La suerte |
El
Mundo de Andalucía |
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En política juega mucho la suerte, más de lo que suele creerse. Napoleón preguntaba siempre, cuando le proponían un mando para un general, si el candidato tenía suerte. Por algo sería. Pero la experiencia nos descubre el papel de la suerte cada dos por tres. Franco tuvo en más de un brete crucial la suerte del quebrado, como la han tenido tantos personajes cuyas biografías dejan escapar por su cedazo ese fino elemento. Aquí mismo: Chaves es un hombre con suerte. ¿O no es suerte que en plena caída libre hacia el conservatismo liberal los jenízaros de IU se descabecen entre sí hasta dejar el harén sin sucesor creíble? ¿Y no lo es que la eterna alternativa conservadora no encuentre mejor fórmula de oposición que descabezar una alcaldía bien regida para perder a su alcaldesa en una vorágine que la desborda con mucho? Miren lo que pasó el sábado en Huelva. ¿Acaso no es patente que ganara el candidato oficial o ganara el aparecido, Chaves subiría siempre al podio, en un caso como garante de la continuidad, en el otro como mecenas de un cambio tan tranquilo que ni se hace anunciar? Si tendrá suerte que, cuando menos proyectos tiene la Junta desde que hay Junta, llegan los magos de Aznar y le regalan por anticipado el submarino de juguete que le ha permitido entretener al personal, de momento, durante un trimestre largo. Decididamente, tiene suerte, Chaves. Un hombre que ha llegado a mandar más desde que perdió la mayoría absoluta sería un Maetterlink si no supiéramos cómo se ha cocido esa berza. xxxxx
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El silencio |
El
Mundo de Andalucía |
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Ponemos la radio o la tv y vemos o escuchamos a los mascarones de proa del ultraísmo protestatario reconvertidos, por obra generalmente del contagio socialdemócrata, en perfectos especímenes del buen sentido. Pero esa experiencia es, por supuesto, intrascendente, folclórica si se quiere, comparada con lo que está ocurriendo en los niveles serios de la crítica pública, a saber, la rendición de la rebeldía con armas y bagajes a la tiranía ubicua de lo políticamente correcto. Nos hemos vuelto casi todos formalísimos, chicos/as (algunos ya no tanto) más buenos que el pan a los que el aro en la oreja masculina o el mechón colorado en la testa de la hembra sirven precisamente de falso marchamo, como aquellas marcas inventadas por la platería para suplantar el verdadero contraste. Los tertulianos dicen casi exactamente lo que cualquiera imagina que la mayoría silenciosa quiere escuchar. Los políticos ajustan su discurso a esa estimativa de razón exclusivamente aritmética. Los Gobiernos gobiernan con las encuestas en la mano y la oposición se las ve y se las desea para rebatirlos sin contradecir lo que esa dictadura de la opinión exige. La sociedad silenciosa: hacia ese paradigma enfilamos como corderos encantados del confort que ofrece el redil. Silenciosa dentro del estruendo, por supuesto. Fíjense en que nadie dice menos que un idiota como Sardá pero nadie hace más ruido que él. xxxxx
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La espuela y el bocado |
El
Mundo de Andalucía |
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La suerte del escritor, como la del caballo, es gobernada entre la espuela y el bocado. Un acicate lo afirma y empuja mientras un freno lo ralentiza o detiene. El periodista, sobre todo, se debate entre esas dos aguas revueltas, una de las cuales trata de arrastrarlo corriente arriba mientras otra tira de él río de la vida abajo. No hay casi nunca término medio porque, en este oficio, lo que para unos es cálido, resulta frío para otros, y lo que a juicio de aquellos es oportunidad y valor cívico, en el criterio de estos de acá no es más que osadía y abuso de libertad. Un político puede decir lo que le cuadre, igual si acusa de prevaricadores con todas sus letras a los más altos jueces que si declara que un medio (adverso, se comprende) es amarillo y su contenido basura. Un periodista no, a pesar de que la interpretación judicial del derecho a la libertad de expresión ha alcanzado a veces en España -lo digo hoy como lo dije tantas veces-cotas incomprensibles. Pero una cosa es clara: más vale perder algún rigor por ese lado permisivo, que volver a la censura. Desde una repugnancia suprema, sostengo que es menos malo soportar ese exceso que amordazar las bocas. Nuestra amenazada democracia se hubiera hundido hace tiempo si hubieran logrado impedirnos aclarar con esa monserga que Filesa, el GAL, la merienda de los fondos reservados o el cuento de Roldán y el capitán Khan, no eran invención del libertinaje sino pura realidad. xxxxx
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Las palabras |
El
Mundo de Andalucía |
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Leo con disgusto aunque sin sorpresa la enojada carta en que el alcalde de Almería, entre tintas cargadas y veladas amenazas, se queja al periódico de mi columna Los impuestos. Los políticos querrían una sociedad sordomuda, ciega incluso si fuera posible, a la que cada cuatro años se le permitiera votar a tientas y, hala, de vuelta a casita. No es eso la democracia, sin embargo, sino un régimen de opinión pública (Bourdieu), un modelo de convivencia basado en la legitimidad de toda crítica bajo, naturalmente, el imperio de la ley. Pero al grano. Me acusa el alcalde --que habla siempre por él y por el de Sevilla, como si éste no tuviera boca-- de cuestionar su honradez, de atribuirle un delito de fraude fiscal y, ya en el colmo del disparate, de compararlo con un reconocido criminal (se refiere a Capone). Pues bien, ni por asomo cuestionaría yo esa honradez y menos aún podría ocurrírseme atribuirle un delito de fraude fiscal por la sencilla razón de que yo sé, como el alcalde debería saber, en qué se cifra ese delito, y desde luego no consiste en dejar de pagar impuestos municipales como hicieron él y el alcalde de Sevilla, éste con reiteración. Si yo los calificaba de defraudadores no era, naturalmente, en concepto legal sino en uso de un tópico conversacional bien apoyado en la filología: defraudar es eludir el pago de un tributo al fisco, incluyendo bienes municipales, nacionales, provinciales y públicos (María Moliner). En cuanto a Capone , por favor, alcalde, eso de subrayar la paradoja Capone (Truman Capote, Arthur Miller) no supone comparar. Tranquilo, entre usted y Capone hay sin duda un abismo y me complace proclamarlo. xxxxx
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Aviso al futuro |
El
Mundo de Andalucía |
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En la digital me entero de que en USA andan construyendo un depósito subterráneo para poner definitivamente a salvo los materiales radiactivos y demás miserias, que un día -certus an incertus quandum, como decían los romanos-podrían ofrecerse con peligro a la curiosidad de una humanidad que hubiera olvidado ya incluso nuestros idiomas actuales. Han buscado para ellos una fosa natural formada en eras remotas cuya constitución salina le presta la rara capacidad de cerrarse paulatinamente sobre sí misma, es decir, de acabar sellando con el tiempo su propia existencia enterrando para siempre a su contenido en evitación de que esos hipotéticos curiosos metieran la mano inocente donde no deberían. Y dicen que, una vez enterrados esos desechos fatales, va a colocarse sobre la cripta, como aviso indesoible, una pirámide gigante sobre la que lucirán grabadas en todas las claves imaginables las señas del peligro. Ya ven, miramos con indiferencia como las moscas se comen a los niños del mundo pobre o como la canalla comercia con sus cuerpos al por menor y al detall, pero gastamos lo que no tenemos para prevenir el peligro que pudiera correr en un futuro post-apocalíptico una improbable Humanidad o tal vez una raza alienígena llegada de algún rincón cósmico. Ya ven, el hombrecillo fulminado por el rayo de nuestros postes eléctricos no era sino el bisonte parietal de este neolítico del que a duras penas tratamos de escapar. xxxxx
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La novela virtual |
El
Mundo de Andalucía |
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No hace mucho tiempo un escritor mass cult americano, Stephen King, colocó una novela en Internet, Riding the bullet, y consiguió que la descargaran del tirón 400.000 ciberlectores. ¿Ciberlectores? Bueno, eso habría que verlo, porque yo creo más bien que estas novelerías no implican la lectura sino sólo la movida del click. No tienen más que ver que, en su nueva intentona, King ha debido entregar la cuchara y retirar de la Red su nueva obra, un relato breve titulado La planta, tras aguardar en vano a los noveleros durante cuatro largos meses y comprobar -y ahí le duele-que uno de cada dos entre ellos no pagaba el dólar simbólico exigido ni Cristo que lo fundó. ¿Es el ordenador sitio para la lectura literaria, de verdad nos acecha un futuro virtual escrito en su palimpsesto de silicio, una biblioteca miniada en la celdilla de una lenteja, lejana e impalpable, ausente, intangible como una sombra en la noche informática? Azorín contaba su experiencia de bibliófilo que fiaba al tacto y hasta al olfato la identificación del libro nuevo, objeto vivo al que el amante dispensaba caricias, sopesaba, olía incluso, antes de enfundarlo en el bolsillo interior del gabán y buscarle el sitio justo en la librería. Y como Azorín tantos otros librescos, desde Gallardo( el gran bibliopirata) a Ceán, desde Nicolás Antonio a Unamuno. No es que el libro sea una cosa, sino que no hay forma de separar en él el fluido de su escritura de su amable materia. Pretender eviscerarlo para exponer sus menudillos en la casquería de Internet es como proponernos que adoptemos el menú sintético del astronauta. xxxxx
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Los impuestos |
El
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Los impuestos tuvieron siempre mala fama, concitaron de antiguo una literatura muy adversa que reflejaba el sentir popular y, de paso, un ingenuo prontuario para uso del príncipe exactor. Suetonio, tan discreto siempre, comentaba, hablando de Tiberio, que un buen príncipe esquila con tiento a su ganado pero con cuidado de no desollarlo. Hablando de impuestos y cargas yo me acuerdo siempre de Ubú rey, el personaje de Alfred Jarry que resumía ingenuamente todas las contradicciones del Poder para superarlas con ese arma tan política que es el cinismo. Ubú trazó un plan: doblar los impuestos existentes, triplicar los futuros, enriquecerse a calzón quitado, liquidar la población y marcharse. ¡Cuánto Ubú habrá sentido rebullir en el subconsciente esta tentación apocalíptica y a cuantos de ellos hemos visto acabar sus días en exilios dorados! El impuesto es el coste del orden, el precio de la convivencia, y esos son conceptos que circulan hacia abajo, por el tobogán de las ideologías y las propagandas, pero que nadie siente que le concierna en las altas esferas. El alcalde de Sevilla, mismamente, no paga impuestos, el tío, ni municipales ni nacionales, y yo creo que, el hombre, no lo hace por afán de privilegio sino porque se cree exento de una obligación que el es precisamente, en ocasiones, quien sanciona. Stendhal escribía con mucho arte en sus Manuscritos italianos que no había modo de entender la política del Renacimiento porque para entonces aún no se había inventado el truco perfecto: hacer que los impuestos fueran pagados por los mismos que elegían a quienes habían de imponérselos. Yo te elijo, tu legislas, yo pago. ¿Y tú? Hay políticos como el alcalde de Sevilla o el de Almería a que ni se plantean esa pregunta. xxxxx
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La
fiebre del com |
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Cuando la fiebre del oro no pocos pioneros amasaron fortunas a base de registrar posibles yacimientos para obligar a los auténticos buscadores y mineros a comprarles su derecho registral. Pero no sólo en el far west ocurrían estas historias, alguna de las cuales he vivido de cerca yo mismo cuando el desarrollismo intentó su penúltima aventura minera en nuestros pozos. A medida que se fue echando encima el mítico 92 se hizo patente que una legión de avisados había inscrito a su nombre toda clase de denominaciones previsibles incluyendo nombres y voces griegos y latinos suceptibles de ser utilizados en un rótulo. El Registro tiene sus ventajas a la hora de ofrecer garantías legítimas pero qué duda cabe de que se ha convertido demasiadas veces en instrumento de pícaros que han estirado la capa de la ley hasta hacerse con ella un sayo a la medida de esta sociedad especuladora. La última batalla de esa guerra se libra en torno al registro que trata de proteger la Red y en los tribunales que dilucidan con tiento entre esos derechos virtuales que, a veces, valen fortunas inauditas, como en el caso de ese sex.com que un juez de San Francisco acaba de arrancar a un pirata de la Red que lo había conseguido al abordaje en un descuido de sus galeotes. Poco antes los abogados de Madonna lograban arrebatarle a unas monjitas una razón tan mariana como madonna.com. Frente al resguardo legal de la cantante, casi dos milenios de culto no valen un pimiento. xxxxx
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El bañador de Fraga |
El
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En Santiago del Apóstol, el alcalde ha participado en una caldeirada pública para convencer al personal de que la ternera gallega -diezmesina y vegetariana-excluye toda posibilidad de contagio. No hace tanto que la ministra Loyola de Palacio hacía lo propio a las puertas del Ministerio no recuerdo ya si para devolverle al ama de casa la confianza en el pollo amenazado por la dioxina o por alguna otra razón de peso. No falla: cada vez que cae una bomba -y no es imprescindible que caiga del cielo--, el alto cargo de guardia se pone el bañador de Fraga y hace de su predio político su playa de Palomares particular. Ahora bien, me pregunto, ¿es esa exhibición de riesgo una garantía auténtica, puede bastarle al ciudadano asustado ante esta catástrofe alimentaria que nos abruma, el gesto desdramatizador de un profesional del teatro público? A mí me recuerdan estos catadores a los que en lo antiguo probaban el bocado del señor en ausencia del gato. Y si no fuera por no aparecer de eruditón podría citarles tres o cuatro libros de físicos experimentados que explicaron hace mucho con qué diligencias y antídotos podía burlarse el veneno más poderoso. Personalmente, hace tiempo que en cuanto veo a un Fraga echando mano del bañador, me pongo a dieta blanda. Cuando se lo cuento a mi médico, me dice con guasa, mirándome la arruinada silueta, que no hay mal que por bien no venga. xxxxx
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El coste cero |
El
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La sociedad machista ha funcionado siempre como si, en efecto, los niños vinieran de París. Se relevan las cohortes, crecen las generaciones, van rejuveneciéndose las hornadas vitales como se superponen una sobre otra las capas secretas del árbol de la vida, pero nadie se detiene a pensar en cómo va ese milagro ni a quien hay que agradecer mayormente ese salvavidas. En España ha resonado durante siglos la queja por la despoblación en la que nuestros arbitristas de antaño, como los de hogaño, veían la causa de muchas pobrezas. Pero jamás recibieron contestación por el correo real. Y ahora, en fin, cuando vamos ni más ni menos que los terceros por la cola en el ránking mundial de natalidad, salta la alarma y nos vemos de pronto en el espejo cóncavo de una grotesca sociedad de viejos que verosímilmente no se sostendrá si algo no cambia. Pues bien, en ese explosivo contexto va el Círculo de Empresarios y propone que sean las mujeres las que financien desde sus nóminas el gasto que implica la maternidad, de manera que no recaiga este fardo sobre la bendita empresa, disparate que demuestra hasta qué punto casi nadie entiende nada en el problema en esta sociedad realmente envejecida. Estoy convencido de que si luego se han lanzado en tromba a desmentirlo ha sido porque los ha sorprendido la reacción colectiva. Esas cosas no se le ocurren a un pringao así como así y menos por su cuenta y riesgo. xxxxx
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Sociología de Tamara |
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Tengo entendido que Tamara cobra un millón cien mil pesetas por gala. Bueno, y qué, aquí han cobrado eso y más, incluso en nómina, muchos adefesios como ella y más de un membrillo encumbrado. No sé a qué viene tanto estupor alrededor del patético negocio en torno a Tamara y sus mariachis en una España en la que en los más altos despachos se han pagado sobresueldos de dos millones mensuales a los chapuceros del terrorismo de Estado, o en la que el lehendakari paga con dinero de todos los españoles (que sepamos) vacaciones ilimitadas a los familiares de los terroristas presos. Hace tiempo, por lo demás, que la tv ha descubierto dos hechos capitales: uno, que ella es la fuente última de la realidad (puede crear sus personajes sin atenerse a reglas ni dar explicaciones); y dos, que para el criterio público no hay límite estético. Y si la tv es un negocio, parece de cajón, incluso para los géneros basurarios, que trajinar con desgraciados ha de resultar siempre más económico que hacerlo con famosillos. La popularidad (la fama es otra cosa) es condición del negocio en esta cultureta definitivamente desfondada. Y es barata, incluso tirada, con perdón. La hilarante irritación de los famosos de profesión con la escatología sobrevenida olvida la basura propia. Parten que Carmina Ordóñez o Mar Flores son ontológicamente superiores a Tamara, y de que el Risitas y su Cuñao quedan por debajo de Lecquio o Neira. Y bien, la suprema lección de los hechos (el éxito del tamarismo) les acaba de demostrar que no. xxxxx
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